Tuya no es la culpa, has hecho un buen trabajo.

Desde bien pequeño recuerdo a mi tío trabajando. Trayectos de Bárcena a Silió siempre para ir a trabajar. Me encantaba aprovechar esos viajes para acompañarle, eran mis primeros viajes de independencia. Recuerdo sus ropas de trabajo de diferentes empresas, también recuerdo varios de sus compañeros de trabajo. Descubrí que Astorga era dulce, por los pasteles que traía regularmente cuando iba para allá a trabajar, siempre a trabajar.  Me gustaba escuchar sus historias sobre lo que estaban construyendo o sobre dónde lo hacían. Acabo de verme en su coche de copiloto, mientras saludaba a todo camión que cruzabamos y me contaba a donde se dirigia o de donde venía. Ese era su mundo y él lo disfrutaba con una pasión, que al menos a mi me contagiaba. Otro flash más, acabo de verle enseñándome a conducir hacia detrás sin girar la cabeza, solo con los espejos.

Vi varias veces como lucía las secuelas de pequeños accidentes, accidentes de trabajo, siempre de trabajo.

Ya crecido me gustaba observar las obras que me topaba para ver si le descubría en alguna. Muchas veces le vi, concentrado, atareado, trabajando, siempre trabajando. Pocas veces he visto a alguien gustar tanto de lo que hace, o hacia. Una profesión normal realizada de forma ejemplar.  El trabajo dignifica, y a algunos nos hace libres.

Tiene casi 60 sesenta años, y durante toda su vida estuvo trabajando, nunca le faltó, porqué trabajaba bien y gustaba de lo que hacía, así que siempre tuvo donde hacerlo. Toda su vida trabajó y ahora le dicen que debe parar, pues ya no tienen trabajo para él. Estoy seguro que pronto se ocupará de hacer aquello que tan bien hace y de lo que tanto disfruta: su trabajo, pero no puedo dejar de pensarlo. ¿Qué tipo de futuro nos espera en una sociedad que no premia a quiénes se dedicaron toda su vida a trabajar y encima lo hicieron bien?

¿Cómo puede ser que no haya lugar para un trabajador entregado, cualificado y experto? No he hablado aún con él, pero tengo que decírselo: has hecho un buen trabajo. Lo mejor que pudiste y lo que pasa no es tu culpa, hicieses lo que hiciese no hubiese cambiado nada. Por que se han hecho mal las cosas y se siguen haciendo y mientras nosotros sigamos aceptando seremos quiénes sigamos pagando.

¿Cuantos tios tengo ahora en mi país? ¿Cuantas personas llegan a la madurez de su vida, y no pueden hacer aquello que siempre hicieron y además hicieron bien? ¿Cuantos errores hemos aceptado para que pase esto? ¿ y abusos e irresponsabilidades? ¿hasta cuando vamos a aceptar? Mi tio tiene casi sesenta años, y ya no puede hacer lo que toda su vida hizo e hizo bien, trabajar.

Recuerdo que en mis primeros paseos en bici a veces me cruzaba con mi tio, entonces él siempre paraba, me saludaba y me decía que iba o venia de trabajar, siempre de trabajar. Hoy yo ya no voy en bici por Bárcena y él no viene, ni va a trabajar.

 

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