Life is good, my friend

18 08 2011

Hoy fue un día de esos intensos que sabes van a tener repercusiones en tus futuros pasos. De esos, en que sin previo aviso, de manera caprichosa quizás, se apaga una de las luces que más iluminaban tu cielo. Afortunadamente, aprendí hace tiempo que en el cielo no somos planetas, sino astros, gracias mi pequeño príncipito, y que nuestro cielo brilla más no por las estrellas que en él haya, sino por lo que nosotros irradiemos hacia él.

Cuando estaba levantado acta al día, cenando solo en una terraza de la calle Uruguay, la vida se materializa para relativizar el universo. Finalizaba de cenar con prisa, preguntándome como es posible conocer a algunas personas mejor que lo que ellas se conocen. Y reprochándome no haberme escuchado más a mi mismo, aunque es difícil cuando la sirena nada y canta tan y como te gusta.
Pues, en esas andaba cuando llegaron ellos. Pareja, morenos y bajos. Él malcarado de entrada, ella elegante y discreta, se sientan a un lado y rápidamente, nervioso me pregunta en metálico español: -”¿Sirven acá en la terraza?”-
Les respondo que sí, y esperan al servicio. No sé en qué idioma hablan, lo hacen bajo. Les imagino árabes, por la actitud de él básicamente.Tardan lo habitual, en Buenos Aires, en servirles, además les toman dos veces nota. Él se irrita y me mira buscando complicidad. La recibe y se anima, -“ que malos son los mozos en este país”- dice con vehemencia buscando desahogo. Ella le mira para intentar que mantenga la compostura. Yo le tiro el lazo:
-” where are you from?- les digo imaginando su procedencia. Él me mira fijamente y lacónico repite mis palabras, interviene ella y me dice somos brasileños. Sorpresa. Y ahí aparece la vida en estado puro para recordarme cual es la luz que debo cuidar. No leves reflejos, sino pura luz.
El abracadabra fue: Estudié en Joao Pessoa yo.
Ellos son de allí, surgió la chispa, comenzamos a hablar y después de quejarse el amargamente del trato que reciben los brasileños de los argentinos, me invitaron a su mesa. Comenzamos a compartir y resultó que yo jugué, casi con toda seguridad, con el hermano de ella al basket. Pero, lo mejor es que siendo unos desconocidos como somos, de diferentes procedencias, culturas e idiomas en un país extranjero para ambos, a pesar de todo eso, conectamos. Yo les conté mi día, en el que iba parte de mi vida y ellos sus pasados y próximos planes en los que dibujan sus días.

Life is good, my friend. Varias chopos (pintas) después seguíamos compartiendo sentimientos verdaderos como si fuéramos amigos íntimos. Mucho decíamos, pero sobre todo mucho nos escuchábamos. Más ella, que de largo es la más inteligente. Pasión y acción compartimos él y yo, y ganas de ver y hacer mundo, los tres. La camarera no entendía nada me confesó. -” pero, no estabais juntos y sois de diferentes países”- me decía buscando explicación. Me acordé otra vez de vos, ¿viste,mi pequeño principito?. -” no mire con los ojos, señora, si quiere entender”- se me ocurrió como única explicación. Lentamente saboreando nuestras últimas palabras y primeros pasos nos fuimos despidiendo. Sabedores de que no será fácil que volvamos a coincidir, pero seguros de que si hay oportunidad la vamos a aprovechar. Las cosas que se marcan a fuego, no necesitan mucho tiempo para perdurar. Momentos de vida que raramente se apagan. Poca palabra, y mucha actitud.

Life is good, my friend. Lo importante no es lo que nos pasa sino como lo interpretamos. Pues, los imponderables a veces tienen estas cosas, en dos días donde dicen digo, dicen Diego. Eso si, sin perder ápice de sinceridad. Cosas del miedo imagino, es difícil mantener la mirada a la hoguera cuando siempre se vivió entre sombras. Hay cosas que nos marcan de por vida, pero es imposible y mala elección, cargar con las cosas que ya no suman. La mochila tiene cupo y las piernas te llevan más lejos y mejor si están ligeras. Dulces sueños pues. Y no olvido el consejo mi nuevo amigo brasileño, las estrellas fugaces si son de verdad, tarde o temprano, vuelven por su trazo. Si no solo eran lluvia de meteoritos, lo importante es que les dejes hueco, mi amigo. Ya sabe él que en buena mochila hay hueco siempre para las cosas importantes de la vida, que son cuatro, ¿Verdad, mi principito?.





Pipa.

29 08 2008

La meta:pasarlo Pipa

El destino: El mismo, Pipa

Los sujetos: un brasileiro enamorado del caguendios, despidiéndose de su tierra para irse a Alemania a reunirse con su walkiria y uno de Bárcena encantado de la ruta.

El medio: Un VW Fuska del 1983, recién puesto a punto con rugido de león, movilidad de libélula y suspensión alegre.

El método: premeditado, no decir no a nada.

La morada: la casa de playa de la enamorado de  de un cubano buceador

Salimos tarde y con prisas, tantas que me olvide la cámara. Y ya nunca más recordé donde la deje. El fuskinha rugía y la ruta se impacientaba. Nos sorprendió a los dos la agilidad y la potencia de sus justas y precisas cuatro marchas. Llegamos pronto a  Pipa, me adapte rápido al tráfico. Cambié el uso del intermitente por el de la bocina y permanecí atento a los coches que venían por mi carril en varios sentidos.

La primera vista de la costa de Pipa recuerda a Liencres, se da un aire. El pueblo a Ibiza, o mejor dicho Formentera que lo conozco mejor. El pueblo tiene una calle principal asfaltada que es un hormiguero, algunas más empedradas y el resto de arena. Una oportunidad para la tracción trasera de nuestro Fuska.

La primera impresión negativa, normal en alguien escéptico y receloso de todo aquello que se relacione a turismo. Lo de siempre, tiendas de camisetas, todo tipo de artesanías brasileñas made in china, buggies, paseos en barco o catamarán, tiendas “polares” de lujo acondicionadas a extremos insospechados. ¿Quién quiere comprar relojes suizos o joyas en chanclas y bañador en una tienda a doce grados cuando fuera más de 28? Hay gente para todo.

Moda europea, y comida de todo el mundo. Sí, claro bebida mucha, en grandes cantidades y como no, también otros tipos de estupefacientes. En dos restaurantes pasas de Méjico a China y en dos copas al paraíso terrenal. ¿Los precios?, globalizados. Es el precio del progreso.

 Flora, mato brasileiro que llega hasta el mar allí donde no han construido. Por cierto, está más o menos controlado. La playa está enmarcada o por acantilados de mato brasileiro o por unas dunas enormes. Hicimos un descenso por una de ellas entre las palmeras y la floresta emulando a un juvenil De la Cuadra Salcedo. Pena de bigote.

La fauna. Variada y muy entretenida. De lo más inteligente los delfines que nos dejaron nadar cerca suyo. A unos cincos metros. Disfrutamos como niños, al verlos saltar y es una gozada oír cómo… no se que hacen los delfines… ¿Hablan? Justo cuando llegaban las hordas, nosotros recogíamos aparejos para ir tomar el café de la mañana. Esa es la desventaja del turismo que casi nunca madruga.

Más animales, yankees, nórdicos, teutones, holandeses, guiris, en busca de playa, y otras fuentes de calor. Puedo realizar diferentes categorías:

a)      Blancos y grandes, llenos de músculos y tatuajes, que disfrutan con ansia de todo lo que ven y se comen el mundo. Son hipermegafelices y lo demuestran conduciendo buggies, bailando y compadreando con lugareños variopintos y sacacuartos. Casi todo ello lo hacen con la torpeza de quien está fuera de contexto. Predominio holandés en este tipo. Consumidores de paquetes turísticos varios. Los yankees suelen ir acompañados de mozas del lugar con cara de conocer exactamente el valor del cambio bursátil.

b)      Correctos, esos nórdicos que lo hacen todo con discreción y medida corrección. Que parecen disfrutar con dosificada medida de todo y que siempre son gentiles y como no, hablan la lengua donde se encuentran como dios manda y suelen conocer algunas más.  Suecos, algún alemán, y también algún brasileño aventajado.

c)       Realizados, foráneos en busca de la gallina de los huevos de oro, o simplemente del oro. Que montaron algún tipo de negocio desde alquiler de algún medio transporte cuanto más extraño mejor a boutiques o chiringos para compatriotas. Les da igual trabajar aquí, que en Ibiza o Sant- Tropez, el mamoneo es el mismo y el trueque también dinero por gotas de elíxir de eterna juventud.

En un lugar de estos, conocimos a un argentino postmodernista que había dedicado tanto tiempo a su imagen que empezaba a difuminarse. Era difícil establecer una relación sobre su persona. Vestía, poco y ajustado; como Locomia, de blanco iluminado, no andaba, levitaba, moreno cancerígeno de varias temporadas, de edad incierta, al igual que el sexo, pero más avanzada de lo que él podía sugerir. Eso sí, un espíritu joven y con rotundidad alineado con su karma, espíritu, chacra, aurea, alma o como cojones quiera llamarlo en función del curso al que este apuntado. Presumió de varias lenguas, ninguna distante del español, y le frenamos cuando nos quiso convencer de su prolífica vida académica. Prolífico con seguridad. Era un espectáculo ver a este hiperpersonaje interactuar con la decoración ibizenca-zenc blanco iluminado y otros seres semejantes, entre los que como no, había varios representantes de la vanguardia patria. Del ritmo de la noche, del se vegetariano y drogas varias, del la vida es para vivirla, sobre todo de noche, de sabidurías ancestrales mezcladas con ritmos de última onda, cobradas y pagadas a precio dólar o mejor ahora euro. Más calaña de clase media-alta aposentada, emprendedora y con buenas relaciones públicas y mejor rollito.

Viendo el panorama, me quede un poco frio, pero con alguna ayuda externa rápidamente calenté y me lo pase Pipa. El baño con los delfines espectacular, la conducción del Fuska por el pueblo era como pasear con los Kennedy en el asiento de atrás. Acabamos siendo una atracción, diana de objetivos y admiración múltiple. Reserve para la intimidad, una vez que le cogí el truco, la tracción trasera del Fuska. Dos holandesas fueron testigos implicadas de la famosa habilidad Barceniense en conducción extrema, siguiendo la estela de maestros pilotos como Currín, Morgan, Tuti, Juanjo Collado o el eterno juvenil Luismi. O jóvenes promesas como Rucho, Ico sin carnet, o el nieto chico de Lalo.

¿Y la noche? La primera se nos escapó, llegamos cansados y caímos redondos. Pero, la segunda la cogimos con ración doble de motivación y no nos defraudo. Copamos todos los campos de cuadro nocturno-festivo. Bueno evitamos la violencia, que pudo haber sido merecida.

Perdón, se me olvido otro tipo de europeo típico, el que más me hierve. El neo-hippye. Vestido con desaliño, peinado poco original ya, barbas, pendientes, pulseras y retales exóticos, cargados con grandes mochilas va y viene simulando ser un viajero. Pues, duermen en posadas, que son más caras que algunos hoteles. Y como te descuides un poco te salvan el mundo o te dan la receta de la felicidad eterna en dos tragos.  Fingen estar en profunda transición, en viaje a alguna parte, y se dedican a drogarse y contar milongas. Y no suelen hacer bien, ni una cosa, ni la otra. Al final, se vuelven como vinieron, sin haber estado en ningún lugar y pensando que están de vuelta.

La noche en Brasil suele ser impredecible, por eso es única. Unos acabaron durmiendo en el Fuska, esperando alguna presa desorientada o madrugadora y otros de invitados en una terraza espectacular sirviendo el desayuno a unos niños que se acababan de levantar…

¿Las discotecas? Como todas, pero con las cosas más claras. Llama la atención algunos lugareños queriendo parecer turistas y casi todos los turistas queriendo parecer lugareños. Así es este mundo, del revés.

Nos fuimos con pena, empezábamos a reinar y nos trataron de cine, estamos en deuda con el cubano y su mujer. Solo me conocieron de una charla y me ofrecieron todo. La gente suele ser buena, ¿no, Russou?

Brazil ist sensationel

 

 

 





Armadilla para turistas

24 07 2008

Si, al final caí, y de cabeza. Una trampa para turistas, con alevosía, sin nocturnidad y cara, siempre cara.

La excursión consistía en un maravilloso paseo en barco para ir a visitar y bañarse en un arrecife de coral cercano. Duración más de dos horas, vaya jeta, ida y vuelta. Precio, al cambio unos 18 euros con gafas de buceo. La hora ocho de la mañana. Sed puntuales, por favor.

La primera en la frente, salimos pasadas las ocho y media. Yo, en honor a mi pasado germano, llegué a menos cuarto. El día tampoco acompañaba, amenaza la lluvia torrencial de estos lares y Lorenzo se resistía a saludar.

Esperamos, todos: Los vendedores del barco, los promotores, el piloto, y la carnada, perdón los turistas. Llevábamos todos reunidos un rato y de repente alguien dijo “que vamos ya”. Y fuimos. Éramos un piloto, un mozo para el ancla, otro para la nevera, otro para las gafas de buceo y unos doce incautos. Dos parejas en viaje de novios, o eso parecía. Pues, lucían arrumacos, caricias y felicidad a raudales. Les hubiese dado igual un paseo por el coral que respirar un poco de”Zyklon B”. Además, iban otra pareja de dos hombres, si fuese España seguramente también de viaje de novios; un calvo maduro con una compañera añeja y una nevera de mano con la que ya habían compartido varios paseos. Cautivaron mi atención. “¿No será algún comando de gudaris?” pensé intrigado. Por último, subió una yankee hispano-lusa parlante y uno de Bárcena, con ansias de marino.

Ah, se me olvidaban los buenos, una pareja de hombretones con dos mozas que fingían lozanía donde ya no había mucha cera que quemar. Un detalle, las sillas del barco eran de esas de plástico de playa dispuestas irregularmente por la cubierta. Plazas del navío, más de cien. Qué alivio.

Hacia frio, los trajes de baños se quedaban pequeños, y las toallas pasaron a ser mantas. Yo disfrutaba de observar la compañía, del mar y de la vista de la ciudad. Que fue sin duda lo mejor. El sol parecía animarse, pero no. No habían pasado 20 minutos, cuando llegamos a unas rocas cubiertas completamente por el mar. El mozo del ancla hizo su trabajo y le relevo el de las gafas.

Habíamos llegado, la marea estaba alta, pero iba a bajar y se iban a formar las piscinas de coral. Si claro en diez minutos pensé. Me olía muy mal. Nos dio las gafas, y explico donde se podía gozar del mundo submarino. Encendieron la barbacoa, sacaron las cervezas y pusieron música. Era el paraíso, un chiringuito playero 500 metros dentro del mar. A las 8.55 de la mañana, sin sol, con frio y vestido de trópico. Me dispongo a zambullirme para alejar mis malos augurios.

Primer susto, casi me veo en Toledo. La profundidad oscilaba entre 40 cms y lo suficiente para tapar todos los corales. Segundo, el agua era opaca. No logro ni verme el pie con las gafas. “¿serán de sol?” pensé. Devolví los óculos inútiles y le dije al mozo que si quería mi dinero, tendría que recogerlo junto con las llaves del fondo del mar. Panorama: anclados en medio de la nada, sin nada más que hacer que beber, comer, bailar o disfrutar de la compañía. Si, ya pero es que no son horas. Como no podia salir corriendo, me hice unos estúpidos largos desde el barco a los corales para quitar el frio.

Más genio que figura

Más genio que figura

Menos mal que Vicente me acompaño. Y nos tomamos a guasa la situación. Falamos y hablamos. Ahí le tenéis. Casi con sesenta años, deportista de varias disciplinas, practica una modalidad cada día, pero repite futebol, dos veces por semana. Diariamente disfruta de la vida. Empezó tímido y poco a poco fuimos intimando. Contribuyo a eso su nevera, cargada de frutas (caja) y de licores. Dos petacas una suave para convidar y otra fuerte para las ocasiones especiales. Así que a las diez de la mañana ya me había metido entre pecho y espaldas cuatro chupitos de Chachaça. Dos de cada.

El ambiente se transformo más amistoso y tras dos horas de chiringuito marítimo, madrugador pusimos rumbo a tierra firme. La arena fue testigo de nuestra despedida, conscientes de que probablemente no nos volviésemos a encontrar y seguros de haber disfrutado del encuentro.

Con mi carga etílica me dirigí a la universidad. Se empieza bien así el día pensé. Que ganas tengo de jubilarme. Lo mejor: la vista de la ciudad llena de colores y el baño tipo Ana Obregón que se dieron unas cincuentonas, con más kilos de más que años, junto a nuestro barco.





Brasil é mixturado.

11 07 2008

Lo mejor del encuentro fue la gente. Los que me invitaron, no por esto, sino por lo que hacen, por lo creen, por lo que luchan, por su fe, por su rabia y su confianza, por su ejemplo. Muito grato.

Una vida

Un cubano. José Luis, coordinador de un proyecto de alfabetización cubano que se vende por todo el mundo. Venden el método a diferentes gobiernos y envían expertos para formar a los técnicos. Hasta en España lo hacen, y toda Asia. Viva Cuba, Viva la revolución. El cubano lo era por los cuatro costados. Cincuentón, negro, abierto y con mucha marcha en el body. Me sorprendió con un encantado de hablar español, porque aquí, no lo puedo hablar en ningún lado, ni en el bar, ni el centro, ni las tiendas… ¿Normal, no? Pensé yo y comencé a tirarle de la lengua:

J.L: Ahora estamos mejor, queremos a Fidel, y temíamos a Raúl, que no le queremos, pero ahora estamos mejor. ¿Qué porqué? Ahora tenemos móvil, y podemos comprar más cosas, además ese dinero lo recauda el gobierno que es quien vende los productos. Así que tenemos más dinero. En Cuba se vive muy bien. Yo estoy fuera por trabajo…lejos de mi familia,…pero bien.

Lo que esta es encantao, que lleva una vida de golfo buena. El sábado apareció con una camisa ajustada naranja, que no dejaba nada a la imaginación, de lo que tenía y de lo que quería. Vino a buscarle el típico caliente del pueblo y fueron a dar una vuelta. Volvió tarde pero recto para dar ejemplo. Me trató de cine, como un colega, como un paisano.

Dos vidas

Otro cubano. Blanco, grande, con aspecto de deportista de élite, también cincuentón, con una mujer brasileira de más días y dineros que el. Otro encantao, este con el braguetazo. Era buceador, vivía con su madre y se caso con ella que lo trajo para Brasil. Enamorado y feliz de su dicha, de oficio buceador y de beneficio marido. No trabaja, pero tiene tarjeta y se sigue formando. Nos involucró en sus estrategias de amor para que dijésemos a su mulher que hablaba bien español para que se pusiese al teléfono cuando llamaba a su madre a la Habana. ¿Os imagináis la escena? Majísimos, buena gente me han invitado a su casa de la playa, PIPA se llama, así que ya sabéis como lo voy a pasar el próximo fin de semana. Di las gracias y formalice una foto para inmortalizar tan peculiar encuentro. Estábamos hablando en la fiesta los cuatro ( dos cubanos, brasileira y uno de Bárcena) cuando fuimos interrumpidos…

Tres vidas

Nada más llegar me fije en el. Y luego comprobé que el también en mi. Callado, ausente, con mala cara, irradiaba dolor, se le veía perdido, e incómodo. Unos treinta años, mozo de campo, y manco. Acababa de perder una mano entera, aún llevaba vendas. No hablaba con nadie, se apartaba y rehuía contacto. Yo siempre le saludaba, incluso con más simpatía que al resto. En una ocasión, coincidimos solos y con una disculpa me pregunto por mis orígenes. Charlamos y seguimos a lo nuestro. Después, me volvió a preguntar alguna curiosidad que tenía. En la fiesta, le vi muy suelto. El vino volaba, nada sacia su ansia. No había licor más fuerte que su hiel, no había dulce para su amargura. Se me acercó, muy alegre y contento, me invito a bailar, a beber, me ofreció de todo, me ofreció su amistad, me dijo que si me gustaba Brasil, le dije que mucho y se lleno de orgullo y me dijo: Brasil e mixturado amigo, aquí todo es mixturado…

Se fue contento y yo me quede aún más que el. Buena gente escribí en mi cuaderno, y mientras hablaba con los cubanos… cuando fuimos interrumpidos…

La hiel del manco rebosó y estallo una buena briga, hubo ostias de verdad. De desespero, sin vacilaciones, nada le importaba y lo daba todo, de esas que hueles la rabia…de esas que no se habla, que los golpes son sordos y secos. Se pegaban como se pega cuando se tiene razón o mucha rabia. Se metió el cubano, alguno más y se salvo la cosa, porque nadie defendió al manco. El la había liado, el lo necesitaba. Yo casi me meto, pero una voz me dijo al oído, tu estas convidado, vámonos nosotros a un sitio más tranquilo, que esto es peligroso. Entregado me deje llevar.

Ya había bebido yo tres vasos y notaba como golpeaba mi sangre acelerada, pero esta no era mi briga…

Cuatro vidas

Augusto, fue el objeto de la rabia del manco. Negro, careca (calvo), muy curtido, con muchas noches y más soles sobre su espalda. Pequeño, pero muy duro. Pero tranquilo y alegre, no pudo con tanta hiel. Dolido en su orgullo y bebido, me explico la pelea. Vi su dolor, no por los golpes, sino por miedo. No dejaba de mirar a su espalda, ni no se alejaba de la gente. Yo me sorprendí cuando la coordinadora retiro y guardo bajo llave todo objeto punzante…

Cinco Vidas

Yo no me fije en el, pero el sí en mi. Joven, alimentado y estudiante. Pero con aire de Toñocuu o Portilla. De esos que se quedan mirando como las vacas al tren. Yo era su tren. Servicial, atento y simpático. Pero poco agradable, pesao e incómodo. Es lo que tiene ser de fuera me dije, para armarme de paciencia.

Viernes a la noche.

Você sabe onde tomar banho? Empezó el.

Si, gracias, ya fui, respondí complacido

Sábado a la mañana.

Você precisa alguna cosa? Va a ir a tomar baño? Me dijo.

No gracias, iré luego, dije sorprendido.

Sábado a la tarde.

Agora va ir a tomar banho? Repitió. No sé, ahora voy a descansar. Dije, para evitarle.

Sábado a la noche en la fiesta.12 horas

Ya había bebido yo tres vasos y notaba…

Você va a tomar banho agora antes de dormir? Pregunta interesado.

Me doy cuenta, le agarro del brazo y le digo: Es la tercera vez que me lo preguntas, ¿me puedes decir porque?

Nâo entiendo responde.

…como golpeaba mi sangre más acelerada

Mecaguendios, tu entiendes demasiao.- Salió de mi boca impulsado por mi entrecejo. A la vez apretaba su brazo más y se tensaba mi brazo derecho que ya estaba un poco más separado de mi cuerpo.

Nâo se enfade, nâo quería molestarle…-balbuceo sonrojado y preocupado.

Anda, vete y déjame en paz…-acabé, intentado relajarme, mientras con lucidez comprendía toda la situación, e incluso recordé que entró en el baño mientras yo me duchaba ese mismo día. Las vacas el tren… ¿eh?

No acabo aquí todo. Me levanto al día siguiente para ducharme. Y está en la entrada del baño con otros dos. Me cago en su puta madre, aunque no pude vocalizarlo. Le miro mal, muy mal y entro a la ducha de mala ostia ya. Cuando empiezo a jabonarme, muy joputa entra en la baño con la disculpa de mear. Me saluda, y de la mala ostia que tengo no puedo ni contestarle, ni mirarle. Estuve a punto de lanzarle el champú a la voz de arranca julandrón. Era eso o decirle lo de: “oye, no te confundas que yo no soy la putísima de tu madre” de otras ocasiones…

Al final, me tranquilice en la ducha fría, entro otro tío, que luego que vi que era compañero del, y no solo de clase, también de andanzas. Y rompí a reír por la situación tan surrealista cuando volvió de nuevo, esta vez con un calzoncilluco azul y minúsculo por toda indumentaria.

Me fui riendo, rápido y veloz, para mitigar mis ganas de darle lo que se merecía, que no lo que quería. De pasada casi pago los platos rotos el pobre sapo enorme que disfrutaba de toda la escena.

Pero, el muy cabrón era incombustible, y al final del día vino a despedirse y presentarme excusas por si me había molestado. Añore estar en Bárcena, para correrle a pedradas, no por julandrón, sino por pesao.

Mas, esto es Brasil, es mixturado.





MST, una esperanza

11 07 2008

El fin de semana anterior fui invitado a un centro de formación del MST, en Cera-Mirin muy cerca de Natal. Una gente muy legal, el mejor grupo de estudiantes de aquí seguramente. Fuimos en el bus de la universidad. Un micro de veinte plazas, que le solicitas y pagas la gasolina y la diaria del chofer. Que es un figura y casi genio. Una vida en un volante, se las sabe todas en la ruta y no tiene nada de paciencia. Pena de foto. Ya contaré como conduce, no para de hidratarse, bebe constantemente de una botella llena de hielo con gotas de agua y no para de rumiar unas galletas saladas que distribuye continua y metódicamente de una bolsa de la guantera a su bolsillo de la camisa. Sin descanso. Cada vez que acudía a la bolsa conducía con una mano, y miraba por encima de las gafas. Es decir cada seis galletas, teníamos unos tres volantazos.

Me gusto mucho la ciudad, pequeña, anodina, y sin turistas, solo algún viajero de pueblos remotos. El campamento estaba que se caía era un centro bien ocupado y mal administrado. Sería fácil y gratuito juzgarles sin conocer sus medios, pero se puede ser humilde, pobre y apañao. Faltaba algo de voluntad.

Me recordó a tiempos de campamento, dormir en colchones de varias noches y más vidas, en el suelo de barracones, con comedores y comida para muchos, canciones, proclamas y banderas para reclamar justicia social y consciencia crítica. Los baños, sin duda, los menos provistos y peor cuidados que use nunca. El arroz blanco me ayudo a usarlos solo para cuestiones de higiene y no de digestión. No tenían luz, luego comprendí que era mejor ir de noche, charcos y fugas por suelo, cubos llenos de papel (porque no se vierte al desagüe), por tejado huecos, tejas, vigas y plantas repartidos desigualmente, el agua helada y con presión, muchas perchas y animales. Habituales insectos escapando de lagartijas (del tamaño de aquí) y un estrellado invitado:

Yo- Hey, ¿has visto lo que hay ahí?

Oriundo- Ah, un sapo.

Yo- Joder, pero es enorme, Debe pesar unos tres kilos…

Oriundo- Son muy buenos para los insectos…también los hay muy pequeños.

Yo- ya, ya. Mientras miraba al enorme sapo (más grande que una codorniz) y reprimía mis instintos hispánicos de aplastar al pobre animal. El no dejaba de mirarme como miran siempre los sapos, yo me sentía cada vez más desnudo e indefenso…

El primer acto fueron unos talleres de teatro, pintura y de más para realizar una manifestación al día siguiente. Se confeccionaron carteles para pegar por la noche, con lemas y rimas revolucionarias. Lo cual parece ser bastante peligroso, pues puedes acabar en la cárcel. Yo me sume al aparato ideológico apelando a mi condición de foráneo y poco conocimiento del lugar. Salvé mi honor por aportar un cartel ingenioso y novedoso. Mas luego, al ver como organizaban la “acción”, vinieron a mi recuerdos lejanos de peligros más evidentes y acciones más clandestinas que no siempre loables, ni justas. Delirios de juventud…y grandeza.

La marcha fue muy animada, la verdad que lo hicieron bien y organizado. Eso sí, se corto el tráfico de un carril, sin policía y nadie se quejo, ni paso nada. El propio tráfico se autoreguló con bocinas y frenazos por un solo carril con mucho ceder y más arriesgar. Ejercicio de tolerancia.

Se hizo un teatro, varios discursos y se proclamo la lucha por la justicia social en la plaza del pueblo. Música y ritmo, que envidia, la gente lo vive y lo siente. Todo aquí es música y se hace con ella, todo. Se denunció la destrucción del suelo agrícola por la producción latifundista de cultivos bio-carburantes y el hambre que cada vez pasa más gente en un país tan fértil. Ojo: Brasil tiene que importar arroz y alubias…los pobres pagan más para no morir, los ricos ganan más por no producir. Resultado se sumaron veinte personas y el resto miraba divertido y sorprendido.

De vuelta, estaba yo convencido de que si, que otro mundo tiene que ser posible, pues tantos no pueden tener tan poco. Y tan pocos no pueden disfrutar de tanto. Así de lógico, pero el camino no son las canciones, los teatros, ni las proclamas a la tempera de secado rápido. Y me topé con el camino. Jóvenes desde 15 años a 25, que se reúnen los fines de semana para hacer lo anterior, pero también para formarse en filosofía y política. Mecanismos de concienciación, ideologías, conformismo social y reparto de la riqueza, de la mano de Freud a Foucault pasando inevitablemente por Marx y presentados por un ponente brillante con las ideas muy claras y el verbo muy certero. Disfrute y sentí un poco de esperanza. Quizás alguno de ellos pueda hacer algo por el trueque.

El centro sirve para eso para formar y organizar gente, dar cursos, no solo políticos, también de psicología (que tonterías escribo, ¿no es política la psicología, verdad?). Dar cobijo y ayuda a los más pobres, que no tienen nada (sin tierra, recordad), distribuir medios y semillas y colectivizar propiedades para subsistir. Además, realizan programas de alfabetización. Se ocupa de los desocupados, de los que carecen de espacio, y no les sobra el tiempo para intentar no pasar mucha hambre. Y la dignidad está por encima de todo, en un paseo nos acercamos a una casa aún más pérdida. Una estancia, un fuego en la calle, dos mujeres y un hombre de edad imposible de adivinar debido a las cicatrices de la vida, varios niños y algún perro. ¿Quieren comer? Nos dijeron tras presentarse y saludar, tenemos milho asado…

Como no el sábado hubo fiesta. Música, baile palomitas, maíz asado y alcohol. Mezcla explosiva, los oriundos, campesinos que moran allí y empezaron a calentarse y hubo que esconder todo lo punzante del lugar…

Continua en Brasil Mixturado





Um poco mais de Brasil. Cosme de Francia.

2 07 2008

El domingo di un paso más. Mejor dicho un remo más, pero antes, voy a lo más vidente. Si me estrené, no os preocupéis que no es grave, gajes del oficio. ¿Qué oficio? A ver quien acierta:

1. Discusión dialéctica con nativo sobre la injusticia social y la avocación a la violencia para subsistir, con funestos resultados para los foráneos.

2. Demostración práctica de la cultura de la furia en deportes colectivos, sin rehusar nunca el contacto físico.

3. Consecuencias de la agitada y afectuosa vida brasileira.

Si, habéis acertado, lo de siempre, que no se retroceder, ni apartarme.Después del choque alguien comentó, son otras culturas…

Bueno, pues sigo. El domingo fuimos al rio, si, eso es, un rio del Brasil. Tal y como os lo imagináis: enorme, oscuro, silencioso, rodeado de árboles cuyas ramas se adentran en el rio, o quizás sea al revés. El rio inunda sus troncos.

Justo debajo del barrio histórico hay un barrio pescador bastante pobre. De esos a merced de las riadas, donde las calles acaban en el rio, o quizás sea al revés. El rio inunda sus ruas. Encontramos a Cosme preparando cebo para pescar. Fijamos el precio, la ruta, aceptó y tras coger sus materiales nos llevo al embarcadero y el rio. Nos distribuyo en la barca y nos dio un remo a cada uno. En el muelle habia unos raqueros tirándose al agua de forma acrobática, cuando nos acercamos pude comprobar que no eran solo mozuelos, habia casi hasta abuelos. Disfrutaban del domingo.

El rio espectacular, pero mucho mejor el barquero. Nos resumió sus 59 años, sus ochos hijos, sus varios trabajos, sus ganas de llegar a la jubilación, su gusto por Europa porque el se llama Francia, su apoyo a Espanha en la eurocopa y demostró su pericia y control del rio. A él no le gusta el mar, (vive a 5 minutos de barca) prefiere el agua calma del rio, y también los peixes que el extrae.

Las vistas de la ciudad, la paz del rio, el sonidos de los remos y la custodia de las garzas crearon un ambiente único. Aqui siempre hay mucho de todo y como no, también garzas. Cientos vigilando el rio, y rompiendo su formación en un elegante vuelo para anunciar nuestro paso. Nos falto solo pescar. Eh, ¿visteis? Descubrí la fábrica de Selva…

Antes de acabar, Cosme que ya estaba suelto, nos metió por un brazo estrecho del rio. La barca mediría unos cinco metros, y viví la típica imagen de canoa por debajo de las ramas, esperando ver caer a algún compañero víctima de alguna certera cerbatana. Al llegar al final del recodo dice Cosme: bueno ahora quíen dirige la barca que yo estoy cansado. Yo iba con Enma, americana, judia, estudiante de Yale y Fernanda la dueña de mi casa. La mirada burlona de Cosme me media. Claro dije, en Bárcena tenemos embalse. Lo más duro fue cruzar la cano de poa a proa sin caerme, ni volcarla. Me cedió su sitio burlón y me explicó un poco. ¿Lo hiciste alguna vez antes? Mi hermano antes pescaba respondí. No le expliqué que solo lo hizo un año, que lo hacia con caña y que una vez se quedo atrapado en el rio porque se le metio el agua en las katiuskas.

Me dejo la barca cruzada, y entre los árboles. Se fue para adelante y lo siguiente que dijo fue: la próxima vez podeís iros sin mi, que el ya sabe manejarla. La puse recta, y con certeros remazos la saque del atolladero. Al final me calenté y quise atracarla yo esquivando otras barcas y cueras. Cosme me vió tan decidido que me dijo: bueno, bueno, muito bem, agora melhor lo fago eu…no vaya ser que me jodas la barca chaval que te veo muy lanzao, ¿que eres de Bárcena, mecaguen…?

Para acabar la faena, Cosme nos invito a su casa a probar unos peixe y enseñarnos a su nieta más pequeña. Como no tenían un sarao montado en la casa con música a tope y media familia allí. Los demás pecadores nos dijeron que el próximo viaje nos llevaban ellos, ya tengo elegido al siguiente:

Dice que tiene una barca con motor y llevaba más alcohol que agua el rio. Por eso debe llevar bermudas naranjas, para cuando se cae.

Fijaros como brota aqui todo, un pequeño bosque en una rama.

Os voy a ir dejando que mañana tengo mi primer examen en portugues, bueno el primero escrito que pruebas he tenido varias.

Todo mi apoyo a Pepín, en estos momentos aciagos, ya no quedan hombres como los de antes, fieles al partido. El detalle, Cosme como los buenos, cogió el dinero y sin contarlo, se lo guardo debajo del sombrero. Hombre de palabra, gente fina.

Um abraço.





BRISA

28 06 2008

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VENTANA DISCRETA

28 06 2008

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De Festa em festa

28 06 2008

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Hace ya unos días, llevo ya un mes, fui invitado al día internacional de la prostituta de Joao Pessoa. Me temía la típica comparsa de snobs, faranduleros y artistas de misma calaña, pues había propuestas como la carrera de la braga y otras absurdeces. Así fue. Así, se vendió: acto social de reconocimiento y lucha por la integración y amparo a la prostitución. Lugar: una de las calles más antiguas de la ciudad, céntrica, de antaño, que conserva edificios y coches que recuerdan a la Habana. Poco recomendada tanto de día como de noche. Llegué, vi y ratifique. Los más guays de la universidad y del artisteo, ninguno serio, compartiendo sus bochornosos poemas, canciones y actuaciones para la causa, mientras, se mamaban y salvaban el mundo como acostumbran cada vez que se encuentran. Un cabaret adecentado para la ocasión y sus putas de gala exhibiéndose. Al lado de este cubo de iluminados, los clientes habituales mamaos, diciendo barbaridades a toda mujer cercana y siguiendo con su rutina cotidiana: borrachera y polvo. Ante semejante panorama decidimos hacer una exploración de campo, entramos a otro cabaret que está a 12 metros en frente del elegido para el acto.

Fue una de las experiencias más incómodas de mi vida. Estos puticlubs no son para turistas, son autóctonos, en una zona pobre. Imaginaros. No sé el precio, pero sería irrisorio. Humedad, sudor, todo el mundo borracho, bailando a duras penas, humo, la típica luz oscilante, mosquitos, mal olor, todo muy cargado, dulzón, pegajoso y sucio. Cuerpos decrépitos castigados por la mala alimentación y las buenas maneras. Abuso de todo, cuidado de poco. Y allí, dos psico de turno, miradas extrañas, poco reconfortantes, una puta que impedía el paso a voluntad, un viejo que se venía encima, entramos al final y de repente sentí muy lejos la puerta. No comprendía ni una palabra y era ajeno y vulnerable. Salimos, yo casi a la carrera, esperando que cerrasen la puerta y tener que luchar por salir.

Una vez fuera, comprobamos una vez más la absurdez del acto. Vamos ayudar a las putas. Organizamos un sarao donde ellas, nos mamamos, decimos sandeces y chorradas típicas u-tópicas, fumamos unos porros, damos unos masajes, exponemos nuestras chorradas, que a la fuerza son abstractas porque están vacías y… ¿habrá que hacer unas camisetas, no?¿oye y las putas y los puteros qué?, Eu que se, que estén por allí, ¿no?.

Volví a Campina, festas de São João. Este último finde. Esta vez con Rodrigo. Misma fiesta, otra historia. Estuve en los mismos sitios, hice lo mismo, pero todo fue diferente. Estos eran todos blancos, yo era de los más bajos, vestían todos igual, y siempre me intentaban hablar en inglés. Otro cubo, otra clase. Eso si había las mismas sombras recogiendo desperdicios, a veces de 90 años, otras de 8, pero siempre silenciosos, mudos y apagados. Años de pasar desapercibidos.

Conté a todo el mundo que era brasileiro de Mato Grosso do Sur, que es un estado que ni dios conoce, de Bárcena y coló. Baile mucho forró y bebí más de la cuenta. Hasta que caí en la cuenta, de que cualquier tiempo pasado fue mucho mejor, que los años pesan y que las fiestas sin el equipo, solo serán eso fiestas. Lo mejor la familia que me acogió, espectaculares, de bom corazaçao. Por cierto, esta vez los fuegos artificiales sí que eran buenos, sobre todo porque los tiraban tan cerca que las ascuas aún encendidas de colores llegaban al suelo. La gente encantada.

Saldo actual de las fiestas en Campina: nueve personas muertas, por causas naturales, para no ahuyentar al turismo. Es natural morir tras ingesta abusiva de alcohol, otras substancias, la acción de algún arma blanca, golpe o denotación de arma corta rayada. De vez cuando eran evacuados personas inconscientes, conscientes apresados, si tenían suerte, sino, esperaban en el suelo hasta que acontecía algo de índole mayor.

Ayer, volví a São João, esta vez en el centro histórico de Joao Pessoa. Una plaza tipo a la de cañadio, puesto de tiros, churrería, pinchitos, un templete enorme al cual solo te podías acercar a riesgo de perder un tímpano. Todos los gringos flipamos por el volumen. Y lo mejor actuaciones tradicionales de folklore Brasileiro de toda la región.

Empezaron unos viejos y niños con danzas circulares. Cantante y maestra de ceremonias una moza de mínimo noventa años. Alrededor de ella bailaban en círculo niños de varias edades y ancianos de muchas generaciones. Ella cantaba y la respondían alguno del circulo. Imaginaros después de tres minutos de dar vueltas que voz tenían los mozalbetes. Pues bueno, la viejilla les hizo estar más de un cuarto de hora, a un ritmo infernal, impresionante. Eso sí, el show acabo porque la mujer se quedo sin voz, todo tiene un límite, hizo un descanso, bebió mucha agua…pero esas cuerdas estaban ya muy estiradas. Lo dio todo.

Al llegar me percaté de unos que eran aún más viejos, llevaban un buzo azul con gorra y todo, un trabuco enorme en la espalda e iban en formación por toda la romería. Casi todos cojeaban, el jefe era tuerto y solo dos no llevaban gafas. Casi confundo a uno con Pepe juez. (Joder me acuerdo cuando Milio le enchufaba la chimenea con la linterna y el hombre se pensaba que estaba encendida en pleno verano) Bueno, había un joven que era clavado a Cesar Branchadell, hasta andando. Anuncian su actuación y avisan que no tiene riesgo porque toda su pólvora está seca. No me extraña, como para llegar a esa edad con algo húmedo, pensé. Pero, les hicieron la 13-14 y se colaron dos viejillas con pandereta que hacían una especie de rap-pimpinela picante que encanto a toda la gente, menos a los viejis que les hicieron esperar más de 20 minutos. Pues aquí quien agarra el micro, no lo suelta. Ellos en un alarde, excesivo y peligroso para mi gusto, permanecieron en formación con mosquetón y todo a la espera de su turno. Cuando les iba a tocar actuar, tal y como predije, perdieron un efectivo. Sin disparar pólvora alguna uno de ellos se desvaneció y casi la casca el hombre, tuvo que venir la UVI-móvil y se lo llevaron con fusil y todo. Por cierto, los fusiles eran muy grandes y llenos de adornos.

De Bárcena CAGUENDIOSCon más de media hora y una baja, comienza el show. El jefe tuerto de 200 años cantaba coplas a capela y cuando acababa pitaba un silbato en el micro. A la segunda tuvo que decirle uno de la organización que no se acercase tanto que iba a reventar un tímpano a alguien. Tras el silbato salía alguno de la formación se alejaba un poco y pegaba un fogonazo con el mosquetón. Bueno no os imagináis el estruendo que pegaban los chismes, ni el retroceso que tenían. Yo vi a alguno en el suelo, pero no estaban curtidos, bien curtidos. El retroceso hacia a alguno dar unos cuantos pasos para atrás. La cosa mejoro cuando apareció uno en coche por la zona de tiro y mientras le avisaban le descerrajaron un tiro en el maletero. Sin palabras. Es en serio, yo estaría a 30 metros y se notaba la onda expansiva. Me recordó a la boda de Isra. Pegaron 12 tiros se los dedicaron al desfallecido y se fueron a peinar canas. En ese momento yo vi a Richi abrazando a los viejos y pidiendo que le dejasen dar un tiro…así empezaría la cosa, el final…quien sabe.

Para acabar, me pregunto Rodrigo la palabra más fuerte en español. CAGUENDIOS le dije. La escribió en el parabrisas del coche de su padre para interiorizarla. Se le olvido limpiarlo y paseamos todo el fin de semana con tan magna inscripción. Rivalizamos con Jesus te amo, ella me guía, este auto es tu vehículo señor y alguna sandez por el estilo. Estoy pensando hacer unas pegatas para los coches del pueblo: De Bárcena CAGUENDIOS





cumpleguela

23 06 2008

cumpleguela








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