I love this game

Cumplí otro sueño, estuve en un NBA game.  Sueño de adolescencia, y como todo lo que deseas y añoras, me supo a poco. No estaba Ramón Trecet, ni Jordan, ni Kemp, no hubo Cartero, ni almirante, tampoco Tomas o Bird, no había ningún Gordo, ni Mullin, ni mucho menos Magic, pero aún así, fue todo un espectáculo.

NBA GAME

Nos invitó la consejería de Educación para celebrar el día de la Indiana Foreign Language Teachers Association. Reservaron un box, que aquí se llaman suit; para los profesores españoles y taiwaneses. Además, podíamos llevar cada uno a un invitado. O sea una merienda de negros, bueno no, que no hubo ninguno. Yo llevé al más elegante y al más mayor que no viejo: Bob O´bryan mi compañero de fútbol, pionero del soccer en estas tierras, profesor jubilado y hombre de gran corazón. Tanto que hace poco tuvieron que operárselo. Aún así está ansioso por correr de nuevo y jugar al soccer con “me”.  El condujo así que llegamos casi los primeros (saliendo con varias horas de antelación) La suit estaba de lujo, con un catering saludable y completo. Todo muy americano, muy bien.

Llegaron los de Taiwan y nos llenaron la sala de flashes, y como siempre llegaron tarde mis colegas, los españoles. Y además, se trajeron los ligues, otro espectáculo.  Sin duda, lo mejor el estadio, impresionante, podéis verlo y la organización también espectacular. Eso si gracias a los voluntarios que suelen ser ancianos patrióticos. Cualquier institución tiene aquí legiones de voluntarios desde bibliotecas a hospitales pasando por estadios y equipos.

Poco tardo el estadio en conseguir media entrada. Hay entradas baratas, unos 10 dólares, pero el partido era de trámite: Pacers vs Magics. Comenzó el espectáculo con el coreografiado calentamiento a ritmo de música. No sé si estará pactado, seguro que sí, pues los dos equipos hicieron lo mismo al unísono. Grandes, son grandes estos jugadores, pero como son ágiles y rápidos también, no distingues su tamaño hasta que les ves junto a un normal mortal.

Es una pena no sentir los colores, ni conocer a los jugadores, pero el espectáculo estaba servido. Enorme el video marcador, muchísimas personas alrededor del campo, y el público preparado para la acción.

Como no, antes de comenzar cántico a la bandera con todo Dios cuadrado. Cantado por la maciza de turno, y con la esperpéntica presencia de cuatro hijos de la patria militares, armados y todo, que sostenían una bandera que probablemente habrían paseado por otros lares. Se acabó el himno y cada uno sigue lamiendo su ciruelo: palomitas, hamburguesas, bebidas, perritos…

Salto inicial y la misma sensación de indiferencia que en otros partidos a los que he ido. La gente hablando, comprando, haciendo fotos, llamando por teléfono y sobre todo comiendo y bebiendo. Hay una entrada que es para ir al restaurante del estadio, cuyas mesas están orientadas a la cancha, me gusto.

Mirar a la gente, cada uno a lo suyo.
Mirar a la gente, cada uno a lo suyo.

 

 

Sorprendente ver a gente con camisas de otros equipos y todos ellos pendientes del marcador. ¿Por qué? Porque en él aparecen las gentes del público para diversas chorradas: parecidos con famosos, enamorados, gente que baila, que gente que pone caras raras, guapas de turno, y la gente encantada con estas chorradas. Lo aprenden desde niños, pues si los pequeños bailan raro o hacen mucho ruido o el anormal precoz son recompensados con aparecer en la caja tonta ante la admiración de sus padres, tutores o guardianes. Imaginaros cuantas neuronas trabajando simultáneamente para aparecer codificados en rayos catódicos. Estuvieron a punto de conseguirlo mis patrióticos compañeros del sur cuando se pusieron a aclamar a la sextogenaria representante de nuestra organización que bajo en un descanso a la cancha para recibir los honores del público a nuestra magnífica labor.

 Y es que esto es un circo, la gente solo vibra cuando se lo pide el speaker o en los descansos que hay de todo: típicas bailarinas de diferentes edades, cuesta distinguir a las niñas de las mayores haciendo los mismos estúpidos gestos pseudoeróticos en cuerpos pre púberes, pruebas chorras para gente en concreto para que la gente en masa se divierta con ellos, sorteos de camisetas, mascotas, los emuladores de los globerobertrotters, concursos de gritos, incluso una sirena antiaérea accionada por un gato gigante amarillo, juegos en el marcador donde los coches corren en función de lo que griten las gradas y el colmo: una bailarina contorsionista de dimensiones reducidas y semidesnuda, como es de rigor, que se subió en una tarima ( para ser vista) cogió un arco con los pies y disparo a una diana. La gente la aplaudió hasta la saciedad y eso que ni siquiera hizo blanco. La pena es que no acertó al  que la contrató o al que la entrenó.

Y el game sigue. Ya casi sin enterarnos estamos en la prórroga, ahora sí que vibra el estadio. Y en dos minutos se acabó todo. Pero antes de irnos, hay que hacer cola para tirar un tiro en la cancha central. Viva el espectáculo, mi grupo fue comandado por los que viven debajo de Despeñaperros así que no llegamos nunca.

I love this game, iré a ver a Gasol.

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2 comentarios en “I love this game

  1. NO TE PIERDES UNA, FIESTAS, TRABAJO, SEXO, ROCK AND ROLL, LO TIENES TODO. JODER ADEMÁS VAS A VER PARTIDOS DE LA NBA POR LA CARA, DE PATILLA QUE DIRIA UN CASTIZO Y ENCIMA QUEDANDO BIEN NO COMO ESOS ESPAÑOLES ….ME IMAGINO LA ESCENA, PALOMITAS, CHEERLEADERS DE ESAS QUE MUEVEN POMPONES SIN SENTIDO O QUE TE DEJAN SIN SENTIDO Y SI NO TE QUEDAS ESTUPEFACTO ALLI TE LLEGAN TUS COMPATRIOTAS TARDE, MAL Y NUNCA COMO SIEMPRE

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