Entre pollos anda el juego

-En este juego hay dos formas de hacer carrera- me dijo en terras galegas un gallo con acento catalán- puedes ser pollo de granja o pollo de corral. Capté la ironía y me gustó la analogía.

El pollo de granja traga mucho, engorda rápido, y sigue la línea callando y piando cuando se lo piden. En cambio, el de corral, anda más que traga, se preocupa de su línea y suele pedir cuando pía. El de granja, pía lo que le dicen que toca (now in english, sure) y solo por eso, porque se lo piden. Por su parte, el de corral, dice que toca lo que pía y solo por eso, le dicen que ojo con lo que pía. In english, why not my friend?

El de granja, se acomoda a su pequeña jaula y la defiende más con pluma que con pico. Se pavonea de su pedacito conquistado, pero no muy alto, no vaya a ser que otros se fijen en las jaulas más grandes y fijas que él ansía. El de corral, sabe pronto que no puede estar en todos lados, y que genera desconfianza por andar en varias jaulas. Él también ansía ganar altura, pero intenta hacerlo batiendo sus alas y no doblando las rodillas. Lo que genera tal revuelo que altera al gallinero. Y ya se sabe, las gallinas gordas y viejas, que casi todas fueron pollos de granja, no gustan mucho de ríos revueltos, no vaya a ser que se les mareen los huevos.

El camino casi nunca está hecho, pero los pollos de granja siguen el más llano posible: la vereda marcada y reconocida. A ver si se van meter en un charco, o descubrir un atajo que les haga tomar alguna decisión. Faltase más, ¿salirse del camino? De ninguna manera. Los pollos de corral, son testarudos y les suele gustar meter el pico allí donde no les llaman, picotean varios campos y siempre que pueden dejan huella o al menos meten la pata.

Los de granja no suelen disfrutar del sol, demasiado transparente, se mueven mejor en las sombras de sus jaulas. Se encuentran tan cómodos bajos las alas de los gallinazos que les cobijan, que cuando tienen que salir, regresan lo antes posible y siempre piando pestes de allí a donde fueron. Que si el grano es mucho peor, que si no hay quien entienda lo que pían, que si como en esta jaula nadie empolla los huevos, que si mucho huevos de oro, pero era todo resplandor…en fin que ir porque toca, que sino “pa” qué.

En cambio, el pollo de corral cada vez que va, puede que no vuelva. Un nuevo corral por explorar, huevos de otras formas, plumajes diferentes, piadas y picoteos nuevos, otros horarios y métodos de empollar, palos de gallinero más altos o más bajos, según se mire, e incluso algunos más sucios. Así que cuando regresa a su corral, el pollo pía que otro empolle es posible, y las gallinas más acomodadas le contestan que más vale empolle reconocido, que otros por desarrollar.

También, hay pollos de corral que se disfrazan de granja y de granja que se creen de corral. Estos últimos son carne de Kentucky Fried Kitchen, pues en cuanto salen de la jaula, descubren que bajo el sol se suda y que quién no se mueve no pilla grano. Y para esto vale más, las alas y pico propios que los ajenos. En cambio, a los otros, a los de corral que juegan a las granjas, a estos les suele ir bastante bien. Y cuando se dan cuenta los gallinazos de lo que son, suele ser demasiado tarde, pues ya están bastante arriba y además, saben usar las alas. Lo malo es que algunos se les ve pronto el plumero.

Al final, el tipo de pollo pasa por ser mérito o requisito. El de corral gusta de crearse su cresta y espolones, el de granja prefiere aquello de dame maíz que yo lo pico tal y como quieras. Tanto que hay pollos de granja que son tan tontos que sacan todo sobresaliente. En cambio, el de corral nunca aprende aquello de que en pico cerrado no entra grano que no te den. Y no deja pasar oportunidad para picar o piar.

Suele pasar que al final, cada uno encuentra su palo de gallinero y lo tiene como quiere. La diferencia es que el palo del de corral suele estar picado por él, y no solo disfruta de cómo lo picó, sino del tiempo que lle llevo hacerlo y con quién lo hizo. En cambio, el de granja también recuerda lo que pico y trago por otros, no solo granos sino alguna píldora también.

Pollo gordo nunca llega a viejo, y no hay gallina, ni gallo joven. Así que cada cual elija el camino que quiere, y recuerde que la gallina va antes que el huevo. ¿O es al revés? Sea lo que sea, OK, corral.

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