Ayer que fue mañana

Llegué al Prat. No tan justo como acostumbro desde que aprendí the Ryanair bording system. Por llegar me encontré a unos conocidos, que me cambiaron mi proceder habitual, habían decidido no hacer cola y entrar los últimos. Yo lo hago cuando llego más tarde, es decir no llegó pronto para esperar. Pero bueno, me uní a ellos. Estaban comentando que era de Bárcena de Pie de Concha a uno del grupo que no me conocía. Y eso lo aprovechó mi vecino de asiento para entablar conversación. Yo ya me había fijado en él, vestía con americana y pinzas, llevaba maleta de ejecutivo, pero un palillo en su boca y sus manos inquietas le delataban.

Le oí decir en alto: -“¿Dónde estará la cola de prioridad?”-

-“¿Perdone?”- le inquirí.

-“No chaval, que hablo solo en alto…. ¿eres de Bárcena de Pie de Concha”- me respondió y pensé esto se pone interesante.

Resultó que sabía de sobra donde estaba la cola de prioridad.  Me confesó que pagaba un poco más por no hacer la cola, mecagüendios, que cada vez que la hizo se cago en su madre de lo torpe que es la gente con las maletas y tolaostia.

El hombre se arrancó a hablar, era ganadero (cuatro tudancas pa´pasar el rato, dicho con suficiencia que denotaba tener más), tenía una serrería de piedra en Barros, y un negocio de perforación de túneles para carreteras y esas cosas que era lo que le traía personalmente cada 15 días a Barcelona.

-“Porque ya sabes, tengo dos ingenieros, pero baah, no son de la vieja escuela. Te hacen de cine el túnel en 3D y la de dios, pero nunca me ponen el polvo, ni el torrente, ni la piedra suelta que es lo que jode la obra, de eso no tienen ni puta idea”- me explicó- “nosotros somos mineros”- me decía abriendo y luciendo sus manos trabajadas-“nosotros somos de la vieja escuela y ellos no tienen ni puta idea, tengo que venir yo”.

Se abrió el embarque y salió disparado a coger sitio, nervioso reconociéndose en un elemento que no era el suyo. Se despidió a la carrera cariñoso y contento diciéndome que a ver si nos veíamos por Polaciones.

Justo detrás de mí, embarcaron unos orgullosos participantes del SONAR, que si no eran músicos, vestían como si lo fuesen. Pamelas, vestidos góticos, zapatos de princesa, anillos varios, lóbulos de oreja hiperalargados, piercing en ambas comisuras de los labios, brazos con un poco de piel sin tatuar,… es decir todo el disfraz para resultar lo más al margen posible del rebaño. La pena es que no se escuchan cuando hablan, pues dicen las mismas mierdas que balamos los demás. Que sí solo se puede llevar un bulto, que si se les ocurre quitarme el desodorante te juro que no embarco, que sí….en fin tanto esfuerzo por parecer distinto y resulta que están tan o más contaminados que los demás…la cabeza, y la discreción eso, eso es lo que nos distingue del rebaño y no el envoltorio.

Al entrar yo era el telonero de la banda del moco, con lo cual fuimos centro de todas las miradas del pasaje. Incluso la de el de Polaciones, que estaba sentado dando palique a dos señoras sudamericanas menudas e enjutas, de esas que siempre tienen el doble de edad de lo que aparentan. El de Polaciones, al verme comenzó a reírse y morderse el labio, diciendo –“estos sí que están saneaos, madre mía, vaya patas pa´un banco”- yo disfrutaba del momento contento de tener los códigos para interpretar tal esperpento.

No acabo aquí, huí de la banda del moco, no quería oírles más y me senté en la última fila, presto para salir raudo y veloz al llegar a la tierruca. Ahí me di cuenta que perdí a mis acompañantes conocidos…no me importo porque me pidió permiso para molestarme María Makifoneval. Una hija de Bulgaria de cristalinos ojos azules, que irradiaban transparencia. En dos minutos, perdió dinero, se le cayó la cámara, salió al pasillo tres veces y me confesó lo que yo ya sabía: soy un desastre. No me dijo que era divertida, sincera, original, curiosa y buena persona. Eso también yo ya lo sabía. Así como que estaba en busca, y estoy seguro que se alcanzará en breve. Me confesó que sufrió de ataques de pánico que la impedían salir de casa y que por eso ahora viajaba todo lo que ganaba. Era publicista creo, dibujaba y filmaba micropelículas. Así llegamos a Cantabria y a lo mejor del viaje. Me despedí de María, deseándola suerte y me regaló una caricatura de sí misma.

Lo mejor del viaje fue cruzarme con el de Polaciones que precedía a las dos sudamericanas y llevaba sus maletas. Cuando llegué a su altura, le oí decir orgulloso y mirando a toda la infinidad de Cantabria:-“Esto es otra galaxia, esto es la ostia señoras”- en eso le interrumpí.

-“Hombre Lobo, ¿cómo vas?”- me dijo como si yo ya fuese vecino de Polaciones- “mira yo aquí tirando de las maletas de estas mujerucas”.

-“Pero ¡cómo las dejaran salir de casa!, si no pueden ni con las maletas”-continuó mientras hacía  gestos de no entender nada.

-“Porque hay hombres buenos como usted, siempre dispuestos a echar una mano”- le respondí.

Orgulloso, respondió-“Qué vas a hacer, hay que ayudarlas, hombre”.

Me despidió con un: “a seguir bien, lobo” y yo deseé volver a encontrarle aunque fuese en Polaciones.

Contento y feliz, deseando volver a viajar lo antes posible me fui como un lobo en busca de su bosque,  manada y presa.

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Un comentario en “Ayer que fue mañana

  1. Bien, hay algunas expresiones que no entendí qué significan. Y pensar que algunos piensan que el español es igual en todos lados!
    A continuación, la lista de cosas que no entendí o que no sé qué son, y me gustaría saber!!!
    A saber:
    -“Vestía con americana y pinzas”
    -¿Qué es una “Pamela”?
    -¿Polaciones es una ciudad o algo así?

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