No, no quiero.

Lo siento pero no, no quiero que ganen. No tengo muy claro el porqué. Pues creo firmemente que España es el mejor equipo, quien mejor ha jugado y quien mejor plantilla tiene. Me gusta la prudencia y el señorio del selecionador tan lejano del cotidiano español, me gusta la madurez de sus futbolistas.  Es más, estoy convencido de que España se lo merece más que nadie, pero no, quiero que gane.

Recuerdo la última vez que sentí en fútbol. Me sorprendió el As, con la noticia: Redondo había sido vendido. A pesar de que él no quería irse y que Del Bosque dijo que era su único jugador imprescindible. Lo vendieron, lo trataron como mercancía e hicieron que se fuese. Lo hizo despidiéndose uno a uno de todos los operarios del Bernabeú mientras su mujer lloraba rota de dolor en las escaleras del estadio. Ese día deje de sentir en el fútbol. Exceptuando, claro está, todos y cada uno de los equipos que he dirigido. Sin duda dirigiendo es donde más vivo y mejor me he sentido.

Pero, hablo de afición, de hinchada, de “torcer” como falam os Brasileiros. Reconozco que Zidane me hechizo con Francia, y vibré al verle en directo de blanco. Pero, nunca más volví a sentirme parte de una hinchada, de una multitud. Es más me molestan, me molesta el juicio exacerbado, el desprecio al rival, el juicio irracional, el incondicionalismo irreal, y no soporto el amparo en la masa para justificar comportamientos bochornos. Tampoco me gusta esa pasión alocada, ni esa alegría desaforada, ni esa comunión ficticia ni momentánea.

Acudí como parte del club al Sardinero y no creía en el Racing. No podía disfrutar de la victoria del equipo cuyos dirigentes menospreciaban a su propia cantera. Nunca más vibre con el Madrid. Reconozco que añoro muchas veces la pasión del momento. Pero nunca más perteneceré al club que me robó la ilusión.

Este año el Barça me ha hecho vibrar, el sueño que practican es el fútbol que yo perseguía al entrenar.  Nos quedábamos lejos. Pero, en algunos segundos descubríamos la magia del futbol y esa luz nos alumbraba durante el resto del partido. Lo viví en casa en el Torina, en la Gimnástica, y exponencialmente en el Racing. Se acabo el sueño, pero con mis wild lady cats comprobé que me esa pasión y buen hacer en el fútbol me acompañara eternamente. Los iluminados lo somos para siempre.

Pero no, lo siento, pero no quiero que gane España. Me identifico con sus juego, con sus jugadores, y con su seleccionador, con Pepe Grande incluso. Pero no soporto que el fútbol aparezca en todos lados casi tanto como Belén Esteban. No comparto el ancho de banda y la impunidad que disfrutan nuestros impresentables periodistas deportivos. No soporto que le den un programa a María Teresa Campos para hablar de fútbol. Ni que el presidente diga que a España le viene muy bien que su equipo gane. Ni ver a la Reina separada por una simple toalla del catalán miembro reproductor de Carles Puyol. No quiero ver a masas y ordas movilizadas por el fútbol, formadas por los mismos ciudadanos que se mantienen indiferentes ante otras realidades de mayor calado y mucha más repercusión. No quiero tener que ver a más J.J. Santos, ni a Paco González, Roncero, Lama, ni otros muchos inconscientes, ignorantes y frívolos que crean opinión en este país. País dónde el periódico más leído diariamente es un folletín pseudodeportivo, que aventaja casi en un tercio a la siguiente publicación. Folletín que se ha dedicado a desprestigiar a toda África con artículos poco respetuosos y menos veraces por el único motivo que uno de sus colaboradores sufrió un robo. Folletín que para ganar adeptos ha tenido la ocurrencia de permitir que famosillos de tres al cuarto escriban sus crónicas deportivas. Folletín que crea opinión y cultura, quizás incluso sea uno de los adalides  que permitan que nuestros conciudadanos acepten que Belén Esteban gane más de un millón de euros al año. Y lo que es peor que nos felicite las navidades. Ciudadanos seamos serios.

Decía Unamuno que el nacionalismo es una enfermedad que se cura viajando. Yo que siempre eludí fes irracionales.  Disfrute con el omnipresente nacionalismo yankee, me sorprendió el aferrado nacionalismo brasileño, y tuve el placer de asistir al redescubrimiento de los emblemas nacionales en Alemania, gracias a la celebración de un mundial. Incluso voy a reconocer que el chovinismo francés siempre me pareció legítimo.  Y al regresar a casa me disfruto de que los españoles luzcan sus colores, sin tapujos, sacándolos de las vitrinas de valles caídos y bien sepultados, liberándolos de yugos y reivindicando que esa bandera representa a todas las Españas. Y que reniega de aquellos que la usaron para mancillar a sus propios hermanos. ¿Ven el peligro? Me pongo un poco nacionalista y se me escapan los pies de la tierra. No señoras y señores, no quiero que ganemos. No estamos preparados, aún no.

P.D. Este año mi casa se convirtió en sede del mundial. Mis amigos y hermanos vendrán de nuevo para la final, me sentiré extraño, dividido y como he aprendido a hacer, confiaré en que gane el mejor.

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4 comentarios en “No, no quiero.

  1. Creo que tienes razon en muchas cosas de lo que dices pero que quieres que te diga, a pesar de que el fútbol es un negocio (siempre lo ha sido, mucho antes de que redondo se malvendiera al milan), como para ti tambien lo fué, de que los periodistas sean unos mercenarios y unos manipuladores y de que la gente lo use para emborreguizarse (me incluyo en este grupo desgraciadamente) más si cabe con él, sigue siendo y espero que por mucho tiempo un deporte enorme, el deporte rey dicen, capaz de hacer feliz y de unir a tanta gente (tristemente a veces, o muchas, también se usa como instrumento para separar y odiar, como todo en este mundo loco) que a mi me sigue maravillando e ilusionando tanto como cuando vi a pedja meter el gol de la septima, o como cuando el racing volvió a primera (que casi ni me acuerdo), o como cuando fuimos campeones de europa (hace solo dos años).
    Así que con todos los respetos a holanda, yo quiero que gane Españe y que todos los españoles y seguidores de españa y del fútbol, que también los hay, lo podamos celebrar y podamos sentirnos orgullosos del país donde vivimos. Y si perdemos, pues no pasa nada, es también la grandeza del fútbol, ha intentarlo dentro de 4 años y a felicitar a Holanda que también se lo merece.
    ¡Viva España y viva el fútbol!
    1 abrazo cabeza melón.

  2. Por cierto no entiendo como puedes decir que aun no estamos preparados para ganar.
    Por dios!!!!! Alemania, que en los 40 sufrio la mas grande de las guerras jamas ocurrida en el mundo, al fin de esta el pais fue separado, y en el 89 se unieron nueva y felizmente. En el 90 Alemania Federal, (las federaciones de futbol estaban todavia separadas) gana el mundial de italia y TODA ALEMANIA lo celebra como se merece. Estaban ellos preparados? No lo estamos nosotros? por dios nuestra guerra fue hace 80 anos y Franco murio en el 78 (lo digo porque franco murio de verdad con la constitucion), yo no habia nacido. Basta ya de complejos, llevamos 30 anos de democracia, al que no le hayan curado las heridas que se eche mercromina.

  3. … a mi me gustaria que ganasen como reconocimiento al trabajo callado, responsable y humilde de Vicente del Bosque.
    … a mi me gustaria que a partir de ahora ese triunfo fuera como un resorte para cambiar la actitud de los españolitos.

    Lo veré… lejos de mi casa, hermanos y amigos…

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