“La Noche”

La noche nos confunde, en ella tenemos todos cabida, a ella nos entregamos cuando el día no nos consuela.¿Pero que hay en ella? Sobretodo vacío y falsas apariencias. Todos cambiamos cuando salimos, pocos somos los mismos que por el día.

No hablo del anochecer, de las estrellas, del silencio, de la mágica oscuridad, no, hablo de La Noche y su mundillo. Morada de seres vacíos, irresponsables, agresivos, falsos y drogodependientes o más concretamente politoxicómanos.

¿Pero que nos da La Noche que por ella pasamos todos? Ya sabemos lo que es: Salir, beber, lo mismo de siempre…Pero al final repetimos y no nos quedamos en casa. Ya que hemos reducido a salir como el único ámbito de relación social. Es el único medio donde se liga, se conoce gente, se baila, se canta, se saluda, se queda con los amigos o desconocidos, se charla…ya no se hace en otros lugares. Además, cuando lo haces resulta extraño o se ve casi como peligroso. Perdimos la calle y el día como lugar de reunión social. Solo algunos adolescentes lo hacen “parando por ahí” pero cada vez se les margina más. Tachándolos de sucios, ruidosos, drogadictos, en definitiva de molestos. Preferimos que vayan a un bar, a Pryca o a un afterhours a que estén en nuestros portales o plazas.

Y esta realidad es una gran perdida. Pues, las relaciones que surgen de La Noche están deformadas y falseadas. Bañadas con drogas que alteran o disfrazan ánimos y apariencias. Son superfluas y competitivas. Se lucha por parecer, atraer la atención y por conseguir la presa: en forma de polvo, teléfono, próximas citas…Esta tensión se materializa frecuentemente en peleas, discusiones y muertes. Fruto de la competitividad del medio y del influjo de las drogas. Constantemente se ven imitados los estereotipos de grandes hermanos, granjas o junglas. No solo en apariencias o modas sino también en ideas, dichos, gracias y comportamientos. Salir es caro, muy caro pero a todos nos alcanza para salir. Unos a vinos, otros a copas, alguno de gorra y demasiados de coca. Nadie se queja de lo que cobran en los garitos, nos quejamos del cine, de la gasolina, del tabaco, del móvil pero todos pasamos fielmente por barra e incluso invitamos frecuentemente.

Los refuerzos que podemos ganar en una noche se reducen a: sexo rápido, gratuito y frío, algún corche bien conectado, unas buenas risas con los amigos casi siempre a costa de algún desconocido, saludos formales a simples conocidos o el conocer a alguien que nunca sabrás como será al día siguiente.

Yo debo estar viejo u obsoleto pues prefiero conocer gente en sitios menos mundanos donde pueda hacerme una imagen real de ellos. Prefiero escuchar o bailar la música que decidamos quien estemos allí y no lo haga el FernanDisco de turno. Prefiero disfrutar de los efluvios de un buen vodka o del aroma de un buen humo en compañía de buena gente mientras charlamos a cerca de la vida o del mundo. Prefiero toparme con alguien interesante en algún viaje o en algún cine. Definitivamente se me debe estar pasando el arroz. Pero antes muerto que sencillo, o sea prefiero ser anacrónico que uno más.

Zalo Silió

19 de abril de 2005

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