Mou de lo mismo

Dotado de gracia, nobleza y sencillez, que revela distinción, refinamiento y buen gusto. Son tiempos difíciles para conjugar estas condiciones en una sola cualidad. Decía Kipling que cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir (…) más debemos insistir, ayer no ganó y se mantuvo fiel a su estilo. Y además, fue elegante.

Ayer uno ganó y el otro no pudo hacerlo.  A uno le dio igual el juego de su equipo, el otro se mostró satisfecho del juego.

El uno siguió quejándose, el otro buscaba sus propios errores. Uno culpó, como no, de nuevo al árbitro. El otro no hablo de los unos, ni los otros.

El Uno suma, sigue, espera y desespera. El otro suma, sigue, confía y reconoce.

El uno se erige en centro de todo y para todos, el otro se sabe, se siente en el centro de un todo. Uno trabaja para sí, el otro trabaja para otros. Los dos se saben haciendo historia, uno para sí, el otro para más que un club.  Uno se siente acosado, se siente solo y poco respaldado. El otro sabe que haga lo que haga, hace lo que debe y se espera de él.

Pase lo que pase, espero que hagan lo que hacen hasta el final. Pues, el fútbol como la vida, siempre pone a cada uno en su lugar.

Hagan juego señores.

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