La empatía del facebook, de redes y diretes.

Ayer me topé en mi facebook con una foto de una antigua alumna de mis tiempos de profesor de español en Indiana, USA. Había colgado una foto de un compañero de clase, bastante obeso y con dificultades tanto para entrar en la silla como para cubrir su orondo trasero con la ropa que llevaba puesta. Los comentarios jocosos del post y el buen recuerdo que tenía de la alumna, más como persona que como estudiante, me llevaron a preguntarla si su compañero sabía que se había publicado su desnuda retaguardia en el facebook. En caso contrario le dije que me parecía muy desagradable. Ya que colgar fotos que denigran la imagen de otros sin su consentimiento, me parece convertir facebook en un lugar poco deseable. Pues, cualquiera puede tomar una foto de cualquiera en un mal momento y hacerla pública…
Solo dije eso, y fue suficiente para encender un acalorado debate. Obviamente mi tierno inglés está oxidado para desenvolverme entre rápidos e ingeniosos comentarios de adolescentes. Así que acabe incómodo con toda la conversación, tanto que finalmente opte por recoger velas y lamentar no haber mordido mi lengua o la tecla. Quizás haber denunciado la foto como inmoral hubiese sido lo más eficaz, pero llevo un maestro en mis venas y traté de crear una reflexión sobre ello. Acabé incómodo y molesto, pues me sentí impotente, no tanto por el idioma, pero si porque no fui capaz de hacerles ponerse en los zapatos del otro, en las posaderas, mejor dicho en este caso. Pues como eran obesas, quienes opinan lo veían culpable y no víctima de lo que le acontece.
La chica en cuestión aceptó mi comentario y se exculpó diciendo que el chico lo sabía, que le habían avisado de que su culo era público y notorio y que como no se había tapado le habían hecho la foto. En ningún momento, pensó en retirar la foto. Además, vi sorprendido una foto más suya donde retrataba a otra compañera obesa. Ella es guapa, seguro se cree más, pero no es delgada tampoco. Por eso me extraña, su actitud, la recordaba como una persona cercana, amable y divertida. Pero, se ve que la imagen es la imagen y que el facebook no paga a traidores.
Hubo dos personas que se sintieron aludidas por mis comentarios y pasaron al ataque. Uno fue un adolescente que dice ser libertario, vegetariano y defensor de las personas por encima de los estados, según su perfil. Pues bien, defendía el publicar fotos de los otros para así mediante el escarnio público animar al resto a cambiar y según él conseguir un mundo mejor. Cuando le comenté que no estaba seguro de ser yo juez para decidir qué aspecto deben tener los otros, es más, creo que nadie posee esa potestad le dije; y que por otro lado, el burlarse o vejar a alguien nunca ha conseguido ningún cambio positivo para el mundo, comunidad y humanidad. Él paso a burlarse de mi inglés, ante lo cual seguí su broma y pasó a la historia. Pues, lo siento Freire, pero hay personas que ni pueden, ni quieren crecer. Qué se le va a hacer. Eso sí, me abstuve de decirle que ya que no hace un mundo mejor con sus pensamientos, ni obras, ni con su sonrisa, quizás si usase una bonita careta alegraría el día a alguien. Pero, como era responderle con su medicina y no iba a captar la ironía, me mordí la tecla esta vez. De narcisos y egocéntricos es difícil esperar que entiendan la relatividad de espejos y comentarios de abuelas…
Cuando me aferraba a la explicación de la juventud para poder comprender a este chico, la otra, que también defendía el uso de la imagen, abuso diría yo, puesto que es ilegal, me recordó que la incultura, la estrechez de miras, la pobreza de experiencias y la falta de empatía son mayores causas de actos inmorales que la juventud.
Pues la susodicha, entendía el mundo desde su persona. Y cómo ella decía tener decoro y sensibilidad, a la vez que aseguraba ser muy consciente de su imagen pública, entendía y justificaba que aquellos que no poseían esas cualidades podían ser objeto de burla para evitarles que agrediesen al resto con sus actos. La agresión fue esta vez el estar gordo y enseñar la raja y media hucha al sentarse, suficiente para ser objeto de escarnio por sus compañeros. Ella justificaba sus argumentos por haber sido madre hace cuatro años y por haber tenido alguna experiencia en educación…ella no tenía duda, no hablaba de bulling, ni discriminación por raza, ni sexo, ni religión. Pues estos actos son injustificables, ahora aquellos que enseñan el culo en la High School estando gordos….esos pasan a ser culpables y no victimas. Hay cosas que no se pasan, cuando estás en una High School. Además, en tono paternalista entendía mis preguntas éticas como producto de mi poco dominio del inglés y de mi poco conocimiento del país, pues era un recién llegado…
Justo en el momento en que mi cuerpo me pedía rememorar mis 15 años trabajando en educación, el haber trabajado en todas las etapas educativas o citar los 4 países donde pude dedicarme a enseñar y aprender…pensé. Y callé.
Nunca la había visto y sabía quién era. Son personas que han recibido más rayos catódicos que solares, que huyen del calor al aire acondicionado y del frio a la estufa en invierno, que buscan el porqué del mundo en la tv y que no saben que la MTV no existe y que la realidad catódica está más deformada que las paredes y sombras de las cavernas. Por eso para ellos, están importante la imagen, imagen que persiguen y nunca alcanzan pues el photoshop y los efectos especiales no sobreviven al contacto con la atmósfera. Por eso, sabía que todo esfuerzo para alcanzar un punto en común iba a ser fatuo e inocuo. Es más, cuanto más sencillas y loables eran mis preguntas más amenazados se sentían. De hecho les pregunté si no tenían una foto suya que no les gustaría que fuera pública y como les sentaría si alguien la publicase…antes muerta que sencilla, fue su respuesta.
Incómodo e impotente me sentí de no poder hacer comprender algo tan evidente. Pero, ¿por qué? ¿Tan difícil es entender que usar la imagen de otra persona sin su consentimiento es poco ético? ¿Y qué hacerlo para mofarse o burlarse es inmoral? Afortunadamente la ley nos ampara, hasta el momento. Pero, ¿quién llega a todos los rincones de la red?

En el documental Fábrica de famosos se explica muy bien cómo puede ocurrir que haya personas que se conviertan en escaparates de sí mismas, y hacen, viven y sienten tanto en cuanto publican. Más barniz y menos madera. ¡Qué falaz es el mundo mediático al que tantos idolatran! Un no señor agrede a otro metiéndole el dedo en el ojo, y medio mundo idolatra el acto…
Desde hace años vivo sin tele, y cada vez más en la red. No sé ustedes, pero creo firmemente que nos falta aún mucha formación y educación en lo cibernético, y que cuanto más tardemos en conseguirlo más nos vamos a sorprender de las consecuencias que tengan para nuestras nuevas generaciones. Privacidad, autoimagen, malediciencia, respeto…límites difusos en los mundos virtuales que generan consecuencias en los reales, ¿o alguien piensa que los programas tipo La Esteban y Cacas Deluxe son inocuos para nuestros niños y jóvenes? Recordar al viejo Karl, lo que hacemos va por delante de lo que pensamos. Yo seré más cauto, para opinar, pensar y decir en estos mundos de redes y diretes.

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Un comentario en “La empatía del facebook, de redes y diretes.

  1. Se te nota dolido, espero que el escribir como terapia te compense en parte. Las decepciones con los alumnos será algo con lo que tendremos que lidiar en nuestro futuro, (lo mismo que con compañeros, amigos,… como cualquier otra persona), por mucho que nos aconsejen el hacernos más duros para sobrevivir, no está mal el ver que de vez en cuando asoman rayitos de humanidad, ya sea para alegrarse o para todo lo contrario.

    Al hablar de cacasDeluxe me has recordado algo que vi en un centro comercial de Tenerife la semana pasada. Un mosaico de pantallas enormes, cada una disparando imágenes del programa de porteros de disco que echan por las mañanas en la cinco y, a pocos metros, una jaula/guardería: con segurata incluido dentro, apostado sobre otra tele plana, pero esta no con musculitos sino con las señoras con sus compras en otro tipo de jaula más grande; las paredes eran acristaladas, subían bastante alto, como si los niños pudieran amotinarse y liarla parda. Por supuesto, la caseta estaba debidamente cerrada, con su doble cerradura y una chica velando más por esta que por los niños. Era una imagen un tanto extraña: los matones de circo audiovisuales, el superhéroe silencioso al que los niños temían como a un carcelero y la chica con dos coletas y una sonrisa que no podía ser aniquilada ni si quiera para hablar.

    En fin……… Me he ido bastante del tema. Al margen de esta última escena, lo que quería decir en un principio es que lo que han cambiado son los medios, ha cambiado el cómo, pero no el qué. Todo depende de cómo nos adaptemos a él, pero gente con pocas luces, escrúpulos y grandes dosis de cinismo, ha existido siempre. Puede que hace un lustro no se subieran las fotos en facebook, pero las humillaciones no precisan de un soporte concreto, sólo de ignorancia y oportunismo.

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