Made in USA

 

De vuelta a casa y pocas sorpresas. Lo bueno siempre viaja con nosotros, lo malo lo mantenemos siempre al acecho.

Me despedí de Brookville como siempre, por sorpresa, tras meditar con precipitación, pero nunca prematuramente.

 Fue espectacular como me trataron los americanos cuando les comenté la noticia. En un primer momento, me escucharon, me entendieron y se dispusieron a ayudarme, pero me dijeron claramente que no estaban dispuestos a prescindir de mí.

Así que me preguntaron y buscaron mil una formas para evitar mi marcha. Entre ellas, me ofrecieron Prozac para acabar con cualquier sentimiento de angustia o tristeza.  Cuando comprendieron que la decisión era firme y consensuada. Cambiaron. Y se dispusieron a realizar los trámites de la mejor forma posible. Pero, no solo para ellos, sino para mí también. Cuando hay que hacer las cosas, las hacen y las hacen bien.

Así que acordaron conmigo un plazo de finalización, unas actividades, me expusieron dos fórmulas de finiquito, me organizaron tres despedidas y me buscaron un sustituto. Todo ello con un gran rigor profesional y con gran empatía. Tengo un gran recuerdo del “principal” Mr. Simonson que desde me dijo que no me preocupase por la escuela, pues las instituciones y las colectivos siempre sobreviven que lo importante son las personas. Luego añadió, confía en mí que ya sabes que he tenido tres mujeres. Además, grabó una frase en mi para siempre: “you are a very good teacher, because you teach with the heart and that is the most important”. Y lo mismo repitió en mi despedida pública del colegio. Despedida donde me mostraron su agradecimiento y me hicieron varios regalos.

Cuando volvía en el avión e iba abandonando en cada aeropuerto que recalaba parte de mi pesada valija me acorde de cómo habían sido mi despedidas en otros lugares. No hubo falsas intenciones, no hubo presiones, no hubo acusaciones, no hubo reproches, ni trabas, ni desaires, no se levantaron falsos testimonios. Solo se agradeció el tiempo pasado y se confió en que nos volviésemos a encontrar de nuevo. Me dieron una lección de profesionalidad y de respeto. Se quedarán para siempre conmigo.  Y en esos días grises y con nubes ahora tendré otro un lugar para sentirme seguro y arropado.

 

Brookville, Indiana 1 de Marzo del 2009

Santander, Cantabria 14 de Junio del 2009

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