Hoy, lo de siempre

7 05 2012

Ayer vi el documental Blood in the Mobile , hoy empiezo Lilít y otros cuentos de Primo Levi y me pregunto si no habrá alguna vez otra respuesta que no sea la  reclamación de  una supuesta supremacía para justificar el provecho que obtienen unos sobre otros. Poco puedo hablar del libro que de momento, pues no es más que algunas páginas, más sobre el documental que incide en la indiferencia más que en la ignorancia. Pues, prueba lo que todos ya sabemos, pero preferimos no reconocer. El director se propuso algo tan simple como llegar al corazón del meollo para recoger en una pasada aquello que ya sabemos, pero preferimos no reconocer. Y no nos gusta ver.

Aún ahora después de conocerlo, muchos prefieren no saberlo,  pero hay cosas en la vida que después de verlas o vivirlas te tocan para siempre. Ya que podrás actuar con indiferencia pero yo al igual que  Lee Alan Dugatkin, creo que es sentir o vivir nunca es indiferente. Otra cosa, es que decidas vivir mirando a las sombras en vez de al fuego. Esa es tu decisión.

Varias veces y voceros nos han recomendado como primer paso hacía una convivencia intercultural el reconocer la desigualdad en todas las esferas y el dar la luz a las sombras que Galeano llama Nadies. quiénes están más cerca de lo que creemos.

Por ello, hoy es motivo de orgullo el celebrar la decisión del Gobierno Vasco de reconocer como a todos de casa, o que la casa es de todos y que por ello, somos todos lo que vamos primero. Eructar que hay primeros y segundos es el primer peligroso paso para crear una realidad como la que describen tanto Primo Levi como el documental que hoy os recomiendo. Designar a unos de primera  ya otros de segunda, es justificar la discriminación, y la supremacía de unos sobre otros. Además de poco ético o amoral, quizás sea ilegal. Pero, lo que si es evidente es que vomitar semejante atrocidad es un ataque a cualquier cohesión social. Y esto no creo que se haga por ignorancia, ni por indiferencia, sino porque en un mundo fragmentado los pocos que tienen mucho, se sienten más legitimados. Ya sabéis, divide  y vencerás.  Por ello, hoy más que nunca, el entender que losnuevosvecinos vivimos conectados, es la única posibilidad de triunfo.

“Nadie habría podido amar, ni odiar…”comienza Levi, hemos conocido varios amores y odios para saber quién es quién. Ahora que sabemos, no podemos permanecer indiferentes, pues entonces seremos más cómplices, que testigos.





Con dos verbos: Recortar o educar.

29 04 2012

Dicen que nuestra memoria se forma con momentos, puede ser, al menos a mí me pasa. Momentos y frases filtran mis vivencias.

Desde hace días me acompaña la aseveración de Amalio Rey, quién asegura que le irrita más la indiferencia que la ignorancia. Desde hace días no dejo de sentirme irritado, me molesta mucho lo que esta pasando a mi alrededor, me molesta mucho ver como cotidianamente se nos miente y se nos intenta manipular. No es que nos mientan abiertamente, que también, o que nos quieran hacer tragar ruedas de molino:¿Alguien se cree que se puede enseñar de la misma forma a 25 personas que a 50?; sino que cotidianamente nos sacuden con una Neolengua que afortunadamente ya no cuela, pero no nos deja indiferentes. ¿ o si?

Y esta es la pregunta: ¿ por qué somos tan indiferentes en este país? Indiferentes a la calumnia, a la corrupción, indiferentes a Camps, a un presidente como Zapatero, a un programa electoral falaz, a unos líderes incapaces e hipócritas, indiferentes a la pérdida de nuestro derechos, indiferentes a la pérdida de nuestra libertad, indiferentes a casi todo: telebasura, construcción ilegal, pérdida de recursos naturales, obesidad infantil,…  ¿identificados con qué?

Busco respuestas y me niego a aceptar que seamos más ignorantes que antes, me niego a aceptar que seamos más manipulables. Y lo hago porque he visto de  20 años para acá, como casi todo el mundo en este país va más tiempo y mejor a la escuela. He visto como muchas personas eran las primeras de su familia que llegaban a la universidad, yo mismo. He visto como muchas personas salían, veían y vivian allí donde sus padres no pudieron. Veo a personas cada vez más formadas, algunas más informadas, pero, ¿con más conocimientos y más sabios? me temo que no, que los mismos o menos en proporción…

Y quizás esa sea la respuesta y el reto: hacer que nuestra sociedad de la información lo sea al menos del conocimiento. Y para ello, hay un lastre que debemos abandonar: La indiferencia.

Y no se equivoquen, no culpemos a los menos formados de este mal, es más indiferente quién más sabe. Es muy fácil que quiénes otean desde sus prestadas torres de marfil se quejen de lo poco capaces que son los otros.

Pero, ¿ustedes? ustedes que son tan informativamente obesos, ¿ustedes que van a hacer? Saben de sobra que el conocimiento solo genera desarrollo si es aplicado, saben de sobra que bajo tanto dato, análisis y reflexión hay músculos que posibilitan el movimiento. Pero, hace tiempo que no quieren sentir las agujetas que provoca la movilización, el posicionamiento o la libre opinión. Mas eso sí, defendemos la verdad y culpamos del triunfo de la mentira a los que no saben. Mientras ese ustedes, que somos todos aquellos que tenemos la suerte de que otros nos oigan, sigamos generando educación fast food, me temo que seguiremos engordando y cada vez moviéndonos menos. La vida no es lineal, ni se vive mejor por acumulación de experiencias,  mucho me temo que mientras eduquemos así, tenemos lo que nos merecemos:

Si no me creen, quizás a Millás Garcia le entiendan mejor, y se darán cuenta que poco a poco estamos olvidando quiénes somos. El Maestro contestó, “El zadik se recuerda a sí mismo; el rabí sabe”. El rabí sabe muchas cosas, pero no se recuerda a sí mismo. Se encuentra perdido entre su conocimiento…

Enseñar, enseñar se puede enseñar de cualquier forma,  ¿educar? Educar es la excelencia de la educación y a ella no se llega de cualquier forma.





¿podemos o debemos hacer algo, maestr@s?

20 02 2012

Buenas noches compañeros,

Hace ya años, en el Instituto Javier Orbe Cano recibí la mayor lección de mi vida. No acabé COU, pero dos profesores me hicieron sentir lo que significa ser ciudadano. Después de dos años de periplo por la FP, llegué a la universidad con ganas de encontrar debate y activación ciudadana. Con ganas de ser y hacerme útil para mi comunidad. Aún recuerdo mi decepción al comprobar que poco se diferenciaban nuestros pasillos de los de la academia donde conseguí el acceso a la facultad.

Hoy os escribo para preguntaros: ¿podemos hacer algo? o mejor incluso ¿debemos?

Ayer varios alumnos, que podrían ser los nuestros, eran reprimidos duramente en Valencia, hoy anuncian que “recortan” a varios compañeros en centros de toda Cantabria, y que a otros les derogan sus privilegios alcanzados, hace ya más de un año entregaron parte de nuestro salario a otros fines,…¿qué será lo próximo? No lo sé, pero lo que si creo es que nuestra respuesta debe ser otra. O quizás me equivoque y no tengamos nada que decir….

A muchos de vosotros os he oído quejaros, indignaros, preguntaros sobre qué podemos hacer; otros me habéis hecho reflexionar el porqué ser maestro; algunas de vuestras palabras, que azuzaban mi responsabilidad social, me hicieron soñar con una cultura, una democracia y una escuela para todos y de todos; en algunas de vuestras clases comprendí  lo que espera un ciudadano de un maestro como el que vosotros describís cuando enseñáis; algunos decís que de mayores no vais a ser como os vaticina la ANECA; otros luchasteis por derechos que ahora son reformados; otros disfrutamos de derechos que dimos por nuestros sin saber que habían sido previamente conquistados… ahora me pregunto, ¿todo eso para qué si ahora callamos?

Hace no mucho, quizás alguno lo vivió, la universidad era cuerda vocal ante las injusticias, ahora ya no somos ni altavoz, ni eco siquiera. ¿será que de verdad, no tenemos nada que decir? ¿Quizás sean nuestros alumnos reflejo de sus profesores?

Yo creo que ya debimos decir algo antes, cuando las plazas jugaron a ser ágoras. Y como sigo creyendo en vuestras palabras, las que compartís y las que enseñasteis en vuestras lecciones, os pregunto: ¿podemos hacer algo? o mejor incluso ¿debemos?

Me cuesta resignarme y aceptar que nada podemos hacer, me siento violento e incoherente para entrar a mi aula e impartir doctrina como si nada afuera nos afectase….como siempre que me acechan las dudas, me gustaría oíros.

Motivos tenemos para parar mañana 10 minutos a las 12 horas en la puerta de entrada. Pero, ¿es eso lo que debemos hacer?

¿servirá esto para algo?

En abril del 2007,  con uno de sus mejores Stradivarius, Joshua Bell amenizó durante 43 minutos a los transeúntes de una parada del metro de Washington. Solamente una persona se paró a escucharlo durante más de 30 segundos. Puede ser que no podamos o debamos hacer nada, pero también puede ser que como dijo Lenon la vida sea eso que pasa mientras estamos ocupados en hacer otras cosas. Y si podemos o debemos y  en cambio renunciamos, ¿para qué continuar?

Encantado de escucharos, buenas noches compañeros.





La empatía del facebook, de redes y diretes.

26 08 2011

Ayer me topé en mi facebook con una foto de una antigua alumna de mis tiempos de profesor de español en Indiana, USA. Había colgado una foto de un compañero de clase, bastante obeso y con dificultades tanto para entrar en la silla como para cubrir su orondo trasero con la ropa que llevaba puesta. Los comentarios jocosos del post y el buen recuerdo que tenía de la alumna, más como persona que como estudiante, me llevaron a preguntarla si su compañero sabía que se había publicado su desnuda retaguardia en el facebook. Y que si no era así, me parecía muy desagradable. Ya que colgar fotos que denigran la imagen de otros sin su consentimiento, me parece convertir facebook en un lugar poco deseable. Ya que cualquiera puede tomar una foto de cualquiera en un mal momento y hacerla pública…
Solo dije eso, y fue suficiente para encender un acalorado debate. Obviamente mi tierno inglés está oxidado para desenvolverme entre rápidos e ingeniosos comentarios de adolescentes. Así que acabe incómodo con toda la conversación, tanto que finalmente opte por recoger velas y lamentar no haber mordido mi lengua o la tecla antes. Quizás haber denunciado la foto como inmoral hubiese sido lo más eficaz, pero llevo un maestro en mis venas y traté de crear una reflexión sobre ello. Acabé incómodo y molesto, pues me sentí impotente, no tanto por el idioma, pero si porque no fui capaz de hacerles ponerse en los zapatos del otro, en las posaderas, mejor dicho en este caso. Pues como eran obesas, quienes opinan lo veían culpable y no víctima de lo que le acontece.
La chica en cuestión aceptó mi comentario y se exculpó diciendo que el chico lo sabía, que le habían avisado de que su culo era público y notorio y que como no se había tapado le habían hecho la foto. En ningún momento, pensó en retirar la foto. Además, vi sorprendido una foto más suya donde retrataba a otra compañera obesa. Ella es guapa, seguro se cree más, pero no es delgada tampoco. Por eso me extraña, su actitud, la recordaba como una persona cercana, amable y divertida. Pero, se ve que la imagen es la imagen y que el facebook no paga a traidores.
Hubo dos personas que se sintieron aludidas por mis comentarios y pasaron al ataque. El uno es un adolescente que dice ser libertario, vegetariano y defensor de las personas por encima de los estados, según su perfil. Pues bien, defendía el publicar fotos de los otros para así mediante el escarnio público animar al resto a cambiar y según él conseguir un mundo mejor. Cuando le comenté que no estaba seguro de ser yo juez para decidir qué aspecto deben tener los otros, es más, creo que nadie posee esa potestad le dije; y que por otro lado, el burlarse o vejar a alguien nunca ha conseguido ningún cambio positivo para el mundo, comunidad y humanidad. Él paso a burlarse de mi inglés, ante lo cual seguí su broma y pasó a la historia. Pues, lo siento Freire, pero hay personas que ni pueden, ni quieren crecer. Qué se le va a hacer. Eso sí, me abstuve de decirle que ya que no hace un mundo mejor con sus pensamientos, ni obras, ni con su sonrisa, quizás si usase una bonita careta alegraría el día a alguien. Pero, como era responderle con su medicina y no iba a captar la ironía, me mordí la tecla esta vez. De narcisos y egocéntricos es difícil esperar que entiendan la relatividad de espejos y comentarios de abuelas…
Cuando me aferraba a la explicación de la juventud para poder comprender a este chico, la otra, que también defendía el uso de la imagen, abuso diría yo, puesto que es ilegal, me recordó que la incultura, la estrechez de miras, la pobreza de experiencias y la falta de empatía son mayores causas de actos inmorales que la juventud.
Pues la susodicha, entendía el mundo desde su persona. Y cómo ella decía tener decoro y sensibilidad, a la vez que aseguraba ser muy consciente de su imagen pública, entendía y justificaba que aquellos que no poseían esas cualidades podían ser objeto de burla para evitarles que agrediesen al resto con sus actos. La agresión fue esta vez el estar gordo y enseñar la raja y media hucha al sentarse, suficiente para ser objeto de escarnio por sus compañeros. Ella justificaba sus argumentos por haber sido madre hace cuatro años y por haber tenido alguna experiencia en educación…ella no tenía duda, no hablaba de bulling, ni discriminación por raza, ni sexo, ni religión. Pues estos actos son injustificables, ahora aquellos que enseñan el culo en la High School estando gordos….esos pasan a ser culpables y no victimas. Hay cosas que no se pasan, cuando estás en una High School. Además, en tono paternalista entendía mis preguntas éticas como producto de mi poco dominio del inglés y de mi poco conocimiento del país, pues era un recién llegado…
Justo en el momento en que mi cuerpo me pedía rememorar mis 15 años trabajando en educación, el haber trabajado en todas las etapas educativas o citar los 4 países donde pude dedicarme a enseñar y aprender…pensé. Y callé.
Nunca la había visto y sabía quién era. Son personas que han recibido más rayos catódicos que solares, que huyen del calor al aire acondicionado y del frio a la estufa en invierno, que buscan el porqué del mundo en la tv y que no saben que la MTV no existe y que la realidad catódica está más deformada que las paredes y sombras de las cavernas. Por eso para ellos, están importante la imagen, imagen que persiguen y nunca alcanzan pues el photoshop y los efectos especiales no sobreviven al contacto con la atmósfera. Por eso, sabía que todo esfuerzo para alcanzar un punto en común iba a ser fatuo e inocuo. Es más, cuanto más sencillas y loables eran mis preguntas más amenazados se sentían. De hecho les pregunté si no tenían una foto suya que no les gustaría que fuera pública y como les sentaría si alguien la publicase…antes muerta que sencilla, fue su respuesta.
Incómodo e impotente me sentí de no poder hacer comprender algo tan evidente. Pero, ¿por qué? ¿Tan difícil es entender que usar la imagen de otra persona sin su consentimiento es poco ético? ¿Y qué hacerlo para mofarse o burlarse es inmoral? Afortunadamente la ley nos ampara, hasta el momento. Pero, ¿quién llega a todos los rincones de la red?

En el documental Fábrica de famosos se explica muy bien cómo puede ocurrir que haya personas que se conviertan en escaparates de sí mismas, y hacen, viven y sienten tanto en cuanto publican. Más barniz y menos madera. ¡Qué falaz es el mundo mediático al que tantos idolatran! Un no señor agrede a otro metiéndole el dedo en el ojo, y medio mundo idolatra el acto…
Desde hace años vivo sin tele, y cada vez más en la red. No sé ustedes, pero creo firmemente que nos falta aún mucha formación y educación en lo cibernético, y que cuanto más tardemos en conseguirlo más nos vamos a sorprender de las consecuencias que tengan para nuestras nuevas generaciones. Privacidad, autoimagen, malediciencia, respeto…límites difusos en los mundos virtuales que generan consecuencias en los reales, ¿o alguien piensa que los programas tipo La Esteban y Cacas Deluxe son inocuos para nuestros niños y jóvenes? Recordar al viejo Karl, lo que hacemos va por delante de lo que pensamos. Yo seré más cauto, para opinar, pensar y decir en estos mundos de redes y diretes.





Este país viaja en combi.

22 08 2011

Cerrito con Viamonte, teatro Colón, vereda del nueve de julio. Aquí se toman las combis para el conourbano. No hay cola, ni conductor, pregunto y muy amables me orientan en todo. Tanto que no me quieren explicar más y me dicen que ellas se encargan. Bonarense a bonarense se llena la combi. Combi germana, limpia, nueva y cuidada. Sube el conductor vivo reflejo de su auto, muy educado y atento. Le ponen al tanto, llevamos a un gallego perdido que nunca montó en combi en este país (en Perú, fue horrible) que quiere bajarse en el Coto de Temperley. Impresionado me deja la amabilidad con la que me tratan, también lo amables que son con el conductor y él con ellos. De repente un coche se cruza y nos molesta, pues se saltó un semáforo. Nada extraño en esta jauría sin carriles, ni intermitentes. Y el conductor se transforma en un ser listo para la brega. No importan los hechos sino como los interpretamos. Hacia minutos él mismo se había saltado dos, sin cruzarse a nadie, si, pero semáforos al fin y al cabo. Así somos, muy relativos.

La combi germana funciona como un reloj, no es barata, pero si eficaz y segura. Las personas amables y cercanas, diferentes mismo, pero cercanas. Me pregunto: ¿Podría ser una metáfora de este país? Un país rico y con recursos, varios y abundantes, espacioso y seguro. Si podría ser, pero no han querido.

Las combis surgen principalmente del desmoronamiento del servicio que daba el tren público. Que Menem convirtió en carencia, privada, eso si. Poco sé de este país, pero creo que Menen fue el gran cáncer. Cuando pudo realizar un gran proyecto de país, organizó un mercadillo y lo vendió en lotes de pingues beneficios. ¿Para el país? No mujer, no, para él, los suyos y los de afuera. Y ahí sigue, velando por la democracia como senador. Curiosas democracias padecemos.

Este país no entra en una combi, se quedan fuera quienes no quieren y quienes no pueden. Los unos, que son muy pocos y cada vez menos, viven al margen en su burbuja donde viajar por tierra y en colectivo es ordinario y un engorro. Los otros, que son muchos y cada vez más, no van en combi. Porque por no tener, no tienen ni a donde ir. Y así con muchos fuera de onda, este país sigue adelante. Y cuanto más distancia haya entre los que se quedan fuera, más difícil será vivir para los que están dentro. Los de arriba tendrán más, pero vivirán peor y los de abajo seguirán mal, que peor no se puede, pero se quejaran más.

Y así poco a poco todo seguirá dando vueltas. Coto de Temperly ¿Alguien quiere bajarse?





De dar y recibir, gentes porteñas, ¿Viste, viejo?

19 08 2011

Intenso Buenos Aires de genios como Borges. Quién no ha dado todo, no ha dado nada, dijo uno de sus personajes. Yo no soy hombre de grises, pero a veces flaqueo. Ya sé Borges, que la limosna no es solución. Pero, hay veces donde no hay elección.
En mi segunda noche, fui al teatro, y como manda la ciudad hice cola. Me sentía ya muy porteño, haciendo fila y además para el teatro: la revista de Buenos Aires para mayor deleite. Vuelta a vuelta fue ella pasando por todos y cada uno de los que formamos la cola. Insistía persuasiva con sonrisa pero gesto duro. Iba sucia, mal sentada en su silla y portaba todos los estragos del alcohol encima. Me sentí incomodo porque ella se deleitaba en el trámite sabedora que cada segundo que pasa se hace más probable el conseguir botín. La noche iba mal y la cola también, nadie le dio nada. Mis dedos acariciaban los primeros pesos que conocí. Mi antecesor, curtido y previsor, no la dejó hablar, la dio y ella agradecida continuo. Era mi turno, su silla rozaba mis pies. Parecía nueva, en cambio ella no, a pesar de ser joven. Aprendo rápido y con un movimiento ágil la di algunos pesos. Pero, me traicionó la mirada, siempre la mirada.

Me preguntó, no quería que también me traicionase mi acento, pero no había salida señor Borges.

- ¿Perdón?- dije temiendo una situación de esas en la que siempre sales mal parado.
- ¿Qué si me deja escribirle algo en su cuaderno tan bonito?-
- Claro que sí-afirmé desahogado, mientras le tendía el cuaderno y boli bajo la mirada de toda la cola. Se tomó su tiempo y garabateo toda un página. Me lo devolvió y le di las gracias por tan bonita dedicatoria. Sin importarle mi aprobación continuo rodando en busca de fortuna. Intrigados me miraban todos, yo solo le enseñe a mi antecesor. Quién me confeso que tampoco entendía el idioma en que estaba escrito. El resto de la cola imaginaba que me habría escrito, yo recién lo entendí.

Otra noche cruzaba por el obelisco, la avenida más ancha del mundo. Paré en el semáforo, había dos niñas haciendo malabares entre los coches. Eran casi las once de la noche. Niñas, hijas de los imponderables, de tez oscura, más aún donde la mugre se acumula, de cabellos vírgenes de cepillos y siempre medio vestidas. Semáforo en rojo, dejan los aperos de pobreza y una viene a pedirnos, a nosotros los estáticos peatones. Hace tiempo tengo el billete en la mano, es la mayor de las dos, no más de siete años, viene descalza y con una herida en la pierna. Cojo otro billete, nadie la mira, nadie la oye, nadie la reconoce, nadie la siente. Soy el último, la miro, la doy y sonrío reconfortado por su cara de sorpresa. Me da las gracias y contenta huye hacia su hermana, imagino. Me miran de soslayo mis vecinos de semáforo. Yo me quedo mirándolas, preguntándome que pueden hacer con las pocas cartas que las han dado para esta vida. Cuando otra vez la mirada me traiciona.

Rápidamente la pequeña, calzada, pero peor vestida y más sucia, si es posible, viene hacia mi y me pide más dinero. Con suficiencia me miran el resto de peatones, te está bien por listo, se ven que piensan. La incomodidad me embarga, ella insiste ilusionada desde sus pocos centímetros, escasos kilos y pocos años. La mayor nos mira desde unos cinco metros, me agacho y la digo que lo siento que no la voy a dar más, y cuando voy a explicarla el porqué, interviene su hermana mayor:
- Silvana, déjale, que ya no tiene más dinero- dice con la autoridad de quien es responsable de otras personas desde hace tiempo. No tendrá más de siete años….por eso mi hija, por eso decidí que te llamases Silvana. Por todas las silvanas del mundo que nacen con poca cartas o ninguna para jugar, pero también por esas otras niñas que nunca lo han sido porque han sido hermanas ante la adversidad.

¿Oscar?, tu madre te explicará mejor porque tu hermano se llama Oscar.

Iba con Charo rumbo a disfrutar de un poco de naturaleza porteña, cuando volví a verle. Avisé a Charo y le costó identificarlo. Es normal, pues él es pura ciudad, ciudad de plástico, de basura, de indiferencia y desarraigo. Ciudad al fin y al cabo. Único porteño que identifiqué por dos veces, en la misma zona Santa Fe cerca del botánico, pura Recoleta. Descalzo, con túnica de basura, oscura y larga barba, amo de una mirada limpia y profunda que denota que vive más que espera. Podría aventurar que podría carecer hasta de nombre, podría asegurar que no pedía, ni imploraba, simplemente se proveía de aquello que encontraba. Podría deciros que parecía no molestarle la muchedumbre, ni desconcentrarle el gentío, él estaba y vivía. Pero la verdad es que siento que no soy digno de analizarle, mucho menos de juzgarle. Dos veces le vi, y las dos sentí lo mismo, sentí que hacia digna su túnica de basura. Sentí que lejos de desecho, era mucho más humano que otros muchos. Ostras acertó decir Charo al verlo, lo mismo sentí yo al encontrarlo. Un espejo viviente para mirarnos y preguntar de dónde venimos y a dónde vamos. Causalidades de la vida, gracias Buenos Aires.
Si señor Borges, limosnas de tiempos y espacios a las que muchos se aferran por miedo a crecer, a conocer y a sentir.





Informar no es vender, mucho menos ofender.

7 08 2011

Domingo, portada veraniega de un diario de provincias que dice ser montañés aunque se edite en otro país. Hay que cerrar la edición e imagino que tras revisar todas las romerías, verbenas y procesiones, tras hablar del Racing, repetir las noticias más conservadoras de acá y allende de los mares, se le ocurrió algún reportero, redactor o becario darle un toque de humor a la primera página. Cosa que se agradece y más cuando son noticias como la del vetusto pero seguro conductor de Liérganes. Pero, corren tiempos difíciles para el buen gusto y el humor fino, parece ser que gustamos más de sorna y escarnio público. ¡Paren el rotativo!, Una de mierda, para hoy.

Se les fue la mano, la tecla o la pluma, pensándolo bien, me da igual con qué lo escribieron. Algo así se puede escribir con el orto o desde la concha de alguna de sus señoras madres. Quienes por cierto, no tienen culpa alguna, o sí, vaya usted a saber. Se les fue la tortuga y seguro que se quedaron tan contentos.

Incómodo intento entender el porqué de esta noticia. Me pregunté y más aún me incomodaron las respuestas. ¿No pensaron en el susodicho, en su familia, en sus vecinos, en lo que puedan pensar o incluso sentir? Al menos por algún instante, o alguna persona, ¿tú inocente y sin malear becario? ¿Nadie?, ¿Nadie pensó que han pasado de esto ya dos años y que traerlo a colación puede no tener sentido? Bueno, sí. Sí, si no nos importa nada todo lo anterior. Sí, si queremos llamar la atención y atraer miradas. Eso sí, de forma simple y ramplona, soez incluso y con mucho mal gusto, sin duda. Entonces sí, dale a la pluma, bufón.

Hasta aquí bien, cada uno hace lo que le sale de la nariz con su aparato. No seré yo quien diga que deben hacer los demás. Pero, ojo, otra cosa son los medios públicos. Instrumentos que no solo crean opinión, sino también modos. Modos que han provocado que la maledicencia sea algo común en nuestro país y que el decoro brille por ausencia tanto en medios impresos como catódicos o radiofónicos. Medios donde la irresponsabilidad campa a sus anchas y quien quiera dice lo que se le antoja y al día siguiente, se le antoja decir lo que quiera, aunque sea contrario a quien lo dijo y lo que dijo quien. ¡Y aquí no pasa nada!, que de petarda me hago periodista y de “periolisto” llego a petarda…no pasa nada, más audiencia. Y así nos va.

Nos va que un periódico ramplón ridiculiza a un enfermo en primera página y a muchos les parece muy gracioso. Coincido con mi hermana, yo no le veo la gracia. Claro, yo debo ser muy soso, y ella como es enfermera de unidades psiquiátricas, resulta que blanco y embotella, digo enfermo. No, no nos hace mucha gracia. Sentido del humor a parte, también puede influir que las iniciales que se citan para mí son una persona. Una persona que considero amigo. Un amigo con quién disfrute de una implicada, azarosa e intensa juventud, donde poco a poco todos fuimos convirtiéndonos en los hombres que hoy somos. Donde cada uno siguió el camino que la causalidad, y no la casualidad, reservó para nosotros. Unos más, otros menos, casi todos cerca, algunos lejos, solos o con muchas, cada cual como buenamente pudo o quiso. Pero algunos, con muy mala suerte, pocas cartas, muy marcadas y pocas ocasiones para hacer buenas manos.

¿Habéis visto a alguien luchar contra una enfermedad? Tiene poco de gracioso, pero mucho de honroso. Ver como una persona se niega a perder el control, a dejar que una enfermedad domine sus días, sus actos, sus pensamientos… esa lucha solo la mantienen verdaderos héroes, que merecen toda nuestra admiración y respeto. El mío lo tienen.

No hablo solo de esta noticia, hablo de todas aquellas personas que luchan con enfermedades que condicionan su consciencia, su devenir, su sentir y percibir. Tanto psíquica como físicamente. Personas que lo único que no merecen es nuestra burla, ni nuestra mofa. Sino todo lo contrario.

Recuerdo las palabras de un amigo en el sepelio de otro, íntimo y común:” cuando no tengas ganas de vivir, acuérdate de todos aquellos que quieren y no pueden hacerlo”. Hay enfermedades que no matan, pero que quitan tanto…tanto que incluso algunos “afortunados”, sin conciencia pero consciencia, son incapaces de ver a quienes la padecen como semejantes. Enfermos que fueron el sano que todos nosotros somos y que quizás son el enfermo que todos nosotros seremos, en algún momento o para siempre. Esperamos que nunca, pues no pensamos que nunca nos va tocar. Sería fácil desear a los inconscientes que padezcan en sus carnes, pero hay cosas que no se desean para nadie.

No deseo a nadie el ver una portada de un periódico con tradición y eco, demostrado han dejado su rigor con este portada, dónde ridiculizan a una persona que padece su enfermedad con impotencia. ¿Y por qué?, por el mero hecho de hacer un guiñó, de resultar simpáticos y de vender algún periódico de más imagino.

Una cosa tengo clara, tengo claro quién no quiero ser. No quiero ser A. S. M, bufón ignorante e insensible que escribió esta noticia. Me le imagino comentando su noticia con los amigotes y familia vanagloriándose de su ingenio y fina pluma y lo tengo claro. Qué me toque lo que sea en esta vida, pero no quiero ser él. Y si aún existiesen los duelos al sol para resarcir el daño del honor mancillado, tampoco querría ser él si tuviese la suerte de echármelo a la cara. De momento, me conformaré con pensar que un borrón le tiene el mejor escribano, y que bufones como esté ni tienen gracia, ni tecla, y tampoco gloria. Doy las gracias por continuar sano, pero más aún por no ser tan Asombrosamente Soplapollas y Mentecato.





Las cosas por su nombre

3 08 2011

Desde hace unos días hay un nuevo run-run en todas las noticias. No hay vocero que no lo cite, sino es como causa, será como destinatario, pero siempre sale a relucir.

Los run-runes nacen, se divulgan y se reproducen hasta la saciedad. Los usa la gente para justificar sus aportaciones, para dar rigor a lo que dicen, para hablar y dar a entender que saben de qué hablan. Los hay de todos los tipos y en todos los campos. En educación, se pasó de tres tipos de objetivos y unidades didácticas a un montón de competencias sin cambiar nada.  Para solucionar la crisis se habló de sostenibilidad, brotes verdes, creatividad e innovación y ahora de emprendimiento, el run-run nunca para. Se rungenera una y otra vez, ¡más madera!  Uno típico era él de: “lo ha dicho el parte”:otro que pasó de moda: “depende del euribor”; me hacía mucha gracia el que se refería a los agentes de tráfico: “están para recaudar”.  Todo es run-run cuando la masa habla de deportes, que sí el hematocrito, que el trivote, que el cuadrado mágico, el villarato,…son palabras repetidas hasta la saciedad para justificar significados que muchas veces tanto suman como restan. Copago si, copago no. ¡Qué más da!, el caso es opinar, hablar y vender páginas y anuncios para ganar share y euros. El problema es cuando la gente los usa para argumentar y acaban hablando de algo que no existe y de lo que no tienen ni puta idea en el mejor de los casos. Porque muchas veces se habla de cosas en las que nunca se pensó, siquiera.

Desde hace unos días, meses ya, la culpa de todo es de los mercados. Que si los mercados y la deuda, que si los mercados y la agencias evaluadoras, que si Grecia sin mercado, que si los griegos no le hacen el griego al mercado van a ir guapos, que si  los mercados acechan a Portugal,…y este es el peligro de los run-runes. Se usan tanto y tan mal que al final nos olvidamos de a quién designan y a quién defienden.

Obvia es la pregunta entonces, ¿quién son los mercados?, pero, ¿existen de verdad? Si no son los estados, tampoco somos mercado los ciudadanos, mercancía seremos si acaso, ¿quién son? ¿Serán los bancos, las multinacionales, los grupos de inversión, las agencias y  grupos de inversores? ¿Serán Lehman Brothers, S&P, Fitch y Moody y otros muchos más? ¿quién son los mercados, entonces?

Si resulta que nuestras economías y nuestros países tienen que rendir pleitesía a esos mercados, si resulta que ellos deciden a quién dar la tripe A, si deciden que debe decidir el FMI, o lo que debe entregar Grecia para seguir estando sometida. ¿No sería lógico saber quién son los mercados? ¿A quién escuchan, a quién benefician, a quién protegen?

Desde hace días, años ya, usamos muchos run-runes para no llamar a las cosas por su nombre, para decir la verdad sin enseñarla, para informar, pero, ¿para dar a conocer? Quienes informan viven de quienes les pagan (o se anuncian,mejor dicho), depende de que se informe, se anunciará más y más caro. Si señora, el run-run que se muerde la cola.

Quizás haya algún mercado detrás de Roberto, quizás Apple sea el mercado, puesto que ingresa más que todos los Estados Unidos de América, igual fue el mercado quien inspiro a estos genios, no lo sé, pero me da a mí que aquí hay mercado encerrado. ¿Por qué sino en los registros (allí donde se dicen quién son los mercados) no es posible consultar quiénes son los inversores?

Henry Ford  ya nos aviso cuando dijo: “Si la gente supiera lo que hacen los bancos con su dinero al día siguiente habría una revolución”. Henry murió sin ver hasta dónde ha llegado, la codicia y avaricia de los bancos, también murió sin ver ninguna revolución. ¿Será que a pesar de todo, que aún no sabemos? ¿Será por eso que algunos no quieren llamar a las cosas por su nombre?

Lo siento señor Ferguson, pero aunque usted ha puesto caras y voces, aún sigue sin ir nadie a la cárcel. ¿Serán también las cárceles de los mercados? No lo sé, pero mientras las cosas no estén claras, el chocolate seguirá siendo espeso para los mismos.





A tus 81 años

14 03 2011

Muchas veces he contado una tarde que compartí contigo. Nunca te lo conté a ti.

Fue en Bárcena, un día cálido  de sol y sur. Llegaba yo abierto, buscando respuestas a preguntas que no podía responder. Te pregunté por tu tobillo y cómo siempre le restaste importancia.

-¿No sabes lo que he soñado anoche?- me preguntaste….-He soñado-continuaste – que me llamaba Luis Aragonés y me convocaba para ir a la Eurocopa-.

Justamente ese día yo me atormentaba con una frase: “deja de soñar y ponte a hacer”. Y tú me hablabas por primera vez de un sueño.

-Y yo pensaba- seguiste con tu sueño- este hombre no verá que estoy cojo y tengo 79 años…-

-Ah, pero, ¿tu ibas?- te pregunté.

-Claro que iba, no voy a ir me- me respondiste.

Desde ese día, disfruto más de mis sueños, y conozco un poco más tu secreto. El otro día oí que una persona extraordinaria es aquella que cuando estas con ella, te hace sentir bien. Desde pequeño tuve la suerte de sentir eso a tu lado. Cada vez que voy a visitaros espero tener la suerte de encontrarte subiendo a casa, para poco a poco acercarme, sorprenderte y subir juntos a casa. Primero lo hacía en bici, después en coche y una vez en moto. Me recibiste como siempre, alegre sonriendo y encantado de coincidir. Por cierto, aquel día casi me tiras de la moto.

No te sitúas nunca en el centro, pero siempre se te nota. De hecho no te hace falta ni hablar, pues eres de pocas palabras y muchos y buenos gestos. Me encanta cuando surge un problema y de repente, sin decir nada, desapareces para volver con tus herramientas y una ingeniosa solución. Eres de esos que saben hacer, bien y mucho. De los que ya quedan pocos. Sumas y sigues como siempre hiciste. Intentándolo hacerlo lo mejor posible. Cantando de colores, con el Torina, con las aulas, con los tuyos, y con quién puedas ayudar. Te han cambiado la radial de Madrid, pero sigues disfrutando, aprendiendo y sorprendiéndote. -¿Quién me iba a decir a mí que con 78 años iba visitar París?- me confesaste irradiando vida bajo la Torre Eiffel.

Te queda mucho por ver, descubrir y compartir, Güelo. Muchas felicidades. Los demás estamos aún muy lejos de dónde tú has llegado. Pero, ya nos has dejado una buena huella, tenemos la mejor rueda para seguir, la de un gregario que siempre disfruta y hace mejor lo que hace. Felices 81 años.





Un amigo inmejorable, un amigo para siempre.

21 10 2008

Carlitos, tenemos que despedirnos de nuevo, lo hicimos varias veces este año, pero nunca nos dijimos adiós. Hoy tampoco. Te vas, pero has dejado mucho de ti en nosotros. Vete tranquilo, porque es difícil tener tan mala suerte y hacerlo tan bien.

Tu recuerdo es imborrable pues, dejabas huella. Hasta los últimos días mostrarte tu elegancia, dando ánimos, pésames y lo que fuera necesario a aquellos que iban a verte. Así eres, no se te escapa una.

Me acuerdo de los días en el Pico Jano, de cómo te miraba Menchu, se notaba que eras el pequeño, me imaginé muchas veces a Toñin saltando por la ventana, recuerdo cómo discutías con Jose y le hablabas en francés, lo mucho que querías a tus sobrinos que eran reflejo de lo que querías a Carlos y Marimar, de cómo congeniabas con Carmen, de cómo contaba Luis lo jabalí que eras jugando al fútbol, de cómo hacías muchas cosas igual que Antonio, muy bien hechas, y como no, de los cafés de Antero y los recados a Mariuca. Me acuerdo de lo mucho que se asusto Marimar cuando casi te abre Jose Ángel la cabeza. De cuando te quedaste atrapado en el árbol y no parabas de reírte. De cómo ayudaste a Jose cuando se golpeó en la leña. Siempre te veo riendo, bromeando, disfrutando del momento.

No olvidaremos tus historias, tus hijos las oirán. Aquellas carreras por el maizal, o las noches en el banquillo del Torina, con la ambulancia en la Cruz Roja, en la buhardilla en Madrid, o con el arado en el metro…no te preocupes seguiremos contándolas.

Tuviste muy malas cartas, pero aún así jugaste muy bien. No era fácil y tú lo hiciste como lo hiciste siempre: al detalle, con dedicación, cariño, paciencia y elegancia. Valías para todo, Toro. Daba igual el que, siempre te sumabas y lo hacías mejor.

Te veo con María en la piscina, y luego subidos en la piragua. Conservo los mensajes de cuando llegaron Marco y Carla. Siempre te veo igual sonriendo y alegre. Conduciendo el R-5 con las rodillas o con la puerta abierta, comiendo pan de Calderón con leche condensada. Te veo riéndote de todo con Genio y… ¿Te acuerdas cuando nos encontramos a Jandro agarrado al marco de la puerta?

Coincidimos en muchas cosas, casi siempre por lo mismo, hacer algo por los demás, el Torina, Bárcena y por nosotros. Todo porque sí, y bien hecho.

Eras de esos que en las fiestas hacen las barbacoas, de esos que sin que nadie se lo diga aparecen a ayudar en los malos momentos y de esos que no pueden faltar para celebrar en los buenos. Eras de esos pocos que en la prosperidad acude al ser llamado y en la adversidad sin serlo. Eras de esos pocos que son como deben ser. Que valen para todo. Nunca descansabas siempre estabas haciendo algo, siempre se pueden hacer las cosas mejor. “Joder, jabalí, no seas bardal” te oímos decir miles de veces y tu lo hacías mejor.

Me acuerdo cuando fuiste a Palencia a vernos jugar. Y como te gustó y viste que podías ayudarnos, te quedaste. Sin ropa, sin plan, sin previo aviso, te quedaste y nos hicistes más grandes. Así eres, así serás siempre para nosotros.

Vete tranquilo, pues has hecho todo a lo grande, no hay más que ver a tus críos. Te tendremos presente como a todos aquellos que tú te empeñaste en buscar,en rescatar del olvido. Honraste la memoria de tus antepasados. De la tuya nos ocuparemos nosotros, y nos dirás “hacerlo bien, no seáis bardales”. Tuvimos un gran ejemplo, será difícil estar a tu altura.

Eras curioso, te gustaba aprender, no dejabas de investigar, de recoger bicicletas en Galicia, trillos por Palencia, o al Pol por toda Bárcena. Tenías ese brillo en los ojos que solo conservan los niños y las personas felices.

Extrañará Bárcena tus saludos ruidosos y sinceros, tus gritos de amistad, tus sonrisas francas, tu presencia, porque tú eres de los que haces Bárcena grande.

Recordamos cuando nos confesaste tu miedo en el telesilla, nadie se imaginaba que iba a ser tan duro. Pero, todos sabíamos que tú lo ibas a hacer lo mejor posible. Así ha sido.

Toro, es un orgullo haber estado a tu lado. Hicimos muchas cosas bien, incluso las  malas. De ello aprendimos. No podré escribirte más, pero seguiré guardando tus monedas y contándote mis batallas.

Ya no estaremos nunca todos, siempre faltarás tú. Vete tranquilo pues, entre todos haremos las cosas como las hacías tú. Te debemos mucho y no te vamos a fallar. Carlitos, descansa en paz. Siempre estarás en nuestra Bárcena.

 

Tus amigos: el equipo.








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