Berlín ist sensationell

16 05 2009

Cuando algo transcendental nos acechaba (siempre los mismos miedos, las mismas pasiones) Christian y yo nos íbamos al cine de la Zeil StraBe. Cines pequeños, con encanto y poca entrada. Tenía que decidir si dejaba Frankfurt por Brasil. No recuerdo la película, recuerdo la conversación con Christian y nunca olvidaré la sorpresa a la salida del cine. Salía deshojando la margarita y cuando con rotundidad oí: “Zalo, te vas a Brasil mira”.

Levanté la cabeza y me topé con un anuncio gigantesco del gobierno brasileño donde aseguraban que  Brasil era sensacional…..durante la película los organizados empleados alemanes habían empapelado toda la calle. Me fui a Brasil.

http://www.youtube.com/watch?v=i5IBKMkZYeY&translated=1

He estado dos veces en Berlín, y no puedo describirla de otra forma: es sensationell. Es una ciudad atemporal. Pasado, presente y futuro aparecen en cada rincón, en cada persona, en cada momento, en cada sabor. Y no sabes con que quedarte. Los días de 24 horas se hacen cortos.

¿Por dónde empezar? Al visitar hay que elegir entre la ciudad y los museos. A no ser que el tiempo no sea problema. Pérgamo es el museo más espectacular que visitado. ¡Han reconstruido dentro de él varios templos de diferentes culturas! y eso no es lo mejor. Lo mejor es que han conseguido crear un ambiente cálido y especial en cada templo. Los miles de turistas parecemos insignificantes ante la grandiosidad de los templos. Merece la pena visitarlo. Un truco: sacad su entrada en otros de los museos aledaños (isla de los museos) y así os evitáis las colas. Pero, no evitaréis que os miren con envidia o malaleche a todos los que adelantáis al llegar. Incluso tendréis que empujar, educada pero firmemente, a un italiano ligero de cascos y vestido al último grito (a punto estuvo de darlo él).

No os contaré nada de Nefertiti. No merece la pena. Hay cosas en la vida que solo se descubren al experimentarlas. Yo aún recuerdo su mirada. Más de 170 museos tiene la ciudad. Berlín es cultura, historia y arte. Pero, a la vez derrocha vida y personalidad.

Pasado, lo mejor de varias civilizaciones y de medio mundo. Presente, pasear por la puerta de Brandeburgo, toparte con el muro, viajar en el metro, perderte en Alexander platz, comer y beber a muy buen precio y a mejor calidad. Futuro, ver la huella de Foster, bañarte en la luz de la Postdamer platz, descubir una piscina dentro de un rio, o unos colosos luchando en el, disfrutar de la exacta puntualidad de los autobuses…

Y aún no es nada, nos falta pasear por el barrio diplomático y por los senderos del Tiergartem (parque de las fieras) que pueden llevarte a mundos dispares. La última vez acabe en el puente de encuentro de gays en la hora H, espectacular la fauna y sobre todo la flora. Tuvimos que ir a refrescarnos a uno de los magníficos Biergarten donde se come y se bebe como en la gloria.

Y al lado está el zoo, y los canales navegables, y el barrio occidental. Con grandes avenidas de lujosos pisos que no sucumbieron a la destrucción. Testigo de la barbarie, su iglesia de la que solo sobrevivió parte de su altar. Desafía aún a la gravedad. También, están los almacenes comerciales más viejos del continente,  con una oferta gastronómica que hace temblar a cualquier paladar.

Nos falta aún visitar el barrio alternativo con Tacheles al frente donde se mezclan globalizadamente turistas curiosos, punkis de tradición, drogatas perdidos, camellos negros, artistas variopintos y negociantes capitalistas. Al lado el barrio judío con una sinagoga arrogante recubierta de oro.   

EL barrio turco es una delicia con rincones de otro lugar, de otra forma de vida. Es un culto al relax, y al disfrute de los pequeños detalles de la vida. Esos que dan la felicidad. ¿Más madera? El estado olímpico, la zona soviética perfectamente planificada, el parque a los soviets caídos en el frente. El monumental barrio que atraviesa Unter der Linden. Dos plazas: la residencial Rosa-luxenburg platz y la plaza de la Franz Friedrichst Dom.

Casi no he hablado del muro, del check-point y del recuerdo al holocausto. No lo voy a hacer. Se necesita un viaje para ello. Para visitar incluso las catacumbas nazis, para sentir el frio y el miedo del monumento al horror. Yo lo visite de noche, y se siente miedo al adentrarse en el. Es el mejor recuerdo, sentir parte del miedo pasado.

No he acabado de contar todo y tengo ganas de volver. De observar a la sombra que nos seguía con males intenciones, a la que despiste cruzando detrás de un camión. De volver a asistir a una sesión de la Berlinale.  De disfrutar de la paz de una gran ciudad. Es la única megaurbe de todas las que he visitado donde se vive en paz. Dónde le ritmo y le movimiento no te arrastran si no te dejas. Los de pueblo siempre nos sentimos inseguros con tanto asfalto, pero Berlín no te avasalla, te arropa. Cada cual tiene su lugar en Berlín.

La próxima vez iremos en bici o patines, y cenaremos a ciegas en un restaurante sin luz. Verídico, los camareros son ciegos, y el bar está a oscuras. Comes sin ver y sin saber hasta que pagas. La próxima vez será la vencida.





Durante ocho meses solo fui dos veces al Friseur

3 04 2008

Entre platos anda el juego. Me habían recomendado una peluquera italiana de nombre Rafaella. Fui no estaba abierto aún, vi que cobraban 25 euros por el corte. Calcule que para entresacar y cortar las puntas me resultaba algo caro. Así que me aventuré por mi barrio en la búsqueda de otra peluquería. Acabé en una de turcos, 12 euros. Nueve y media de la mañana, cuatro dentro y yo entrado a la vez que un mensajero. Me miran sorprendidos digo lo que quiero y me dicen que espere en la tradicional silla con revista de las peluquerías. Espero, uno de ellos es enorme con brazos tatuados (en tirantes obviamente, debajo de la cazadora) no deja de mirarse en el espejo, mientras se quita con indiferencia pelos del cuello. Están, además, el que supongo el peluquero, pequeño y cara de malo, y otros dos que parecen aprendices. Estos no hablan no pierden de vista nada y están atentos a todo lo que pueda necesitar el hombre que controla las tijeras. De todo le hacen, le dan los paquetes para que los abra, recogen las cosas, la basura, le llevan los teléfonos (que no paran de sonar) y salen a hacer varios recados. Yo ya llevo sentado unos 10 minutos y nadie me dice nada. Ahora están todos mirando las tijeras nuevas que trajo el mensajero. Empiezo a considerar la posibilidad de irme, pero me entretengo ensayando mi discurso para intentar que entiendan como quiero el pelo.

Al fin se dirigen a mí, me guardan mis cosas, las entregué con cierto recelo, si hubiese tenido algún arma no la hubiese entregado. Comienzan a lavarme y resulta que el peluquero habla español. Es albano-kosovar y aprendió español en dos meses en Frankfurt. No lo hablaba mal, aunque sin fluidez. Desde ese momento paso a ser uno de ellos. Según él gente cálida, abierta, amable con el resto y que siempre invita a la gente,…así somos todos los mediterráneos…Me da lecciones de Alemán, y me corta el pelo. Me pregunta de España, se va el cachas dando besos y saludando a alguien que vino a buscarlo. A los aprendices no les dice nada. Viene gente, preguntan o saludan, dejan recados en el móvil,…mucho ajetreo. Viene otro friseur prueba las nuevas tijeras y ambos alaban la cantidad de pelo que tengo. Discuten un poco porque el recién llegado no le quiere cortar el pelo al otro. Y se confirma el cierto tufillo que recibí nada más llegar. A parte del típico estilo mafioso que tantos les gusta: visten todos de punta en blanco, hacen juegos con las tijeras tipo el lejano oeste. Se confiesa mi peluquero: yo aprendí el español con un colombiano maricón que tiene aquí una peluquería. A partir de ese momento identifico más roces de los habituales. Que sugestión. Y entiendo porque aprendió tan rápido el español. Acaba su trabajo y se despide muy amablemente.

El pelo bien gracias, me lo dejo de cine, la verdad. No sé si tendré que volver algún día.

6 de febrero miércoles, consulado de España. El plazo para inscribiré en el censo electoral del consulado acaba el día 9. Realizo todos los trámites con la típica funcionaria de culo gordo, gesto aburrido y aspecto gris de Valladolid, y antes de despedirme pregunto: “¿entonces recibiré las papeletas en mi domicilio y vengo aquí a votar, verdad?

- Supongo- me dice. ¿Perdón?,- insisto con cara de temerme lo peor.

Si, es que ya no es cosa nuestra- dice con cara pétrea.

¿El qué? – continuo empezando a notar que me hierve el orgullo patrio en todos los cascabeles.

Si, deberías recibirlo pero nunca se sabe, nosotros ya hemos cumplido ahora mandamos el fax. Y esperemos que les dé tiempo a enviártelo-dice con normalidad.

El plazo acaba dentro de tres días,¿ verdad?, que problema va a haber- digo esperanzado.

Nunca se sabe, ahora con esto de las elecciones tienen mucho trabajo- dice con pasmosa normalidad.

De eso se trata, de que trabajen para que todos podamos votar- digo esperando un poco de lucidez.

Ya, ya hombre me dice- un poco nerviosa ya. Si no habrá ningún probema, ya verás.

¿y si no llegan? ¿Qué tengo que hacer para votar?.

Pues no sé, porque si no te llega la carta…pero bueno te llegará- dice esperanzada de que vaya ya a tomar por ahí algo.

Muy bien, buenos días, muy amable- mascullo mientras clamo al cielo por como administramos el país en el que habitamos…

Quizás si les aviso de mis intenciones de elevar al más alto honor patrio al santo varón gallego tenga más opciones…

Frankfurt, mi casa. Nota en el portal de que viene hacer la inspección semestral de las calderas de gas. Se me olvida. Nota en mi puerta de que llame a un número mañana sin falta para hacerlo.

Día de mañana, primera tarea: llamar a la compañía del gas.

7.00 de la mañana me despierto, ¿el despertador? No el timbre de la puerta. No puede ser. De nuevo otra vez, abro y espero… (No funciona el micrófono) oigo pasos fuertes, continuos y decididos. ¿Quién cojones será? La policía a notificarme algo, dios me ha descubierto la Stassi, y mientras comienzo a quemar todo aquello sospecho aparece el hombre de gas y me explica que vino para ahorrarme la llamada…Eficacia Germánica.

Frankfurt es mundial, y eso me gusta mucho. Yo de Bárcena, desde ayer por la mañana he tenido contacto con una persona de Eslovaquia, por la tarde otra de Turquía y hoy a otra de Bavaria, lo cual es mucho más normal. Además de gentes de España, Colombia y Perú. Así que aquí ando dando la vuelta al mundo…

He vuelto a entrenar, a unos gigantes de cuatro y cinco años, soy feliz entrenando, tengo que retomarlo. Además, he comenzado un curso de cocina…





DÍA GRIS, DÍA FELIZ

13 03 2008

Ese día dormí con la conciencia tranquila, me había quitado un peso de encima. Había dado el paso y todo había salido como siempre, mejor de lo esperado.

Dormí cansado y relajado. Desperté en otro lugar.

Oí la lluvia en la ventana, sonaba el viento en los arboles, crujían las ramas, caían las hojas, aullaba el aire.

Fuera se sentía el frio, el calor eléctrico dentro. Noté seca la garganta y no me apetecía salir de la cama, pero estaba feliz, privilegiado, encantado.

Mientras intuía el frio día gris de interminables chaparrones y constante viento, oí la puerta que se cerraba de camino al trabajo. Disfrutaba del sonido del amanecer, me quedaba muy poco para levantarme, para despertarme del todo.

No lo hizo mi madre avisándome de que el desayuno estaba listo.

“¿Has sacado la ropa para no despertar a tu hermano?” me dijo anoche.

“Ten cuidado no le despiertes” repetiría como cada mañana.

Pero no, no lo hizo. No había un desayuno esperándome en la mesa blanca de la cocina, no estaba mi hermana anticipada en el baño. No oí las palabras sonámbulas de mi hermano. No pude ignorar los apremios de mi madre. Mi padre se habría ido al trabajo, pero yo no lo escuché.

Solo oía el viento, sentía el calor, percibía la luz del alba, disfrutaba de la lluvia en mi ventana y me imaginaba el día frio.

Pero no, no estaba en Bárcena, habían pasado unos trece años y unos cuantos kilómetros.

Estaba en Frankfurt, confuso, buscando vestigios de realidad, buscando a mi hermano en su cama, esperando que mi madre se asomase a la puerta, añorando el ruido de la ducha de mi hermana. Pues había odio la puerta…

Empezaba a sentir una amargura decepción, cuando de repente recobré la memoria y me invadió la misma alegría con la que me acosté.

La misma con la que me despertaba en Bárcena.

Oía la lluvia en la ventana, sonaba el viento en los arboles, crujían las ramas, caían las hojas, aullaba el aire. Yo era feliz.





Ya estoy de vuelta en casa.

5 01 2008

Ya estoy de vuelta en casa. Me costó un poco comenzar a rodar, pero la cosa marcha ya.

La Nochevieja fue extraña (la primera fuera de casa).Comiendo macedonia en vez de uvas y siguiendo las campanadas por radio nacional. Antes nos habíamos provisto de alcohol vario en el típico Getranke de acá. Lo hicimos en el peor barrio de la ciudad y fue mi graciosa la conversación con el dependiente septuagenario y su parroquia, parecían muy del este. La guinda como acostumbra la puso Lolo Pina que rompió dos de las tres botellas de vino que compramos. Resulto un poco frio celebrarlo aquí, aunque si había gente haciéndolo y no regresamos hasta las seis, creo. Aquí lo que hubo fue mucho petardo y fuego artificial. Incluso uno tipo Richi que se estrelló en la ventana justo delante de las narices (que mejor sitio) de Queco. Poco más que contar. Después fuimos a Nuremberg y Wolfsburgo, en este último lugar comimos las mejores gominolas de mi vida (hoy se me han terminado, la vida es más dura).Nuremberg me gustó, Altstad (casco viejo) es digno de visita y más aún su albergue. Tal y como me habían dicho, es una gozada. Compartimos lecho con un canadiense con pinta de misionero y un sudafricano en periplo por medía Europa. Estos me han abierto interrogantes sobre el turismo. Destacable la capacidad lingüística de los de Bárcena, nos salimos. Es impresionante como habla idiomas la gente que encontramos. Eso sí nosotros somos capaces de expresar con dos palabras múltiples sensaciones y estados anímicos. Eso no está al alcance de muchos, menos si son alemanes. ¿Qué palabras?, Joder Caguendios, pues cual va a ser caguen en Dios. Lolo Pina asegura con convicción que se defiende en inglés (quizás también en alemán ahora), ahí van unos ejemplos:

1. Could you give me your jacket, please? Le dijo el azafato, y Lolo se ató el cinturón de seguridad. No le oyó bien.

2. Hey, boys do you go to drink a beer? Le dijo nuestro compañero sudafricano cuando salíamos del albergue, y Lolo cambió de idioma: se hizo el sueco. Dos veces. Tampoco le oyó.

3. Eh, eh que le hace gestos el de recepción dice Queco. Lolo había ido a pedir un plano y le dijo Can you take me a plane? Y el recepcionista se puso a hacer el avión mientras le preguntaba si quería un map.

Al final se fueron, y me dejaron solo. Eso sí antes perdieron el autobús, tuve que llevarles con el tiempo subido en el paracoches a coger el avión y encima sin billetes. Que conseguimos imprimirlos a última hora, gracias a una dependienta de billetes del autobús que perdieron.

Estoy solo y poco a poco vuelvo a mi rutina. Que no tengo y debo crear.

Como no me ayudo el balón. Nada más llegar jugué un partido en Hallee, que es una especie de pabellón que tiene tres campos de hierba artificial pequeños. www.soccerpoint.de. El juego es muy divertido pues se puede jugar con las paredes. Con lo cual no hay fueras y casi nunca se para. Te arde el pecho a los tres minutos. Metí un golazo de volea, y nos defendimos bastante bien. Al martes siguiente jugamos con cinco grados, yo encantado sentía hasta calor de verdad. ¿Me estaré aclimatando? Me sorprendió que al coger la sudadera esta tenía encima una capa de escarcha considerable y que no fuera capaz de subir la cremallera por la rigidez de mis manos. Jugué mejor, con menos molestias de espalda. Así poco a poco sigo en casa…





Goles y sudores

11 10 2007

Hace ya tres semanas. El martes jugamos futbol sieben, en campo de hierba bueno y mojado, un poco. El cielo, mi equipo con uno menos, corrí tres campos. Estoy en el cielo, si existe yo solo quiero eso, jugar al fútbol. Es imposible jugar con uno menos, pero me divertí como un enano.

Después , nos dijeron, que al día siguiente , teníamos un partido a las afueras de Frankfurt. Así que encantado me apunte a jugar. Resulto ser casi de UEFA el partido porque tuvimos que hacer 60 km para jugar. Haceros una idea de la motivación de esta gente, después de trabajar se hacen ese camino para jugar al fútbol.

Jugamos en un campo muy tipo el Torina, la pelota botaba más que la cadera de Marino. El rival parecía serio, destacan un Gascoigne con malas artes en el centro, un delantero Ravanelli, un central durísimo y el mejor una especie de media punta de 2 metros. Pensé que me tocaba rascar banquillo, pero no. Me dieron la manija y con el 16 a la espalda. Mi sueño.

Empecé mal, perdí los tres primeros balones que toque. Malos controles, el bote imprevisible. Pero como los grandes seguí jugando sin importarme. Me hice sitio, acoté mi zona y empecé a llegar. Primer gol, me anticipé, robé, y golazo de Ivo, un zurdo que juega bien, y la pega mejor.

Saque de banda ofensivo, entro en el área amago de apoyo y voy de ruptura, recibo de cabeza en la esquina derecha del área pequeña. Me llega a marcar le dosmetros muy sobrado. Le gané el salto, cayó a suelo y el remate rozó la escuadra. El partido era mío.

Minuto 25, ganamos el partido. Vuelvo a anticiparme al Gascoigne, salgo como un rayo y se me cruza un libre de la misma edad que Beckbanuer, pero mucho menos estilo. Se derrumbó con una pequeña finta y me planté ante el Tobar. Era gordo y viejo, pero sabía del oficio. Me tapo bien, amagué de interior palo largo, pegué mal y me salió una semivaselina que rompió el partido. A partir de aquí jugamos a placer, pero sin abusar, con tranquilidad. Lo mejor es que acabé a tope a pesar de haber jugado el día anterior. Ahora mismo casi un mes después estoy mucho peor.

Lo mejor. Después de ducharnos y bebernos unas cervezas en el vestuario, fuimos al bar a beber más cervezas y comer salchichas. Mientras veíamos la selección alemana. Me encanta esta gente, son como de Bárcena. Allí estuvimos tranquilamente una hora dándole, con los del equipo contrario. El típico Lázaro del equipo rival me dijo “du spilst hart” y yo le respondí” nein, ich bin hart”.

El postre. El árbitro tenía unos 70 años, se calzó atuendo deportivo y se bebió unas siete cervezas tranquilamente. La arrancadera incluida (tipo Lolo Caballo) se iba para casa y le dijo un gordo que estaba en la barra( tipo Vargas) que les sobraba una cerveza de las que pidieron. Acto seguido dejó la bolsa y se dispuso a finiquitar la sobrante. Allí le dejamos. Por cierto, era clavado a Luis Aragonés, hasta en la mala ostia.

Después he seguido jugando pero mermado por el cansancio que me produce el dolor de espalda y por el menor ritmo de entreno (hace frio). Ahora estoy en época de carga, espero llegar pletórico al torneo de Diciembre. Así jugamos contra los listillos de Panic Ostend, que son el equipo tipo Fraguas contra el que jugamos en el torneo este verano. Se acordan de mi. Y más después de este partido. Ellos tendrían una media de unos 35 años y todos están en forma. Nosotros una media de cuarenta y cinco, y por que la bajamos tres jóvenes que sino más alta. Y la forma fue un recuerdo de épocas pasadas. Además, jugamos sin portero. Así que el panorama estaba claro. Aún así empezamos ganando todo el primer tiempo y acabamos perdiendo de uno y ellos pidiendo la hora. Yo no jugué muy bien, pero pude repartir. Gané todos los duelos, y fallé un gol. Mi especialidad, anticipación, carrera, rompe al central y me planto delante del portero. Pero no encontré momento de chutar, y al final lo hice con el lateral encima que desvió mi tiro. Lo más destacable que volvió jugar el tonto turco que se parecía a Queco y que es un cobarde y el tipo payaso jugando. No para de hablar, de quejarse, de hacer entradas feas y luego nunca mete el pie. Ni que decir tiene que tuve mi primer rifirrafe y que dos veces mordió el polvo. La última, casi al final, espectacular. Balón suelto el con ligera ventaja, pero yo con más decisión. Metí, cargué el muro y el quisó chocar pero acabó revotando. ME ENCANTA. Se oyeron : , Super GONSALO, SÖn GONSALO.

Pero estoy jugando peor, estoy un poco mermado, los campo están peor y mi capacidad técnica sufre. Además, me dan más responsabilidad ofensiva que la que puedo aportar y me pesa un poco. Hoy jugamos casi nevando, frio, ha llegado y se va a quedar. Marqué dos goles, di otro, metí otro en propia, pero estoy lentísimo. Es la puta espalda que juego como trabao.

La próxima semana tenemos un torneo de cuatro equipos de futol-7. Espero llegar bien.

Ya os contaré. Un abrazo y contar con mi aliento en Aguilar.





Amerizaje en Amsterdam

7 10 2007

Fui este fin de semana a Amsterdam (hace un mes). Lo hice con tres argentinos ( un marido, una esposa y otra chica que siempre les acompaña en sus fotos) y Cristian, un alemán que aprendió español, en Guatemala y lo habla mejor que ellos. Llegamos, tarde y mal, porque nadie miro la ruta y dimos un rodeo por toda Holanda. Hicimos una ruta con temática UEFA, Rotterdam, Eindhoven, Dortmun, Düsseldorf, Amsterdam y como no Mönchengladbach.

Gusta Amsterdam, nada más llegar te fascina. Sus calles irregulares, con los canales, producen un efecto original. Las casa verticales, el inevitable trasiego de personas de todo el mundo…

Bueno, llegamos a la ciudad de noche y como no al rato estábamos en pleno barrio rojo. Que no se llama así, sino la zona de la luz roja, traducción literal. El barrio es precioso, está en el centro de la ciudad, y a pesar de ser muy turístico, gusta verlo. Es digno de estudio. Putas de todo el mundo exhibidas y exhibiéndose, borregos en pandilla, babosos en manada, turistas como en un parte temático, muchos curiosos, algún cliente y muchísimos negros llenos de droga. Cocaine is mein buisnes friend, me decía uno a la vez que abría unas fosas nasales como un volcán haciendo el ruido de aspirar. Me aparté, pues temía que acabara aspirándome a mí. No le valen las rayas, vaya cavidades.

Respecto a las putas, de todo. Desde muy buenas a penosas pasando por un travestí madrileño que se quejaba en inglés castizo de que unos tíos le tapaban el escaparate y no podía trabajar. EGHHHHgG BoyGS, SoRGRRYY, I am WORKING, GOING another place…De cuadro. Lo más penoso es el comportamiento de los machos. La testosterona anula cualquier actividad cerebral, estoy seguro. O mejor, he comprobado en propias carnes lo que producen las ajenas. Es dantesco ver como se ríen, se jactan los hombres en manadas, regatean, y babosean ante el género accesible y abundante femenino. Yo no voy a decir que no me gustasen, todavía recuerdo a dos. Pero, los macho sueltos y amparados en la masa, me dieron miedo. No necesitaban nada, ni lenguaje, ni cultura, ni civilización. Lo triste que he sentido esta misma sensación en otras vistas, hinchas de fútbol, botellones masivos o alguna manifestación rajoniana. Acabo con el barrio, que nos recibió y fue lo último que visitamos. Lo mejor es encontrarse a la hermana de tu abuelo, en pleno barrio rojo, a la que hacía más de un año que no veías. Este mundo es un pañuelo, y con Ryanair, más pequeño aún.

Empiezo por lo mejor, sin lugar a duda las holandesas. Impresionantes, muy guapas y elegantes, el próximo viaje será otro cantar. Aún recuerdo a una ciclista, que nos rozo como una exhalación pero me marcó como un mercancías.

Sigo con lo peor, la masa turismil. Plaga que se extiende por el centro de la ciudad. Con sus funestas consecuencias, hoteles sucios y caros, cervezas carísimas, bares incómodos y repletos. Comidas internacionales y estándar, taxistas emigrantes conduciendo como locos, camellos negros emigrados para vivir de las migajas, ruido, jaleo, suciedad. Puro turismo, y del tosco.

A pesar de todo, la ciudad rezuma estilo y un ambiente especial. Las largas casas, las casas flotantes, las escaleras imposibles de las casas. Los canales, los barcos de todo tipo, olor a mar. Las irregulares, estrechas y encantadoras calles. Los rincones imposibles é incómodos. Además, te salen de las calles de las guías, y rezuma tranquilidad por todos los costados. Me gusto.

Mucha gente joven, ansiosa de humo, llena de vapores, como no ingleses por todas las esquinas, en su estado natural, es decir ebrios y borrachos. Y compatriotas, tocando las bocinas (eufemismo) y andando en bici flipando y destrozando toda armonía posible. Ejemplos (todos ellos en gritos): “eh y estos porque solo tienen un freno”, “oye tira pal centro y tomamos unas cervecillas”, “yo con tanta gente no ando en bici” “que se paren ellos, no te jode”… Será la herencia de la prepotencia imperial, Dios salve a la reina y al rey para que mande callar a peligrosos revolucionarios.

Disfrute en Ámsterdam, me dejo con ganas de más. Será porque no hicimos nada de lo típico: ni fumamos, ni me emborraché, ni andamos en bici, ni follamos. Por sus trenes de mercancías, o por sus múltiples estímulos. No creo que fue porque a pesar de todo, tiene estilo. No hay Marina Dor en los canales.

Acabo destacando diferencias. Holanda me recordó a España, será por Flandes. No había salchichas, ni cerveza, ni alcohol, ni tabaco en las gasolineras. Las carreteras estaban iluminadas (despilfarro decía mi amigo Cristian), y el agua es sin gas. Por cierto, el país es recto, plano y bajo como una bandeja. No entiendo porque se resistió tanto a nuestros tercio, bueno si, por condeduques, inquisiciones, corrupción y especulación…

Mención especial merecen las bicis hay muchas, pero no millares, más aún, impresionantes. Además, únicas manillar largo e inclinado y ruedas grandes. Quiero uno y la quiero con el carro de madera delantero para llevar niños, son preciosas. O perros de 60 kgs…

Próxima parada, el norte de Alemania, Hamburgo y Berlín. O una escapada a París, VErdún o Estrasburgo. Espero hacerlo en tan buen compañía como este, me gustan los argentinos, tengo ganas de conocer su país. Ya os contaré.

Os acordaís al reportero explorador de los Fragel Rock, ¿Cómo se llamaba? Me siento como el. Besos y abrazos, Machts gut.





Los martes al fussbal.

29 08 2007

Todos los martes a los siete y media juego en un club cercano de mi barrio al fútbol. Juego con un equipo de veteranos que no fallan nunca y llevan jugando toda su vida. Me han acogido de cine, me tratan bien y no paran de invitarme a jugar partidos con ellos. Yo estoy encantao, solemos jugar al futbol 7 en césped, les encanta mi intensidad defensiva. Ayer me pusieron de de central, hacia pareja con un tío cojonudo. Tiene 52 años y es durísimo, corre, pega y no hay quien le robe un balón. Al acabar de jugar siempre me da las gracias por jugar con él, ayer me dijo que era un placer jugar conmigo de central. Ayer jugamos en todo el campo 11 contra 11. Yo me esperaba la típica pachanga de partido, pero resulto un partido muy guapo. Ganamos, no marqué, pero tuve dos.

Casi todos se nota que han jugado varios años, lo hacen bien, incluso hay alguno realmente bueno. Pero lo mejor es que les encanta jugar y se juega al fútbol, fácil y con apoyos. Lo malo es que no hay porteros. Solo un viejete, que es majísimo pero no está ya para tirarse.

Hay de todo, un central muy tipo yo, pero técnico y con 45 años que es un muro. Pero también listo, pues el primer día tuvimos que disputar un par de balones, desde entonces siempre jugamos juntos; ayer apareció un tanque rubio con coleta que alardeaba de veteranísimo, tipo Dani Silió, pero tras unas carreras se pareció más a Francis; luego Ivo, es un alemán de Berlín que juega de cine, pero esta fondón. Ayer me llevo a casa y tiene una furgo como la mía llena de asientos de niños, tiene cuatro hijos seguidos. No había espacio en para nada más que sillas de niños. Debe a ver jugado a cierto nivel, pues se le notan cosas de futbolista; hay otro de unos 50 años, con gafas y chándal largo, que le subestime el primer día. Le entré pensado donde va este, y resultó ser una especie de Del sol, no hay forma de quitarle el balón, y como te descuides te la pone en todos los huecos; cómo no, hay un Balotes pero con más mundo, y menos años y un mítico Pelos en versión como turco, y con mayor agilidad, que por cierto, en cuanto me acerco, la suelta, por si acaso. Y para acabar hay una vieja de gloria que igual ronda los sesenta, durísimo, con pendiente y tatuajes, que ha vivido siempre entre el lateral derecho y los lugares de mala vida. Esta curtidísimo.

Lo mejor de todo es que nunca fallan, me han recibido de cine, y al final del partido en el vestuario sacan unas cervezas para todos buenísimas. Al principio, pensé ya les vale tomárselas todavía sudaos. Ahora antes de acabar ya estoy pensado en la cerveza. Será cosa de la aclimatación supongo.

Me despido con la Zalada, ayer decidí ir en bici por primera vez. Por un camino de semibosque, extrarradio y vías del tren. De noche cerrado y sin ninguna iluminación más que la de mi dinamo. No conocía el camino, tras perderme en la oscuridad, cruzarme con dos desconocidos en la oscuridad absoluta y empezar a sentir algo de miedo. Vi las luces del campo, y pude orientarme justo al tiempo que acababa de percatarme de que mi rueda delantera no tenía nada de aire. Llegué, tarde y sin aliento, digo aire.

Cuando os envie las fotos de mi bici, entenderéis mejor mi situación.

Bis morgen.





Amistades peligrosas

15 08 2007

El Donnertag ( jueves) me toca bici, ultímate y baloncesto.

En eso estaba hoy cuando amplié mis conocidos en Frankfurt. Suelo pedalear tipo verano-azul disfrutando de la vida o tipo Vicente Belda(pero en grande) a toda ostia, esquivando y controlando todo.

Heute, pedaleaba de esta última forma, subía por una acera tipo paseo Pereda, pero con árboles y carril bici. En subida, con la mochila en el soporte y a dándolo todo. Cuando de repente la vi. Salía del parking de la universidad, elegante y tranquila, con su golf nuevo negro. Mirando hacia la calzada…, pero solo para su izquierda, la lince. La vi, la jugada así que deje de pedalear tiré de piñón fijo y de freno de mano, y empecé a cagarme en todo para que me mirase.

No, no lo hizo. Tuve que pararme completamente, girar mi manillar y empezar a comprobar si libraba por los pelos o acababa encima del capó.

Ninguna de las dos. No libré, y no acabe en el capó. Pero vi como su rueda delantera aceleraba justo en el momento en que subía encima de mi rueda delantera de la bicicleta.

Resultado yo salgo despedido, la bici tiene un ocho por rueda y horquilla y la conductora me miró. Eso si me encontró en el suelo rodeado de hierros. Casi la dio un shock, me tiraba del brazo, porque yo me quedé tranquilamente en el suelo, comprobando que estaba ileso. Solo rasguños y un pequeño golpe.

El resto lo sabéis de memoria, Polizei, hospital, seguro, sorry tut mit leid, ich kann Klein deustch, Ja, better in english….

La chica muy maja y sorprendida porque yo ni me asuste ni me enfade. Lo que pasa es que ya me voy acostumbrando a estas cosas la dije. Además, soy de Bárcena. Lo que más le sorprendió (como a más alemanes que conozco) es como conozco las calles pues tuve que guiarla a ella para ir a mi casa. Me decía que era imposible que solo llevase un mes y medio. La dije otra vez que soy de Bárcena, y ya lo entendió.

Tercer accidente, rasguños leves, al próximo me pensiono. No os preocupéis que sigo vivo y coleando, pero de momento no pedaleo.

Mein fahrad is kaputt,





Amistades peligrosas. II

2 08 2007

Buenas, os pongo al día que hace días que no escribo. Ya comencé en el Kinder, mi trabajo consiste en llevarme los jueves a unos quince peques a jugar a los parques de Frankfurt. Vamos tres o cuatro profesores con ellos. De 8.30 a 13.30 y los viernes voy de 13.00 a 18.00, y hago un poco de todo, de momento me usan de hombre de la casa para organizar, colocar, armar, instalar,…

Así que no me quejo mucho de mi jornada laboral, luego se completará con una hora los jueves de cuatro a cinco y dos más los sábados de 10 a 12. El resto del trabajo cuando y como yo quiera. Además, si sale grupo, daré una clase de fútbol para peques y otra de entrenamiento para madres y padres. Así incremento un poco más mis ingresos. La verdad no me quejo de mi trabajo.

Por lo demás, comienzo a tener vida social. Me he alejado de los españoles por convicción y por huir de comentarios de expatriados.

Por las mañanas voy al curso de alemán cuatro horas, y por las tardes vivo o hago deporte. Por cierto, en el curso ha vuelto la japonesa, se han unido un mejicano de 16 años (estoy por secuestrarle y pedir güita por él), y una húngara que necesita el alemán para comunicarse con su marido suizo. Ya se fue la noruega que era muy maja pero debía ser la excepción, pues ni era rubia, ni alta, y se moría siempre de frio. También comparto clases por las tardes con una australiana grande como un Kanguro, que no habla nada y cuando lo hace no la entiendo nada. Hay un afgano cojonudo que se ríe por todo y no para de pedir perdón por todo. Eso si siempre lleva consigo un misterioso maletín. Y por último, hay un mejicano fondón que viste como Enrique Iglesias y se chupa todo el tequila que puede.

Esas son mis rutinas diarias, aparte de coger muebles, pedalear y liarlas con la furgo. Ah y de comprobar la falsedad de tópicos, la comida alemana es muy sana y bastante buena. Las alemanas se depilan, y los bares cierran tarde, de hecho hay bastante castañas.

Ich bin freulich.








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