Maestra más dolida, que molida.

Me había comentado hace unos meses que tenía un alumno muy difícil. El alumno en cuestión está tutelado por el gobierno porque había recibido malos tratos por parte de sus padres. Sus obvias secuelas son varios  problemas psicológicos que se intentan controlar con tratamiento y varios problemas sociales que se trabajan con el buen quehacer de la maestra, diplomada en Magisterio y licenciada en Psicopedagogía y el equipo educativo del centro. Además,  el centro tuvo a  a bien proporcionarle  apoyos extraordinarios a la profesora dada la complejidad del alumno. Pues, la corpulencia del alumno, a pesar de tener solo 11 años, propiciaba que las respuestas del mismo fuesen bastantes violentas.

La maestra, además de ser una apasionada de su trabajo, que trabaja con celo, tiene inquietud profesional, tanto que está a punto de doctorarse en la aplicación del buen humor a la enseñanza. No hacía ni dos meses, que me preguntó si podía recomendarle alguna actividad o propuesta para trabajar con este alumno. Pues, confesaba que le resultaba costoso, y sabía que tenía que hacer algo más para ayudar a este alumno difícil, muy difícil. Se le veía preocupada, no por el reto, sino por encontrar la forma de ayudar a su alumno, y de que sus otros más de 25 niñas y niños de 11 años progresasen, no adecuadamente, sino de la mejor forma posible, como ella suele conseguir.

Hoy esta maestra, me preguntó de nuevo. Esta vez quería saber como continuar tratando al alumno difícil. Concretamente me preguntó si debía o no presentar una denuncia ante la agresión del menor que hizo que la ingresasen hoy mismo en urgencias con contusiones múltiples una de ellas grave en su nariz. No hemos hablado aún, pero en sus mensajes pude intuir su dolor, su impotencia y su profunda indignación por lo ocurrido. En ningún momento ha hablado mal del alumno, se ha quejado tristemente de lo acaecido y está buscando como continuar.

Nada la he dicho aún, más que animarla y apoyarla. Es más, no creo tener solución alguna. Pero, asumir y aceptar las consecuencias de los propios actos es la respuesta más educativa que conozco. A eso se le llama responsabilidad, y con 11 años se puede ser ya responsable, que no  solo culpable de lo que se hace. ¿Denunciar los hechos? Desconozco toda la situación, pero las denuncias obedecen a la responsabilidad de las consecuencias de las elecciones. Así que si, yo denunciaría. ¿Y después?

Si yo fuese tú, no sé si trabajaría de nuevo con él. Es nuestra responsabilidad, pero ya he visto suficientes personas en este mundo para saber que algunas no son capaces, por diversas causas, de convivir con el resto. Quizás no sea su sitio, ese que tiene en tu clase. Pero, por otro lado, sin jugar a heroínas o mártires,  si alguien con 11 años no va a tener otro oportunidad, ¿qué va a ser de su vida? ¿ y de quiénes se crucen  con él como tú? Fue Emilia Ferreiro quien dijo que aquellos que tienen poco o casi nada merecen que la escuela les abra horizontes. Yo añadiría que aquellos que no tiene nada ya a los 11 años, merecen que la escuela les de esperanza, y tú, maestra, a eso te has dedicado. Gracias, por tu trabajo y por como lo haces.

Y a ti,que leerás, oirás y opinarás chorradas como esta del idiota Ignacio Gonzalez ( que ni sabe, ni quiere saber ) espero que tengas en cuenta que en la escuela se debe educar, y no instruir. Y que como sigamos perjudicando a las maestras como a mi amiga, que se exigen en su trabajo, tendremos que castigar cada vez más y a más hombres. Pues el castigo será la única respuesta sino educamos bien a nuestros futuros ciudadanos. Las escuelas se mejoran reconociendo a quiénes trabajan bien, y no dejando que sea cualquiera maestro o maestra. Y ya que alumnos y alumnas con problemas o malos tratos vamos a tener siempre, no vamos a quitarles la esperanza de encontrarse al menos con una maestra como mi amiga, una maestra de verdad y con buen humor. Imagen

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2 comentarios en “Maestra más dolida, que molida.

  1. Hoy, después de 6 meses, vuelvo a encontrarme con este texto y…sigo emocionándome… Hoy, después de 6 meses, sigo preguntándome qué hacer por él…Está peor, ha agredido a otros compañeros que, como yo, buscan pero no encuentran, ponen todas sus ganas pero no reciben respuesta… Impotencia, mucha impotencia… pero seguiremos ahí dándolo todo porque, como tu bien dices, estamos dolidos pero no molidos. Gracias siempre por tu apoyo Zalo.

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