Life is good, my friend

18 08 2011

Hoy fue un día de esos intensos que sabes van a tener repercusiones en tus futuros pasos. De esos, en que sin previo aviso, de manera caprichosa quizás, se apaga una de las luces que más iluminaban tu cielo. Afortunadamente, aprendí hace tiempo que en el cielo no somos planetas, sino astros, gracias mi pequeño príncipito, y que nuestro cielo brilla más no por las estrellas que en él haya, sino por lo que nosotros irradiemos hacia él.

Cuando estaba levantado acta al día, cenando solo en una terraza de la calle Uruguay, la vida se materializa para relativizar el universo. Finalizaba de cenar con prisa, preguntándome como es posible conocer a algunas personas mejor que lo que ellas se conocen. Y reprochándome no haberme escuchado más a mi mismo, aunque es difícil cuando la sirena nada y canta tan y como te gusta.
Pues, en esas andaba cuando llegaron ellos. Pareja, morenos y bajos. Él malcarado de entrada, ella elegante y discreta, se sientan a un lado y rápidamente, nervioso me pregunta en metálico español: -”¿Sirven acá en la terraza?”-
Les respondo que sí, y esperan al servicio. No sé en qué idioma hablan, lo hacen bajo. Les imagino árabes, por la actitud de él básicamente.Tardan lo habitual, en Buenos Aires, en servirles, además les toman dos veces nota. Él se irrita y me mira buscando complicidad. La recibe y se anima, -“ que malos son los mozos en este país”- dice con vehemencia buscando desahogo. Ella le mira para intentar que mantenga la compostura. Yo le tiro el lazo:
-” where are you from?- les digo imaginando su procedencia. Él me mira fijamente y lacónico repite mis palabras, interviene ella y me dice somos brasileños. Sorpresa. Y ahí aparece la vida en estado puro para recordarme cual es la luz que debo cuidar. No leves reflejos, sino pura luz.
El abracadabra fue: Estudié en Joao Pessoa yo.
Ellos son de allí, surgió la chispa, comenzamos a hablar y después de quejarse el amargamente del trato que reciben los brasileños de los argentinos, me invitaron a su mesa. Comenzamos a compartir y resultó que yo jugué, casi con toda seguridad, con el hermano de ella al basket. Pero, lo mejor es que siendo unos desconocidos como somos, de diferentes procedencias, culturas e idiomas en un país extranjero para ambos, a pesar de todo eso, conectamos. Yo les conté mi día, en el que iba parte de mi vida y ellos sus pasados y próximos planes en los que dibujan sus días.

Life is good, my friend. Varias chopos (pintas) después seguíamos compartiendo sentimientos verdaderos como si fuéramos amigos íntimos. Mucho decíamos, pero sobre todo mucho nos escuchábamos. Más ella, que de largo es la más inteligente. Pasión y acción compartimos él y yo, y ganas de ver y hacer mundo, los tres. La camarera no entendía nada me confesó. -” pero, no estabais juntos y sois de diferentes países”- me decía buscando explicación. Me acordé otra vez de vos, ¿viste,mi pequeño principito?. -” no mire con los ojos, señora, si quiere entender”- se me ocurrió como única explicación. Lentamente saboreando nuestras últimas palabras y primeros pasos nos fuimos despidiendo. Sabedores de que no será fácil que volvamos a coincidir, pero seguros de que si hay oportunidad la vamos a aprovechar. Las cosas que se marcan a fuego, no necesitan mucho tiempo para perdurar. Momentos de vida que raramente se apagan. Poca palabra, y mucha actitud.

Life is good, my friend. Lo importante no es lo que nos pasa sino como lo interpretamos. Pues, los imponderables a veces tienen estas cosas, en dos días donde dicen digo, dicen Diego. Eso si, sin perder ápice de sinceridad. Cosas del miedo imagino, es difícil mantener la mirada a la hoguera cuando siempre se vivió entre sombras. Hay cosas que nos marcan de por vida, pero es imposible y mala elección, cargar con las cosas que ya no suman. La mochila tiene cupo y las piernas te llevan más lejos y mejor si están ligeras. Dulces sueños pues. Y no olvido el consejo mi nuevo amigo brasileño, las estrellas fugaces si son de verdad, tarde o temprano, vuelven por su trazo. Si no solo eran lluvia de meteoritos, lo importante es que les dejes hueco, mi amigo. Ya sabe él que en buena mochila hay hueco siempre para las cosas importantes de la vida, que son cuatro, ¿Verdad, mi principito?.





En una caja roja

14 03 2011

Me encanta el cine, y gracias al sacapuntas de la vejez, cada vez disfruto más con las películas.

Pocas personas saben que yo de pequeño tenía una caja roja. Era una caja fuerte, una especie de hucha, roja, de metal, con candado y sus llaves. No sé de dónde salió, de hecho creo que pertenecía a mi hermana. No lo recuerdo, pero así me gusta imaginármelo.  Yo mismo tuve que forzarla, después de perder las llaves.

En ella, fui guardando los pequeños secretos que iba conquistando: las llaves del instituto, los primeros condones, algo de hachís, menos de maría, pequeñas columnas trajanas y algún arco del triunfo. Incluso alguna de esas cartas, que se releen a lo largo de la vida. Pero, casi nunca conté que en ella, aún conservo unas fichas. Unas fichas de esas rayadas con líneas azules en cartulina que están divididas por una delgada línea roja. Sí, de esas que sirven para clasificar.

No son muchas, pero si unas cuantas. En ellas hablo de cine. Analizo, clasifico, anoto y califico las películas que veía en esa época. Son manuscritas, con una letra esmerada, que aún así, nunca me gustó. Escribía el título, anotaba el director, no a los intérpretes, algo de la banda sonora, una breve descripción del tema y explicaba porque la había elegido para conservarla en mi pequeña caja roja.

Recuerdo algunos sobresalientes: Things to Do in Denver When You’re Dead, dónde Andy García añoraba que la capa estuviese de moda, Un mundo perfecto, Sin perdón, como no Pulp Fiction, Cuando un hombre ama una mujer, Un hombre llamado caballo, Apocalipsis now, 2001 la Odisea del Espacio, que aunque no acababa de entender me hipnotizaba, también estaban los Goonies, La Princesa Prometida, que tenía narrador, me encantan los narradores, El Alamo, Evasión o Victoria y por supuesto: Los doce del Patíbulo, Los intocables de Elliot Nest, Regreso al futuro y por último, la Gran Evasión, dónde siempre quise ser Steve McQueen. Desde entonces, siempre elijo ser el mártir, siempre elijo a Steve o Costner.

Solo recuerdo un fiasco que despedacé sin piedad: Showgirls. Vaya bodrio, ¿verdad?

Ahora tendría un lugar reservado para aquellas que me marcaron y me ayudaron a dar algunos de esos pequeños pasos que te llevan justo allí donde debes ir. Allí dónde ya no hay retorno. Por ejemplo, Die Welle, que junto a Christian me hizo ver que Brazil ist sensationell, Into the wild que me ayudo a “go home”, El mismo amor la misma lluvia, Doctor Zhivago y Memorias de África, que me ayudaron a conocerme o La Espalda del Mundo que me ayudo a mirar y ver a mi alrededor…Lo bueno de estas estocadas mágicas de celuloide, es que no dependen del artista, ni del género, incluso ni de la calidad. Dependen del momento y del lugar preciso en el que estés. Allí  dónde va a encontrarte la película.

Me acaba de pasar de nuevo, voy a dar un nuevo salto. Love and Other Drugs

Aún sigue así, intacta, guardando pequeños tesoros con su cerradura forzada. Una caja secreta cerrada abierta al mundo. Roja y llena de pequeñas historias que siempre llevo conmigo.

Laila tov.

P.S. Ahora sé porque eran tan valiosas. Eran para mi, era yo en cartulinas. Por eso las guardaba en lo más seguro que conocía, en una pequeña caja que tenía cerradura, pero no llaves.





Un momento, una decisión

13 09 2010

Dicen quienes saben, que aparte de la vida, solo nos pertenece nuestra  voluntad. Por eso, somos libres, porque al final siempre podemos decidir. Estar o no, venir o ir, querer o amar, llamar o no, esperar o insistir, con o sin, ahora o nunca, luchar o claudicar,…

Va  a resultar entonces, que ser feliz, es una decisión, una actitud, no un resultado, ni un logro. Ser feliz depende  de querer serlo. Para ejemplo, un botón:

Vini: Aeropuerto del Prat, jueves  las 15.30 de la tarde. Me encanta Barcelona, en mi microcosmos se aparece como una Frankfurt con clima mediterráneo y con motos en lugar de bicicletas. Llegué  al autobús.  ¿del aeropuerto al centro?cinco euros. Muy alemán. Leo, acepto, hago cola y pago. Más alemán: correcto, y pulcro.

Vidi: Aparece.  Es de esas quienes ya tiene el arroz a punto desde hace rato, y a la vez de esas que quieren alcanzar  la serenidad embutiéndose en Karmas orientales. Pregunta el precio sonriente y distraída, contenta de llegar a Barcelona. Se le va la sonrisa con el precio y empieza la acción.

El taquillero es muy del país: bajo, calvo, rancio y con mala ostia. Muy patrio a pesar de ser catalán y hablar varios idiomas…( lo hace con desdén y monotonía, como que habla lo que le sale, cuando quiere y como quiere)

-Ella: “ ¡ Qué caro, el billete, ¿no?!-

-Taquillero: “Señora, es lo que cobramos siempre, no sé si será caro…”

-Ella: “ Yaaa,  pero  no hay otras compañías que lo hagan…”

-Taquillero con más mala ostia pero igual de calvo, bajo y rancio: “Ni lo sé, ni me importa, a mi me pagan por trabajar en esta compañía”

-Ella con el arroz subido y el karma por los suelos:” Que mal educado, el tío este….”

-Taquillero, rojo de ira :” Adiós, adiós, a mi me pagan por vender billetes, adióooooos, no por informar a petardasssssss”

Vinci: Tres minutos, tres minutos en los que cruzaron sus vidas. ¿Resultado? ambos se llevaron un cabreo que les duró un buen rato. Ellos decidieron enfadarse, ellos lo pagaron. Eso sí, yo fui feliz viéndolo todo, incluidas las caras de los turistas germanos y francesas que no entendían nada. Eso pensaba yo hasta que uno adivinando en mi cara me dijo: “Cést se la vie”.

“Además de verdad”- le contesté.

Somos nosotros y nuestras circunstancias. Y estas últimas siempre se pueden interpretar para que nos sumen o no. THIS IS THE KEY, una cuestión de decisión y voluntad para ser feliz.

Laila tov.





Noches de Sommer

28 08 2010

Noches de Sommer

Me encantan estas noches, me consumen. Estoy cansado, no puedo más pero, no quiero volver a casa. Son noches de verano, de bochorno, de grillos y cigarras constantes. De cielo raso o nubes negras, de calor seco o de tierra mojada. Olor a vida, a tierra, a verano.

Noches de Bárcena, de bicicleta, de piscina furtiva. De primeros besos y caricias, de robos y escondites, de risas y aventuras. De primeros tragos y puños, noches continuas, noches de libertad y mundo por explorar.

Noches de Santander, noches de amigos y vodka, de conocidas y presentadas, noches de liadas y madrugadas. Noches de pisos, taxis, y Cañadio.

Noches de Frankfurt, noches de pedales a la vuelta. De gente nocturna, una y otra vez, noches de Venusberg, noches nuevas y Cosmopolitan, noches turcas, argentinas y croatas. Noches de mundo con Macondo, noches felices, mañanas pletóricas. Frankfurt ist meine Stadt, de día y noche.

Noches de Brasil, noches de paseos, de baile y fiesta. Del miedo al deseo, del deseo a la pura vida. Noche de silencios rotos con el Fusquinha, noches de amigo con Rodrigo, mixturado y bebido. Noches de luna y estrellas. Noches infinitas, noches nuevas cada día. Jeitinho cántabro en Joao Pessoa, noches de caipirinha y terraza, mañanas de coco y playa. La noche de Pipa que nos descubrió la mañana, la noche que en tus ojos nunca acaba, la noche que tu falda prolongaba, la noche que interrumpió el día y a los dos nos dió igual.

Noches de Indiana, noche made in usa, sin tv a todo color. Noches de scooter, noches de ruta, de Harley, de bar y bolos. Noches de nieve, noches de grillos y brisa. Noches conmigo, noches con vos. Noches en fuera de juego, noches de soccer city. La noche de acción de gracias, la noche Lemon. Búsqueda y camino bajo las misma estrellas hacia la misma Luna. Noches de lágrimas y leña, noches de adiós. Oscuros funerales, más luces en la noche. La noche de los treinta, cenas en familia y desayunos sombríos. Noches nuevas, los mismos peligros.

La noche más larga, la que menos dormí. Noche dulce, noche de Luna, noche de luz, noche de día para siempre. La noche que a la Luna se le vio el ombligo, noche que marca los días y oscurece a todas las otras…

Día tras noche, noche tras día hasta el infinito o más allá…





Una y otra vez

17 08 2010

No volveré nunca más a confundir amor con deseo, ni deseo con amor, ni amor con pasión, ni cariño con deseo, o sí, lo confundiré una y otra vez,  disfrutando de ello hasta el último día que viva.

Escribía estas palabras hace meses cuando desea sentir con pasión. Releo ahora que siento tanto que no se administrarlo. Ahora que sé lo que siento y quiero saber cómo disfrutarlo, mantenerlo e incrementarlo.  Releo ahora que quiero seguir sumando, para CRECER, COMPARTIR y CREAR.

Buscando rumbo tropecé con un guía que acabo su consejo diciéndome  “Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo”. Y comenzó: “

“Si pudiera vivir nuevamente mi vida.

En la próxima trataría de cometer más errores.

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.

Sería más tonto de lo que he sido, de hecho

tomaría muy pocas cosas con seriedad.

Sería menos higiénico.

Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría

más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.

Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería

más helados y menos habas, tendría más problemas

reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente

cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.

Pero si pudiera volver atrás trataría de tener

solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;

no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,

una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;

Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano. (…)”

-¿Momentos?- pensé. Y me vino a la piel los tres días de momentos que acabábamos de compartir. Luego vinieron más, algunos inesperados que tuvimos que mediar. ¿todos suman? Lo importante no es lo que vivimos sino como lo interpretamos. No se puede asegurar el futuro, pero si se pueden perder los momentos. Si lo hacemos dejamos de vivir el presente, sin vivir el presente se marchita la vida, se pierde la sonrisa y se deambula por el día esperando una noche que nunca calma. Un momento más, más vida, life is good, sometimes so good.

Perdía equilibrio, miré en la jungla y encontré varias lianas:

“Cuando vayan mal las cosas

como a veces suelen ir,

cuando ofrezca tu camino

sólo cuestas que subir,

cuando tengas mucho haber

pero mucho que pagar,

y precises sonreír

aun teniendo que llorar,

cuando ya el dolor te agobie

y no puedas ya sufrir,

descansar acaso debes

pero nunca desistir.” (…)

————

“Y si puedes llenar el preciso minuto
en sesenta segundos de un esfuerzo supremo
tuya es la tierra y todo lo que en ella habita
y lo que es más serás hombre hijo mío….” (…)

Gracias a estas grandes luces comenzaba a ver la costa, cuando de repente recibí otro momento más. Tener amigos garantiza poder dar y por tanto recibir. Garantiza momentos, garantiza vivir.

Me acuesto tranquilo sintiendo que en ” esta vida nada es definitivo, toma en cuenta que: todo pasa, todo llega y todo vuelve” a la vez que disfruto de tu regalo pilota:

Zalo camina erguido pero con humildad.

Su paso, su cadencia, transmite tranquilidad.

Tranquilidad que se esfuma cuando sus ojos infinitos hablan… Ya que su boca, siempre más callara.

Zalo huele a brisa y a sal. Sabe a fruta y a pan.

Salpica locura y paz.

Su pelo siempre enredado va. ¿Será su pensamiento el que lo alborota?

Siempre pensando, siempre preguntando, siempre sensible. Hasta el silbar del viento a él le hará reaccionar.

Zalo se siente, como cuando frente a una chimenea estas

Zalo se ve de lejos porque brilla de forma especial

Zalo ríe, Zalo vida, Zalo verde…como Cantabria.

Zalo se pierde, se enfada, se encierra, se hiere porque es parte de su verdad.

No se es Zalo, si siempre la llama al rojo vivo no está. De las cenizas, y  la brasa  volverá a deslumbrar.

Al final, en todas las noches la Luna lucha por brillar.Solo hay que saber mirar para verla.

Laila Tov





Tan grande como la vida

17 08 2010

-No, María, no creo que sea madurez-le escribo a la pilota.

- ¿Entonces?- dice ella con rapidez.

-Serenidad, y eso no lo dan solo los años….-comento mientras me sumerjo en el recuerdo.

Desde pequeño la he visto hacer, dar y apoyar. Con ella aprendí a compartir, dar,  escuchar, reír y querer….en ella, vi el amor, en ella vi el querer, en sus brazos descubrí la felicidad y en su voz la pasión.

Sencilla, humilde, … poderosa. Deberías ver como la gente se entristecía por ella. Y como ella no se quejó ni una vez, y solo en silencio se le escaparon algunas lágrimas. Mientras, parte de su vida se esfumaba delante de ella.

La Serenidad no la da el tiempo, importa más la calidad de lo que vivimos.  Ahora la sobreprotegen, temen por ella, y no saben que a pesar de todo está por encima de nosotros. Que tiene una entereza tal, que no alcanzaremos muchos ni en dos vidas. Pobres mortales que disfrutan de ella y no saben postrarse ante su grandeza. Que confunden humildad y sencillez con debilidad.

A pesar de estar rota se empeñó en visitar a sus hermanos para darles ella la noticia. Para permitirse descansar unos segundos en los hombros de su hermano mayor. Al que ya le cuesta entender y retener el mundo, pero que no dudo ni un segundo en proteger a su hermana pequeña que ya sobrepasa los ochenta. Me sorprendió verla por una vez desvalida, derrotada y entregada. Sola y sin reino, ni príncipe, se refugió unos segundos en la protección de su hermano mayor. Una protección envuelta en Alzheimer que hace todo más puro, más cercano, más real.  Por muchos sucedáneos que la ofrezcan a ella no le valen,  no está su Pepe, ni casi su mundo ya.
Y nada podrá calmarla salvo el calor de esa familia que tanto luchó por mantener unida, con gestos de honradez y generosidad continua. Nunca será lo que fue, pero seguirá deslumbrando hasta que se apague. Pues, el brillo de sus ojos, su serena presencia, y su sonrisa inmediata bastan para diferenciarla del resto. Todos queremos protegerla y ayudarla, ella solo pide que estemos con ella, y que estemos como ella como siempre soñó siendo una gran familia.

Gracias Güela.





Five love

9 12 2008

No te ves o no quieres verte. Por eso, no ves a nadie más.

No te quieres, por eso no quieres a nadie más.

No eres feliz.usa_nov_08-286

Estamos en un momento muy importante de nuestras vidas. Tenemos una edad que nos sitúa, exactamente, en el epicentro de la catástrofe. Toda vida tiene un instante de amor de verdad.

Lo que mata es el pensar.

Lo único que es inútil es el tiempo pensando que estamos solos. El día más irremediablemente perdido es aquel en el que no nos hemos reído. Dejar de hablar es lo único que ayuda a escuchar. El niño que corre esta dentro de todos nosotros, da igual la edad que tengamos.

Un lamento que nace en lo más hondo del ser.

El silencio es peor cuando uno sabe que no lo puede romper. El amor perdido sigue siendo amor. La vida tiene un fin, el amor no. El sencillo acto de hacer feliz a quienes nos rodean. De verte perdida en ese sitio en donde los niños ni si quieran saben que se les mueven los pies. Cada amor es irremplazable, tiene muchas formas, nunca es igual. Aunque sea con la misma persona. Pero nuestros ojos son distintos.

Tienes paz cuando la tienes contigo mismo.

No dejamos de pensar en lo que hemos perdido. Hay que trabajar con lo que se tiene. El odio o el rencor contenido se estancan y se convierten en veneno. Olvido y recuerdo, ¿Cuándo se deja de recordar? ¿Cuando se deja de pensar en una cosa todos los días? o ¿Cuando deja de doler un recuerdo?

La inteligencia de las cosas pequeñas.

La felicidad esta en los pequeños detalles. Contraste brutal entre tu apariencia y tu verdadera naturaleza. Diferentes niveles. Dormir sola por las noches es lo mismo que no tener nada. Enamorarse de quien menos nos conviene. Días de agua, de gas, de humo, de piedra, de tierra, de plomo. Días de luz, de cosquillas, de salitre, de sudor y risas, días de ti, días de mi, días de uno más uno, no son solo dos.  

Pero a veces las cosas cambian. A veces pasa.

Solo hay que querer ir al cielo, para llegar a él. Aunque sea ese cielo incoloro, inconcreto, escaso, de quienes no aprendimos a rezar de pequeños. ¿Sabes volar? Yo ahora sí. Sígueme.

Déjate llevar, las cosas importantes están detrás de la piel. Y si, son cuatro.  





Amor quatro

13 09 2008

 

 

Las cicatrices impiden sentir. Las corazas impiden rozar. Los miedos impiden disfrutar. El momento se escurre en las prisas. Se confunden caricias con impulsos. Los recuerdos te hacen dudar, los errores te hacen crecer. Los ojos te hacen temblar, las manos te llevan a pensar, y cuando empiezas a pensar, no dejas de dudar. El desequilibrio te hace marear y ya no hay marcha atrás. Siempre los pies, te obligan a marchar.

Y cuando todo acaba, la pregunta ¿y por qué me siento mal?

Peleas entre el subconsciente y el inconsciente consciente. ¿Me he vuelto frio?, no cuando quise siempre lo fui. Todo o nada. No hay término medio. ¿Quiero serlo ahora? No, simplemente tengo que serlo. ¿Por qué? Por miedo al engaño, por miedo a la sorpresa. Muchas veces todo acaba nada más empezar. O mejor dicho nada más acabar.

Miedo a engañar, no quiero ir más allá. No. Un poco más, es demasiado, me empieza a incomodar. No quiero distorsionar. No quiero dar una oportunidad. Pero a fuerza de cerrar, ¿podrás abrir cuando llegué el momento?

Si, sin duda. ¿Por qué? Porque es lo que estas esperando, y aunque es lo mismo, no es ni parecido. El problema es que ya has sentido, ya tienes experiencia. Ya nunca te entregas igual. Y esos recuerdos que son tu referencia, son tan buenos porque te entregaste sin igual, sin miedo a caer, sin pensar en la red, mirando en sus ojos, siguiendo la música de pasos, y bailando guiado por su sonrisa, aferrado a su mano, sintiendo su peso en tu hombro, caminando a su lado aunque estés muy lejos. Sintiendo completo, incluso sobrepasado, ahora eres un poco más que tu. Uno más uno, es siempre algo más que dos. Ya no vives por ti, compartir es el máximo premio de este juego. Por eso, quienes más y con más comparten son más felices. Pero hay cosas que solo se pueden compartir contigo. Y sin embargo…

Quizás algunas mellas, no son para cicatrizar, sino simplemente para marcar, marcar para toda la vida. Los clavos siempre dejan huella, por eso usamos corazas. Para evitar las innecesarias. ¿Y el mismo clavo? ¿Puede dejar varias huellas? Todas las que queramos me temo. Nos acostumbramos a su dolor, y cuando empezamos a no sentirlo volvemos a moverlo para sentirnos completos. Una y otra vez, sin controlar la forma de parar.

El camino acaba, pero siempre hay ruta. ¿ Es libre el corazón cuando aún siente pena?

 

Verano 2008

DeJoao Pessoa to Brookville, pasando siempre por Bárcena

 





Amor drei

24 01 2008

Dudas, temes, ya no sabes que sientes. ¿Serás tú la mujer de vida? ¿Seré yo hombre para alguna vida? Hay muchas personas solo para una vida, pero solo tenemos una vida para tantas personas. ¿Quieres, o no? Nunca debes volver al lugar donde fuiste feliz. ¿Y por qué no?

Los trenes pasan, pero son muchas las estaciones. Aunque no siempre se tiene billete. Andar es la única solución. Resignación, arrojo, desesperación, orgullo, ansia o ira, cualquier excusa es buena para seguir hacia adelante. Siempre se puede volver, aunque nunca se llega al mismo destino. ¿Será tarde ya? No lo sé, pero ahora es pronto. Este ahora no encuentra su día, no hay hueco para él.

Risas, ahogos, recuerdos y esperanzas llenan ahora el no-vacio, no hay prisa, el tiempo es mío. No necesito reloj.

El amor brota, pero muchas veces no germina. No hay receta mágica, lo que antes funcionó ahora no, lo que parecía seguro cayó, ¿se hace más daño por no ir o por fallar? Da igual el daño es siempre doloroso. Da igual se sufre por la pérdida, por la impotencia, hay veces que se sufre por todo. Desilusión.

Cansado, pero sin prisa. Es mejor solo soñar, sin creer, sin esperar, solo soñar para disfrutar. Confiando en que si se quiere, todo se puede, si se quiere, al menos se disfruta.

Cuanto más cerca, mayor distancia. A mayor distancia, acepto la cercanía, ¿la necesito? Dudo, luego existo. Pero si solo quiero vivir, querer y se feliz, ¿debo dejar de dudar?.

Siempre las preguntas más sencillas, son las más difíciles de responder. Consciente de mi consciencia, ¿Por qué sigo dudando? Sigo hacia adelante, ¿Dónde quiero llegar?

Hasta que vea que soy mi destino, hasta que no quede camino por cruzar, hasta que no pueda continuar. Ja, hasta el infinito o al más allá.

 

Zalo Silió

Frankfurt Enero 2008





Amor dos

16 01 2007

¿A donde vas los besos que no se dan? ¿Donde guardamos el amor que ya no podemos confesar, ni demostrar? ¿Qué hacemos cuando seguimos amando pero ya se nos consume la esperanza? ¿Qué hago con tu risa, que aunque sigue viva en mi cabeza, ya no puedo escuchar?

Se transforma, eso me dijeron. El amor es energía. Y como tal, se transforma. Lo creí, no me sentía capaz, pero me pareció lógico. Ahora que vuelvo a sentirlo creo que es cierto. De repente, otra vez, vuelve a brotar dentro de ti, sensaciones conocidas que ya no tienen el mismo origen.

O quizás siempre lo tengamos. Siempre, latente. Pero necesitamos algún impulso para que se desboque. De repente intuyes a alguien, empiezas a sentir algo especial. Primero curiosidad, después atracción, luego mucho interés. Y así poco a poco, temerosamente te vas acercando. Si toda va bien, cuando te das cuenta, es demasiado tarde. Estas enredado en la tela. Tus alas ni quieren, ni pueden moverse.

Me encantan esos momentos de incertidumbre, el primer contacto, las primeras conversaciones, poco más que saludos, una llamada, un disfraz, algún mensaje alentador, una sorpresa elegante, algún detalle, confesiones, un leñador, risas y pequeños roces. Miradas cómplices, espacios reducidos. Toda va muy bien, has querido sentir un beso ya varias veces, lo has visto muy cerca. Pero hay miedo, para qué precipitarse si vamos a tener toda la vida. Aunque de repente ya no podemos más, por favor, que no acabe nunca. Abrázame, quiero que me abracen, estoy cansada de dar. Me toca recibir. ¿Vamos a mi casa?, si creo que si, vamos.

Tus labios son los que estuve esperando, soñando, ¿buscando?, tu tacto, tu pelo, tu sonrisa de niña mala,…Pero que pasa, porque me siento tan bien, es tan diferente, ha vuelto a ocurrir, transcendemos de lo físico. Dios, te refugias en mi, no te separes me encanta. Me estremezco, de nuevo siento que, que,… irradio energía, todo esta bien, quiero estar aquí, este es mi sitio. No te separes.

¿Y como lo se?, no tengo ni idea. ¿Será esto amor? Si, no se, si será eterno, duradero, correspondido, no lo se… pero si se que estoy sintiendo amor. Lo aseguro, pues muchas otras veces haciendo lo mismo, sentí mucho menos.

Es raro, se puede sentir por alguien que conoces muy bien, pero también por alguien del que solo intuyes.

La fortuna sonríe a los audaces. Yo me arriesgo, porque sentir algo así merece la pena. El deseo, si, la atracción, el goce, si pero la diferencia esta en sentir también seguridad, complicidad, mucha curiosidad, felicidad, claro que si, diversión pero sobretodo complicidad Ningún reparo a mostrarnos como somos, a contar nuestro pasado, a escuchar, a preguntar, a sentirnos muy cercanos a pesar de ser desconocidos. El poder compartir el silencio, el fijar una mirada perdiéndonos en nuestros ojos y buscando nuestras caricias. Sin prisa.

Pero lo malo de esta magia, es que como no es habitual, nos da miedo, nos sorprende. No esta en el mundo real. Ahí afuera hay compromisos, cuentas pendientes, trenes que pasaron de largo a los que no se debe nunca ya subir… quizás no siempre te salga bien.

Yo espero, no mejor dicho quiero, el luchar porque esa magia forme parte de mi rutina. No me importa añorar algo que aún esta naciendo. Podrá salirme mal, pero mereces la pena. Aunque solo haya una sola oportunidad, estaré ahí para aprovecharla. Si no lo consigo, al menos tendré la respuesta. Esa magia era efímera, era solo la estela que deja el correcaminos en su huída. Y toda estela es pasado.

 

Zalo Silió

Madrid 10 junio 05

Soto 9 Enero 07








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