Algo más que unas fichas de poker

Ya habíamos impartido la sesión a otro grupo. Llegaron ellos,  debían sentarse juntos chicos y chicas y en primera fila. Quedaba un sitio delante al lado de tres chicos y cuando pedí firme pero educadamente todas y todos se giraron nombrando a una de ellas. Ella obligada y señalada ocupo el sitio que faltaba. Yo le agradecí el gesto pero recibió alguna mofa de su grupo.

Al reorganizar los grupos nos sobraba una chica de su grupo, pregunté y cómo no  el grupo volvió a señalarle a ella. Yo no iba a insistir, pero el grupo si lo hizo y esta vez dolida se fue rápido donde yo le había sugerido. El grupo volvió a mofarse de ella, nada grave, simplemente hacían gala del lugar que ella ocupaba en ese grupo. En todos los grupos hay uno o una cabeza de turco.

Iba yo preparado y antes de que se tomase ella su sitio, reclamé la atención de toda la clase, y pedí silencio para remarcar su actitud. Por dos veces, le agradecí públicamente su generosidad, y remarque su acción delante de los demás. Su gesto de molestia se torno en sorpresa, pero las personas como ella han interiorizado que recibir atención siempre les acarrea algo problema. Y así fue, se oyó alguna risa, de esas que suelen ser amargas para quién no se rie. Pero, yo iba preparado.

Y antes de acabar de hablar, me acerque hasta ella le di las gracias de nuevo, y le regalé uno de nuestros materiales. Y pude disfrutar de cómo su sorpresa y recelo se convertía en una sincera y sentida sonrisa. El resto comprendió que mi agradecimiento era sincero y más cuando expliqué como las comunidades necesitan de acciones como estas para hacer frente a los problemas que las acechan.

Continuó la clase, y ella permaneció atenta con una sonrisa que lejos de ostentosa, me pareció sincera. Pues, creí percibir que denotaba satisfacción interior, bienestar Al acabar la clase estos nativos digitales nos mostraban su agradecimiento pidiéndonos el facebook y autografos en  su cuaderno del Atlante . Ella en cambio permaneció distante pero buscando tener la oportunidad de decirme adiós…desde lejos. Ese detalle me hizo sentir que mi lugar en el mundo es justamente ese, ayudar aprender a otros e intentar que disfruten de ello.

Es fácil ayudar a un alumno, también es fácil dañarle:

Por eso, este poema que leyó  Sir Ken Robinson de W.B.Yeats,   resume sin duda la mejor metodologia docente de todas:

“Si tuviese yo las telas bordadas del cielo,
Recamadas con luz dorada y plateada,
Las telas azules y las tenues y las oscuras
De la noche y la luz y la media luz,
Extendería las telas bajo tus pies:
Pero, siendo pobre, sólo tengo mis sueños;
He extendido mis sueños bajo tus pies”
Pisa suavemente, pues pisas mis sueños

W.B.Yeats

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