Un mundo lleno de personas

Estábamos embarcando a la hora indicada, delante de mi una pareja de unos 65 años, un señor de 85 y otra señora sesentona. El mayor era padre de la pareja ¿Y la otra? Tal y como la trataba la pareja, una de dos: o era la tía que siempre se apunta o la querida del padre. La iban dejando atrás y la ignoran, por alguna razón ella cojeaba cada vez más. Nadie le preguntó, la pedí ayudarla con la bolsa y entonces entendí. No se había puesto el cinturón y su pantalón sufría la fuerza gravitatoria. No les gustó a los otros que yo llevase su bolsa, ella encantada y yo más. Puestos a levantar, cuesta menos llevar una maleta, que un pantalón. Ya verás como un día me meto en lío por llevar maletas que no son mías.

Butaca 37 L y sino la 37 A, todos los vuelos trasatlánticos los hice en esa fila de los Boeing, piernas estiradas y reposadas sobre la salida de emergencia. Muy cómodo, eso si junto al bar y el baño. Te puede agobiar un poco el trasiego, pero a cambio vas viendo como la gente se transforma con cada hora de vuelo. Algunos acaban medios desnudos, otros muertos en vida, algunos hacen amigos, los niños desgastan el pasillo y cada vez se alejan más de sus padres, otros acaban hablando con las paredes, vi a uno tomarse 15 cafés, y dicen que una vez una se bajo en marcha. En la fila 37, también tienes oportunidad de observar como trabajan las azafatas. Curvas a parte, me encantan sus formas y paciencia, muchas de ellas podrían ser buenas maestras. Tratan con muchas personas de diferentes ritmos, procederes y bagajes teniendo que armonizar su estancia durante varias horas y hacerles sentirse cómodos y seguros. Ojalá funcionasen así todas las clases.

En la 37 volé una vez desde los EEUU con un francés que me hizo infringir mi norma del alcohol por encima de 500 metros de altitud. Acabamos los dos y una azafata de Wisconsin hablando sobre las virtudes y defectos del matrimonio, lo pasamos bien. Ella no dejó nunca de sonreír y nosotros no paramos de reír, teníamos disculpa, cuatro botellines de vino por barba.
Esta vez volé con Arancha, vasca de Donosti, cincuentona, enfermera de geriatría y enamorada del tango. Imposible que no me recordase a mi hermana, pero se la vió el plumero, mejor dicho lo enseñó y se manifestó la diferencia. Fue agradable y generosa mientras fue comedida, después resultó ser muy española. “Y viajo por el Tango, sino de que voy yo a venir a un país inseguro y donde además te hacen pagar al irte” dijo rodeada de argentinos como estábamos. Aire trágame, salvado por el aterrizaje.

Justo detrás mío, en la 38 volaba la otra señora que había pedido también menú vegetariano. Ella por convicción,a sus 86 estaba fresca como una lechuga y tersa un calabacín, yo por comodidad. Se digiere mejor, no te arriesgas a mancharte y suele estar más rica: arroz, ensalada y frutas. Bien, pues la señora de la 38, tersa y fresca, no debía tomar espinacas.
-” joven podés bajarme la bolsa, por favor”- me dijo con cara de no haber comido carne en su vida. Ni que decir tiene que llegué a la aduna con una maleta y una historia de más. Hijo en Galicia y 35 kgs de bolsa. Un día acabo detenido por tráfico y la viejita en polvorosa…
Por fin, Argentina, me va a buscar Sergio y su hija, descendientes de Silió. Un encanto de persona. Que bueno que te introduzca un paisano en su país. ¿Por qué si hay tanta gente buena en el mundo, no nos llevamos todos mejor? Para empezar habría que empezar por hablar menos de los malos y más de los buenos…
El hotel carísimo, habitación sin ventana y sin plato de ducha. Ahora, lleno de gente buena, aún así mañana me cambio.
Primeros flashes de BS de la mano de Alberto, otro fuera de serie. De esos que de tanto corazón se tienen que hacer una fundación, porque por si solo no le da para todo lo que quiere cambiar. Me gusta y no BS, me fascina y me repele. Es normal siendo yo de pueblo. Veo en ella mucho de Madrid, y algún detalle de Chicago. Poco de París. Los argentinos son extranjeros que hablan y viven muy como nosotros, son españoles en América. Me encanta el habla en esta ciudad de colas y filas por todos los lados: aceras, bares, bancos, ministerios,…en el embarque dijo una señora- ” ¿Por qué hacemos cola si va por asientos, viste?” – ahora yo lo sé, por costumbre.

Rica carne, gente amable, y mucho ajetreo. El momento del día como casi siempre me lo regalo un niño, de unos 8 años que miraba de rodillas como bailan un tango unos bailarines callejeros. No perdía detalle, sus ojos registraban todos los movimientos, absorto asimilaba todo lo que veía. Era tan feliz que me lo transmitió.
Feliz continué con mi helado tras vivir ese momento, cuando me abordó otra madre pidiéndome que le diese el helado para su hijo. Me quedé helado, ni idea de que sabor, sin saber que hacer como te quedas siempre que te piden algo que sabes que podrías dar o quizás deberías. Igual no te piden limosna sino justicia. No sé, no hice nada, negué tímidamente primero y rotundamente cuando luego el padre insistió con más énfasis y en un castellano que yo ya no entendía. Temeroso de que la cosa fuese más continúe y ellos buscaron otro objetivo para conseguir algo de cena. A partir de aquí controlé mi mirada, pues es la mirada quien te delata. Si miras aquello que todos los demás no ven o no quieren ver. Te arriesgas a que también se te vea, y aveces ser uno más está bien. Más en casos como este donde nunca supe actuar.

Me despido en compañía de un peruano trotamundos, de Cuzco y Vigo, de esa gente buena del mundo, pero antes de dormirme me obligé a revisar mi tintero. Y veo las idas y vueltas de la basura, hombres y mujeres de piel oscura y brillantes uniformes que las dejan, para que otros un poco más oscuros y sin uniforme alguno rebusquen en ellas. Antes de que de nuevo otros como ellos pero esta vez si con uniforme se lleven lo que ya nadie quiso.

Anuncios

Un comentario en “Un mundo lleno de personas

  1. Hola Gonzalo la verdad que me encanto lo que dices, lastima no haber compartido mas tiempo contigo, eres una persona muy educada y de buenos sentimientos. Espero te haya gustado Argentina CHEEEEE !!!!!!!.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s