España, es lo que tiene, o quizás tenía: Educación.

Empiezo mis mañanas a las ocho hablando, en su lengua materna, con mi profesor australiano. Hoy hablamos del barrio dónde está su academia, un barrio obrero, antaño de extrarradio, hoy casi céntrico en Santander.

Cuando yo llegaba a clase, un fiel parroquiano salía del bar de enfrente dando unas caladas que le ayudaban a digerir sus primeros diarios sorbos de alcohol. Yo lo miré intentando entender como iba a ser día, como es su vida. Él me miró, imagino yo, que intentando averiguar que motivo me llevaba a acudir a una clase de inglés a las 7.50h de la mañana.  Dejaba mi abrigo mientras le comentaba la escena a Robbie. Y ese fue nuestro tema del día.

Resulta que como ocurre con los pequeños comercios de ciudad, en la calle se genera red, y él conoce el bar, sus dueños, sus clientes e incluso a los hijos de los dueños del bar. Y resulta que los hijos de los dueños del bar de este barrio obrero de Santander tan bien situado, aprenden inglés. Y resulta que un hijo es hija. Y resulta que esa hija, habla inglés bien y cada vez mejor y entre otras cosas lo hace porque estudia económicas en la facultad. Y seguramente porque querrá abrirse las mayores oportunidades laborales con su titulación académica. Ancha es Castilla, pero más la Estepa y para recorrerla el inglés ayuda.

Y del parroquiano de cigarro y copa a las ocho, como diosmanda, llegamos a España. Y concordamos que estas cosas no pasan en todos los lugares, y cada vez en menos países.

Que la hija, y no el hijo ( pero este es otro tema) de los dueños de un bar de barrio obrero, antes extrarradio hoy casi centro, pueda estudiar, y pueda ser licenciada en económicas, y  que casi todo eso pueda hacerlo por derecho, es decir pagado por el Estado que no gratis: esto no pasa en muchos países.  No pasa en Australia, no pasa en Chile, no pasa en Inglaterra, pero si pasa en España. En España es todavía posible, y en España lo hemos disfrutado desde hace 30 años. Y ahora estamos comenzando a perderlo. Y la mayoría de hijos de mis amigos, de mis vecinos, van a saber que si estudian va a ser a costa de sus padres, y no por el pago de matrículas, sino por el pago de intereses a benefactores bancos que facilitaran que estudien a cambio de pingües beneficios. Estudiar en España ahora es un derecho, ojala fuese un deber, en otros lugares es un privilegio e incluso un lujo que se dan unos pocos adinerados.

Y gracias a la mirada temprana de un parroquiano de los de las ocho de la mañana, resulta que un australiano y yo nos sentimos orgullos de un país que da la oportunidad de estudiar a todos sus ciudadanos.

Y todo esto es posible gracias a la red, al tejido social, al encuentro, a la calle que generan los pequeños comercios en los barrios que nos lleva a hablar de cómo vivimos unos con los otros y que nos lleva a sentir que cuanto mejor vivan unos…mejor para todos. Y viceversa, pues cuando alguien vive mal, afecta a todos.

¿Qué sera de nosotros cuando perdamos estas oportunidades? Si quieres te lo digo yo que lo vivo a diario, Brasil es el segundo país más desigual del mundo: http://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/bp157-left-behind-by-the-g20-190112-summ-es.pdf

 

 

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