Ayer educabamos, ¿mañana?

Ayer mismo el ejército sirio decidió bombardear el centro de prensa de Homs, en el ataque perecieron Marie Colvin y el fotógrafo francés Rémi Ochlik. La veterana periodista estadounidense defendía antes de morir que a pesar de todos los avances, la guerra, la muerte, los cadáveres, bombas y cráteres siempre son iguales, siempre huelen igual. Ella que se preguntaba a veces si la verdad merecía la pena, estoy seguro que se despidió de esta vida satisfecha de haber mantenido hasta el último momento la fe en la humanidad, fe en que algunas personas quieren saber, o al menos preguntarse, cuál es la verdad. Esa fe en marcar la diferencia, esa fe en no aceptar lo impuesto, sino en tratar de razonar y ser consciente es la que hoy nos lleva a hacer pública nuestra opinión. Pues creemos que otras formas de negar la verdad, son también no preguntar, el mirar para otro lado, el seguir como si nada nos afectase, ni nos ocupase. Cómo si los cambios que vemos a nuestro alrededor no fuesen asunto nuestro.

No apelaremos hoy a la responsabilidad de la universidad con la sociedad que la sufraga para ser garante de formación e investigación, pero también de consulta y opinión. Hoy simplemente hacemos saber que en un ejercicio de coherencia, los abajo firmantes manifestamos nuestro rechazo a la situación actual de nuestros compatriotas y a las medidas que toma contra ellos, los gobernantes por el pueblo elegidos. No aceptamos como normal el que más de 170 personas se manifiesten delante del gobierno regional para reclamar que TEKA no ose a despedirlos, no aceptamos como normal que se movilicen en el hospital de Valdecilla parte de su plantilla exigiendo unas condiciones laborales dignas. No aceptamos como cotidiano que los sindicatos se reúnan con el consejero para ver el alcance de los recortes que afectarán a nuestras escuelas. Y no aceptamos todo esto por coherencia con la responsabilidad social que se nos supone.

Primero, porque en los últimos años hemos oído a unos y a otros proclamar a los cuatro vientos que la educación y la investigación son los motores y acicates que nos alejarán de la crisis. Y resulta que los primeros recortes los hemos sufrido docentes e investigadores, tanto en sueldos como en recursos. ¿Nos mintieron? Posiblemente, pero no nos engañan.

Segundo, nuestras aulas se llenan de ecos que claman, definen, dibujan y ensalzan al ciudadano crítico, activo y reflexivo que ayudará a construir el maestro o la maestra que nosotros debemos formar. ¿Qué tipo de docente deseamos o ideamos desde nuestras atalayas? Al menos nos conformamos con uno que se pregunte el porqué le recortan el sueldo, el porqué le retiran apoyos y sobre todo el porqué sus alumnos deben estudiar sin calefacción. Pues, imagino que el invierno es duro en Valencia, pero no más que Potes, Ramales o en Campoo. Tercero, nos negamos a aceptar que ninguna autoridad pública tilde de “enemigos a nuestros estudiantes”, pues porque si hay futuro es a ellos a quién les pertenece. Y si quienes ostentan algún poder los sitúan en campos de batallas, nuestro futuro será más cercano a esos lugares donde vivió y murió Marie Colvin, lugares donde solo hay una voz y una verdad, la del más fuerte. Por todo esto y en honor a nuestra responsabilidad pedimos y exigimos que quienes han sido designados para representarnos en la difícil y ardua tarea de solucionar los retos sociales, que no solo económicos, a los que nos enfrentamos, cumplan su palabra. Y apuesten por la educación e investigación como nortes que nos marquen las nuevas rutas a seguir.

Por último, recordamos a nuestras autoridades que ya hubo extrañas costumbres para calentar bancos, como las que vivió Fray Luis de León en sus clases, pero lamentamos informarles en pos de nuestra capacitación pedagógica que los gases lacrimógenos, botes de humo, pelotas de goma y porras de caucho o madera quizás calientan pero no encienden la chispa del saber que toda clase necesita. Es más, creemos que dichos métodos podrían encender otras mechas de artefactos mucho más volátiles que los pilares de la educación que nosotros ansiamos construir en los futuros ciudadanos de este país. Por eso ahora más que nunca pedimos más educación y mayor compromiso social de sus docentes.

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