De justicia: ¿culpable o inocente, sus señorías?

No me da igual que de nueve solo cuatro pensasen que era culpable. No me da igual que el firmase una carta de culpabilidad justo antes de dimitir por ser inocente. No me da igual que se riese al decirlo, no me da igual que se sienta victorioso.  No me da igual, que sus delitos queden impunes. No me da igual que ahora reclame justicia para su deshonra. Si que me es muy indiferente lo que ya pueda hacer, porque cuando alguien desciende tanto es capaz de todo, ¿verdad mi Dante?.

Pero, lo que no soporto, ni pienso aceptar, ni dejar la oportunidad de recriminar cada vez que pueda, es el ejemplo que ha dado a este país. Con su actitud desafiante a quiénes le juzgaban: negándose a rendir cuentas a quiénes se debe, interrumpiendo, haciendo muecas y usando el móvil delante sus señorías. Y mostrando el menor  de los respetos por lo que supone ser ciudadano de este país. Si él, presidente de una comunidad de este país; él cargo público, mayoritario y reelecto que dice renunciar por el bien de la nación, si él que dice querer a quien le compra; si él que no rinde cuentas a quién le sustenta; si él que se erige en mártir nacional actúa así. ¿Qué no van a hacer otros? ¿Qué tipo de ejemplo está dando a esos que yo ayudo a entender y sobre todo sentir que es ser ciudadano?

Me lo imagino quejándose de jóvenes y extranjeros que faltan al respeto de lo que él considera su patria. Incapaz de reconocer que mayor cáncer y mal para una democracia que él no existe. Qué su ejemplo, es el peor de los estímulos para que jóvenes y extranjeros respeten algo que él mismo ultraja. Pero, reconozco que pedirle esto sería demasiado, más aún cuando a quiénes roba, defrauda, miente y engaña, le reconocen inocente, y vuelven a depositar una vez más su confianza en él.

Lo más paradójico es que deba agradecerle a él, el ejemplo. Pues ahora más que nunca siente y se, que la patria no existe y que quienes más la dicen defenderla son los primeros en violarla.

Nada me puede sorprender ya en este país, del cuál volveré a irme en cuanto pueda. Pues lo que reconozco en él está muy lejos de lo que pretendo en mí, y busco, encuentro y hallo en los míos.

Disfrute de su impunidad muy señor mío pues a este ritmo que vamos, va a vivir en lo que usted es, en una pocilga para piara sin par.

Buenas noches señores del jurado. Me acuesto tan feliz de la educación que recibí, que cuando obré mal me hizo tan consciente de lo que hacía como cuando obre bien, tan feliz que soy hasta capaz de perdonarles. Lo que nunca podré hacer es entenderles.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s