Made in USA

14 06 2009

 

De vuelta a casa y pocas sorpresas. Lo bueno siempre viaja con nosotros, lo malo lo mantenemos siempre al acecho.

Me despedí de Brookville como siempre, por sorpresa, tras meditar con precipitación, pero nunca prematuramente.

 Fue espectacular como me trataron los americanos cuando les comenté la noticia. En un primer momento, me escucharon, me entendieron y se dispusieron a ayudarme, pero me dijeron claramente que no estaban dispuestos a prescindir de mí.

Así que me preguntaron y buscaron mil una formas para evitar mi marcha. Entre ellas, me ofrecieron Prozac para acabar con cualquier sentimiento de angustia o tristeza.  Cuando comprendieron que la decisión era firme y consensuada. Cambiaron. Y se dispusieron a realizar los trámites de la mejor forma posible. Pero, no solo para ellos, sino para mí también. Cuando hay que hacer las cosas, las hacen y las hacen bien.

Así que acordaron conmigo un plazo de finalización, unas actividades, me expusieron dos fórmulas de finiquito, me organizaron tres despedidas y me buscaron un sustituto. Todo ello con un gran rigor profesional y con gran empatía. Tengo un gran recuerdo del “principal” Mr. Simonson que desde me dijo que no me preocupase por la escuela, pues las instituciones y las colectivos siempre sobreviven que lo importante son las personas. Luego añadió, confía en mí que ya sabes que he tenido tres mujeres. Además, grabó una frase en mi para siempre: “you are a very good teacher, because you teach with the heart and that is the most important”. Y lo mismo repitió en mi despedida pública del colegio. Despedida donde me mostraron su agradecimiento y me hicieron varios regalos.

Cuando volvía en el avión e iba abandonando en cada aeropuerto que recalaba parte de mi pesada valija me acorde de cómo habían sido mi despedidas en otros lugares. No hubo falsas intenciones, no hubo presiones, no hubo acusaciones, no hubo reproches, ni trabas, ni desaires, no se levantaron falsos testimonios. Solo se agradeció el tiempo pasado y se confió en que nos volviésemos a encontrar de nuevo. Me dieron una lección de profesionalidad y de respeto. Se quedarán para siempre conmigo.  Y en esos días grises y con nubes ahora tendré otro un lugar para sentirme seguro y arropado.

 

Brookville, Indiana 1 de Marzo del 2009

Santander, Cantabria 14 de Junio del 2009





Home, sweet home.

26 02 2009

Home, sweet home

 

Ya estamos apurando el invierno, pero de vez en cuando nos sorprende una nevada y alguna bajada de temperaturas. Aunque se percibe que se avecinan cambios. Si prestas atención notas un rumor en los bosques, en cada planta, en cada prado, un rumor que verifica que algo se está tramado. No dejaron de aparecer nunca los animales por la carretera, pero de nuevo son comunes. Y cada paseo es una visita, eso sí, nunca sabes a que especie.

El invierno ha sido uno de los más fríos y húmedos de los últimos años, lo que propiciará una primavera poderosa. Eso sí, habrá un capullo menos.

Me ha gustado la nieve de aquí. Es seca, duradera y polvo, tan fina como harina. Qué pena no haber ido a Colorado o Utah. Esquiar, esquié, pero la estación es de juguete. http://www.perfectnorth.com/  Eso sí, la nieve siempre está en las mejores condiciones posibles, así que se esquía bien, breve pero bien. Me sorprendo en los remontes. La gente te habla, cada vez que te sientas entablas una conversación más o menos interesante, pero siempre muy educada. Hasta los adolescentes, de todas las edades, apagan sus ipods y se ponen a hablar. Así conocí a Roger, un joven de 66 años que sigue perfeccionando su ski y está empezando a hablar español. Una persona muy amable, que enseguida se ofreció para facilitarme la vida aquí en las medidas de sus posibilidades y las de su familia. Fue un placer aprender a esquiar con él.

Cuando nieva mucho se paraliza el país, a pesar de que hay quitanieves de todos los tipos. Hay días de emergencia tres donde se cierran hasta las tiendas. Eso sí, como este mundo capitalista es incompresible. Se recomienda no circular en las carreteras casi como mandato, pero los camiones no paran. Este mundo de pies en la cabeza, cierra las carreteras para los coches por peligrosas, pero los hypercamiones no paran. Más madera.

A pesar de que las carreteras suelen estar cubiertas de nieve, más común aún es el hielo, nadie usa cadenas. La gente circula despacio, muy despacio, respetando mucho las distancias y casi parándose al cruzarse con otro coche. Yo estaba encantao con la conducción invernal. Tanto que antes de aparcar en casa solía realizar unas pequeñas demostraciones de conducción en nieve en el parking del colegio. Dignas del mismo Juha Kankkunen. Iba tan sobrado que un día me cruce con una enorme ranchera, y yo muy ligero y correcto no dude de orillarme para facilitarle el paso. Tanto que mi rueda derecha empezó a enterrarse en nieve, y dos segundos perdí todo el control de la situación y acabé empotrado en un afortunado montón de nieve. No hubo ningún daño, pero eso sí, tuve que abandonar el vehículo por la puerta del copiloto. Pues mi mercury sable GS estaba enterrado en nieve.

No había podido salir del coche, cuando ya habían parado dos rancheras más y sus conductores me rodeaban armados de diferentes gamas de palas. No me dejaron hacer nada, en unos minutos me desenterraron y me remolcaron. Fue impresionante como sin preguntar, sin juzgar, sin demora, todo el mundo se puso a ayudar. Y eso que aún no me había presentado. Lo más espectacular es como señalizaron con sus coches la zona de siniestro. Pero más, como el resto de coches pararon en la carretera, a pesar de que tenían espacio para pasar, y esperaron hasta que acabaron de sacar mi coche. Nadie interrumpió, nadie preguntó, y mucho menos nadie pitó. Viva la civilización.

Cuando se está a mucho bajo cero, es como estar en la nevera. Todo se paraliza, todo se conserva mejor, porque se suspende la vida. Se preserva para tiempos mejores.





Pequeñita, pero firme.

21 01 2009

(Continuación de Desciendo sin Dante)

Todo congelado, menos veinte grados, ocho de la mañana. En el coche, el cable del ipod congelado, hielo dentro de la botella, nada de agua. Ahora entendí porque los coches se pueden arrancar con un mando a distancia. Los arrancan desde la habitación y van caldeando.

Estoy muy excitado, no desayuno salgo en busca de la casa. Quiero ser el primero, a medida que me acerco más nieve, más bosque, más montaña. Un paisaje precioso, los ríos poderosos y todo blanco, mucho frio. Ha subido un poco, oscila entre -20 y -15.

Llego, está abierto, respiro. No se lo pueden creer los guardas. Intentan disuadirme. Hace mucho frio, puede ser peligroso, podría patinar, va a tener que caminar, necesita ropa apropiada. Me encanta andar, vengo preparadísimo, lo importante no es caer, sino levantarse y he viajado cinco horas para llegar hasta aquí. Está bien, son ocho dólares. Pero, si se encuentra mal refúgiese en el coche.

Toda para mí, la tienda cerrada, el café cerrado, los baños cerrados, la recepción cerrada, solo yo en todo el recinto. Bueno, yo y los guardas de la garita.

Hacía mucho frio, mucho, más cerca del rio. Calculo que bajase de los menos quince. Pero estábamos solos ella y yo. Además, salió un poco sol para mirarse en toda la nieve y hielo que nos rodeaba.

El último trecho casi iba corriendo, y por fin la vi. Me estallaba el pecho, es fabulosa. Solo se oía el rio que lo envolvía todo. Nos miramos y no pude dejar de sonreírla. Ella me invitó con un sincero y cálido abrazo. Yo no dejé un trozo sin explorar, me empleé a fondo y disfrute como un niño. Me asome en cada rincón, en cada pliegue, no pude evitar tumbarme en ella, cuanto más la miraba, más me gustaba. Si no es perfecta, no existe la perfección. Además, la cascada, de hielo hoy de agua algún día, la mejora.  Le  da más continuidad, la involucraba aún más en todo. Todo era un continuo, desde el ruido al agua.

Llevaba más de dos horas, ya no sentía las manos, y empezaban a dolerme la cara y los pies. La cámara tenía escarcha en el botón. Además, no había comido nada. Ahí me di cuenta que había llegado el momento de despedirnos. Había sido feliz por dos horas, había disfrutado de un privilegio único, al alcance de muy pocos. Benditos audaces.  Recién nevada, y solos ella y yo en una mañana de sábado. Solo faltabas tú, por eso te llamé.

Los guardas me miraron diciendo “estos de Bárcena están locos”. Volví todo el camino de una tirada cantando como un loco. Me gusta sentirme así. Mi mejor viaje, en USA al menos, y quizás la obra que más me ha emocionado. Pero aún me quedaba otra casa…

No sé donde ir el próximo día. ¿Volver? Eso espero.





Descendiendo sin Dante

21 01 2009

El tiempo estaba en contra. Las autoridades y entendidos en el tema aconsejaban posponer el viaje. Las bajas temperaturas (de menos quince a menos treinta grados) no son recomendables para actividades en el exterior. Por ello, se suspendieron las clases el viernes, y el jueves casi perezco andando hasta el trabajo. Me engaño el sol. Mis compañeros me miraban con cara de Obelix: “están locos estos de Bárcena”. Entendí porque en Canadá llevan gafas para el frio, se congelan hasta las niñas.

Me la jugué y me salió redonda. Ya lo decía Alejandro, la fortuna sonríe a los audaces. El murió joven. El fin de semana anterior también lo había intentado y tuve que darme la vuelta a medio camino. La nieve cubría la carretera, y tras ver dos accidentes y un pequeño susto paré en una gasolinera a decidir. Me costó llegar al mostrador sin patinar. El suelo estaba cubierto de unos cinco centímetros de nieve helada o de hielo con nieve. Pregunté al viejo del lugar y me dijo: “todo puede esperar en esta vida, nunca se llega tarde”. Así que tras charlar un rato volví a casa. Me había levantado a las cinco de la mañana, y a las nueve estaba de vuelta y sin plan.

Así que no me importo los bajocerismos y me puse en marcha. Carreteras secundarias hasta que anocheció y me refugié en las autopistas. Esta vez me acompañaba Myself. No habla mucho pero es divertido. Abandonada la autopista me puse a buscar un lugar para pernoctar para sorprender a primera hora la meta de mi viaje. Iba un poco apurado, pues aquí en los pueblos pequeños a las nueve esta todo cerrado a cal y canto. Normal, tal y como se las gasta el invierno.

Cogí la desviación para el pueblo y note algo raro: “¿Por qué tendrán aquí dos carreteras paralelas? me pregunté. Al segundo recibí una ráfaga de un coche que venía en sentido contrario. Al siguiente segundo lo entendí: estaba circulando por sentido contrario. Un segundo más. Me disponía a saltar la mediana, cubierta de nieve, antes de llegar a la curva. Otro segundo, mala idea, peligroso. Un segundo más, giro en redondo, perdiendo rueda y librando por la cuneta. Gracias estrellita, no problem.

Me olvidé en casa las direcciones de los hospedajes, pero casualmente encontré a unos polizontes. Les pregunté, el primero era el justo. No me contesto se cuadro y puso su mano en la pistola mirando a su compañero. Este me dijo que nones, que fuese al siguiente pueblo. Salí raudo, por menos hay gente en Guantánamo.

Ahora sí, llegué. Me instalé en el típico motel de carretera, con sus típicas luces, típico parking en la puerta y típica gorda rodeada de perros salchichas de administradora.  No muy barato, bien equipado y no muy limpio. No vi cucarachas, pero sí su veneno. Y pude contar al menos tres tipos diferentes de pelos. Yo recogí escrupulosamente los míos para no verme implicado en ningún asunto escabroso que estos del CSI lo lían todo.

Cené en La Ponderosa, un buen steak con vegetales y como buen forastero le pregunté a la amable camarera por un buen lugar donde refrescar el gaznate. Me recomendó el Mahonis. Le hice la broma de Loca Academia de Policía, pero no la entendió. Antes de abandonar el restaurante me sorprendieron cantando cumpleaños feliz, todos los camareros y cocineros, a ritmo de palmas y canciones tipo marines. Impresionante, no me pude reprimir y le dije a la camarera que casualmente también era mi cumpleaños…

La ciudad me recordó a Mataporquera, un centro industrial venido a menos, decadente, a caballo entre la nada y el pasado. Llegué al Mahonis y alucine. Un local único, con dos mesas de billar, una tele, dos sofás, una barra grande cuadrada, un negro de portero y otro de Dj y su colega con plumífero bailando. La decoración tenía un poco de todo, mujeres semidesnudas, palmeras, motivos irlandeses, carteles de ánimo a las tropas y escudos deportivos. Todo mal colocado, arrugado y de diferentes décadas. Un lugar único, los viejos curtidos borrachos en la barra, los jóvenes en los billares, un grupo de buitres gordas y muy mal vestidas ensayando bailes pseudoeróticos ,con saña, y como no, el mítico gay del pueblo lleno de anillos y de punta en blanco. Ah y uno de Bárcena. Llegué, vi, bebí rápido y me fui. No vaya a ser que se les ocurra embadurnarme y emplumarme en alquitrán.

Me costó llegar al motel, pues me indico una borrachuza amable que me dijo” yo speko español”. Intentaba dormirme pensando que Ohio, aún es más profundo, cuando llegó la cotidiana pregunta: ¿Todo esto por y para qué? Me costó dormir.

Mañana voy a la CASA.





Zurück

15 01 2009

Zurück

Volví. Volví a casa y me sentí como en ella. Volví a mi hogar a pesar de vivir mucho más lejos. Volví y todo era igual aunque muchas cosas habían cambiado. Hubo ausencias, y eso cambia todo. También hay cosas que nunca cambiarán.

Familia, no sería nadie sin ella. Todo es más, mejor y merece más la pena. ¿De dónde o quién soy? Lo tengo clarísimo: soy de mis amigos. Ni un ápice, todo sigue pétreo, férreo, impoluto, continuo, pero cada vez más escaso y esporádico. Lo bueno si es breve, dos veces bueno.

Como no, TÚ. Sin ti nada sería igual, no sería yo.

 Volví a mi sitio, que espero algún día sea nuestro sitio.

Volví. Volví a mi ciudad. Amo a Frankfurt, soy de Bárcena, pero vivo en Frankfurt. ME recibió de blanco, fría y alegre. Frankfurt está viva, disfruta de lo que tiene, vive el momento. Me gusta el ruido contenido de las ciudades con nieve.

Volví a ver viejos amigos que acabo de conocer. Pocas horas y grandes momentos. Fue un buen encuentro. Uno de ellos, Rodrigo de Brasil que ahora vive en el medio de Alemania, no dudo en hacerse diez de viaje para compartir conmigo otras tantas. No hay más que decir. Um prazer Fuser. Tobías, como no, solicito siempre solucionó un pequeño problema. Siempre tiene de todo dos, por si hay que prestar o remplazar. Christian, gracias. No hubo mucho espacio, ni tiempo, falto mucho por comentar y compartir. Lo importante lo hicimos. Eres de Bárcena y este verano estarás en el Valhalla. Daria como siempre, eligió bien, una mujer elegante, para un hombre elegante con su coche elegante y sus mismos zapatos siempre.

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Volví a mi casa. Y me gustó. Vuelta a la rutina, my family recogiéndome. Me duró hasta que abrí la maleta, ahí se cerraron las paredes y se cayó el techo. ¿Qué hago yo aquí? Nadie había para responder. Solo yo: la vida es para compartirla.

Hay mucho frio a mí alrededor, pero vuelvo a sentir mi calor. Yo soy mi hogar, y los míos son mi acicate. Lo demás, es todo relativo. Los días son para aprovecharlos, para disfrutarlos y la vida para compartirla.

 





Por debajo del límite

15 01 2009

 

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Cada sitio tiene sus cosas. Nunca vi llover como lo hacía en Brasil. Me recordó a Perú, pero no era igual. Todo es relativo, el frio y calor también. Aquí hace frio Don Alfredo.

Llevamos toda la semana bajo cero. Hoy hemos alcanzado el techo, o mejor dicho el suelo. Escribo a 20 bajo cero. Esta noche llegaremos a los 30. Bajo cero claro, más no se siente. Así que da igual.

Nieve, hielo y viento durante toda la semana. La nieve es polvo, fría, suave, no se derrite. Me gusta. El hielo está en todas partes, tampoco se derrite. El viento es frio, gélido, canadiense dicen. Allí necesitan gafas para salir a la calle en invierno, hoy experimente el porqué.

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El viento juega con la nieve, te ciega con ella, la acumula donde menos te lo espera, forma caprichosas formas, todas armoniosas. Conduces, ves, no ves, ahora nieve en el aire, vaya un claro, mira un ciervo en la carretera, frenas, hielo, cambias de trayectoria y no pasa nada, volver a empezar. Es muy divertido.

“Extreme cold can be dangerous” dicen los voceros meteorológicos “for outdoor activities” mejor estar en casa. Pero, ¿y el sol? ¿Y el cielo? ¿y las paredes?

Las clases se han retrasado dos horas. No está el horno como para sacar bollos a las seis de la mañana.

 Salí de casa a las siete, siempre contra corriente, en coche. Regresé y volví a salir a las nueve y media andando, armado con la cámara. Abrigado, pero no forrado. Gran error. Me engaño el cielo, azul pálido, casi blanco, impoluto. Y un sol de luz blanca, que solo ilumina. Amanece que no es poco.

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 Refrendé mi fama de excéntrico. Fui lo único vivo que hubo en la calle. Mis compañeros y eras me miraban desde sus coches pensando con cara de Obelix  “estos de Bárcena están locos”, no acepte el drive y me arrepentí. Justamente cuando empecé a notar que al respirar se formaba hielo dentro de mi nariz. Cuando empecé a tener dificultades para soportar el dolor de mis manos que luchaban por maniobrar en mi cámara. Deje mis mejores guantes, mi bufanda y mi máscara en casa…la ignorancia…mata. Cuando mi cara se tensaba, mis ojos lloraban y la cabeza dolía. Hay me di cuenta lo débiles que somos. Ayer vi vacas y caballos durmiendo la calle, tan tranquilos.

Estás loco me dijeron al llegar, mañana no se te ocurra. Mañana volveré, pero mejor preparado.

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Un ejemplo, abrí la ventana de mi baño para airear después de mi ducha matinal. En pocos segundos no había nada de agua en el alfeizar, solo hielo. Se me mete en casa, me gusta tener invitados y más, compañía.

Tenía razón Don Alfredo: cero grados, ni frio, ni calor. Por debajo, Don Alfredo, hace mucho frio.





Cerca del cielo, aunque no se vean las estrellas.

21 12 2008

 

 

Hay lugares en el mundo dónde sientes el peso de la historia, la tradición, el estilo, el genio o la grandeza: Machu Pichu, Kuelap, el Olimpo, Roma, Verdún, Berlín, el cantábrico, París…Chicago es otro de esos lugares únicos.

collage12Es una ciudad que impresiona, es una ciudad con personalidad, es un lugar creado para impactar, para innovar, para arañar al cielo. Y lo han conseguido. Impresiona más cuando te das cuenta que muchos edificios son de principio de siglo y la mayoría de los años cincuenta. No me puedo imaginar que me hubiese producido si la hubiese visitado entonces.

Es la ciudad de los turistas y ellos siempre van por delante.

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Su Skyline es su firma, su tranvía su enseña y sus luces lo son todo. Esta ciudad gana de noche, y de noche suena el Jazz. Además, tiene lago y contrastes me encanto. Por si fuera poco, ilustres compatriotas dejaron su legado y en cada esquina hay un museo.

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El rio la parte en dos y la hace más fría y con más encanto. Si, es fría y ventosa. No podía ser todo, no hay paraíso tan al norte.

Chicago huele a Torrelavega, cuando el horno de SanJosé humea, olor a chocolate.

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No me lo esperaba y me atrapó, me recordó mucho a Frankfurt y más a ti. No estabas, pero yo te llevé conmigo y te enseñe cada rincón que descubrí. Estaba en casa.

Pero hay más, en Chicago siempre hay más. La gente es muy amable dicen y la vida en la cuidad se hace cálida. Hay vida. Por eso, hay música.

 

 
 

 

 Nosotros nos encontramos con un genio y figura. Telonero de todos y con la música en el cuerpo. Todo él era ritmo y espectáculo. Le queda cuerda para rato, aunque ya ha dado mucho.collage7

Alrededor del centro, hay barrios con casas de ensueño, originales y únicas. Casas que parecen de Europa. Y a veces se mezclan con los grandes edificios. El lago, que parece un mar, Oak park, que es un barrio y Millenium park, que es un balcón a la ciudad y una terraza al lago. Voy a volver y será contigo.

 Frank Lloyd Wright y Frank O. Gehry han dejado aquí su huella y es un placer disfrutar de sus obras, por ellos y alguno más Chicago es así.

Chicago, se forjó con Al capone y esos italianos que vieron como los yankees y se la metieron cruzado por varios años. Chicago, es más que USA. Llega más alta.

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Volveré e iré a los Toros.





Con esta Tierra, ¿ para qué cielo?

5 12 2008

collageHace ya tiempo que fui a las Smoky mountains ( http://www.nps.gov/grsm ), el parque nacional más visitado de EEUU. Acompañe a un vasco ya veterano en estas lides. Grande, noble y algo blando como todos los vascos, Santoña no se dio por casualidad, gudaris.

Tenía ganas de andar, la última fue el Pico Murcia, para despedirme de la montaña en España. Iba con muchas ganas y así me quede. No nos acompaño nada el tiempo, pero nada. Y la verdad nos faltó algo de organización, pero estuvo bien. Digno de reseñar el bar de pueblo-carretera en el que cenamos, en el corazón de kentucky. Jarra de café, lugareños y la mejor hamburguesa de mi vida.

EL parque es impresionante, pero no solo el parque sino todo los alrededores.  Nunca vi tantos bosques, ni tan frondosos. Así debía ser la tierra antes de la llegada del civilizado y destructor hombre blanco. Valles enteros llenos de bosque, donde no se ven las carreteras y solo distingues algunos tejados. Los pueblos están llenos de arboles, también donde yo vivo. Respetan y cuidan los árboles. No les molestan las hojas o que les den sombra. Disfrutan de ellos, la típica casa del árbol de los Simpson es común y frecuente. chimeny rock

Marrones, ocres y granates de todos los colores, robles y hayas, algún pino. Muchas ardillas, ciervos o renos y osos negros. Más de 400, creo. Una pena no poder haberlo explorado bien. Eneko es un apasionado de las aves, y cada vez que veía una me explicaba todo. Es un placer ver como alguien disfruta tanto con algo tan simple y tan bello como la naturaleza.

No nos olvidemos que esto es Americalandia, dónde se hacen realidad los sueños. Así que subí a la cima de la montaña más alta al este del Mississippi. Yo y todo dios, pues han asfaltado la subida hasta 300 metros de la cima. Para coronar han construido un paseo y un mirador en forma de espiral. Un espectáculo ver a gente que abandona el coche e intenta llegar al mirador. Para algunos es un esfuerzo titánico, gente que le da igual estar en un bosque, que en una montaña, que en un cine, que un McDonald’s, que en un casino, siempre hacen y son lo mismo, gente.

Cima y más

Para ellos han construido una carretera que atraviesa el parque de atracción en atracción, una carretera con una densidad horrible, imagino que mucha gente ni se baje del auto. Dicha carretera acaba en Gatlinburg. Seguramente fue un pueblo de montaña precioso. Ahora sólo quedan leves vestigios de eso. Para toda esa masa autorrodante han construido un centro de ocio gigante. Gente que se viene al parque y acaba comprando chorradas de todo tipo, comiendo lo mismo de siempre, jugando al bingo, o metidos en atracciones tipo la casa del terror o la casa de la estrellas Hollywood….Un espectáculo muy representativo de nuestra forma de vida, ni Valle-Inclán hubiese imaginado deformación tal.

Lo poco que anduvimos fue muy gratificante. Encontramos un pequeño arroyo, con un puente de madera cuyas aguas sonaban fuertes y armoniosas, dónde era imposible no detenerse un momento. Simplemente a contemplar, escuchar y admirar. Poco antes, nos topamos con dos árboles que se abrazaban, en el amor todo es posible, y con una cabaña. De la cual solo quedaba un leve vestigio de sus cimientos y una poderosa chimenea que retaba al tiempo y permanecía impoluta, deseosa de calentar a quien se acercarse, de calentar al mundo, si fuese necesario.collage2 Chimenea y cimientos, ¿existe algo más importante? No quedaban paredes, ventanas, puertas, ni techos, no hacían falta. Era una cabaña preciosa.

La guinda. Estos parajes pertenecieron a los indios Cherokee. Eran sus montañas sagradas, a las que veneraban junto con las águilas y el rio. Pues para ellos el agua era sagrada. En un mundo agresivo como el nuestro no se puede ser tan respetuoso. Los Cherokee perdieron todo. Eso sí, les hicieron una reserva. Fuera de sus montañas sagradas, al borde para más inri. Y además les dieron soberanía en su reserva. Soberanía para construirles enormes casinos y salas de juegos. Pues en Americalandia, el juego está prohibido, es un vicio de indios paganos. Indios que nos vieron venir, al tiempo que nos regalaron pavo.  http://www.guelaya.org/textos/jefe%20indio.htm

P.D. Se me olvido: Asheville. La ciudad que más me ha gustado junto con Chicago. Una ciudad viva.

 








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