Ayer educabamos, ¿mañana?

23 02 2012

Ayer mismo el ejército sirio decidió bombardear el centro de prensa de Homs, en el ataque perecieron Marie Colvin y el fotógrafo francés Rémi Ochlik. La veterana periodista estadounidense defendía antes de morir que a pesar de todos los avances, la guerra, la muerte, los cadáveres, bombas y cráteres siempre son iguales, siempre huelen igual. Ella que se preguntaba a veces si la verdad merecía la pena, estoy seguro que se despidió de esta vida satisfecha de haber mantenido hasta el último momento la fe en la humanidad, fe en que algunas personas quieren saber, o al menos preguntarse, cuál es la verdad. Esa fe en marcar la diferencia, esa fe en no aceptar lo impuesto, sino en tratar de razonar y ser consciente es la que hoy nos lleva a hacer pública nuestra opinión. Pues creemos que otras formas de negar la verdad, son también no preguntar, el mirar para otro lado, el seguir como si nada nos afectase, ni nos ocupase. Cómo si los cambios que vemos a nuestro alrededor no fuesen asunto nuestro.

No apelaremos hoy a la responsabilidad de la universidad con la sociedad que la sufraga para ser garante de formación e investigación, pero también de consulta y opinión. Hoy simplemente hacemos saber que en un ejercicio de coherencia, los abajo firmantes manifestamos nuestro rechazo a la situación actual de nuestros compatriotas y a las medidas que toma contra ellos, los gobernantes por el pueblo elegidos. No aceptamos como normal el que más de 170 personas se manifiesten delante del gobierno regional para reclamar que TEKA no ose a despedirlos, no aceptamos como normal que se movilicen en el hospital de Valdecilla parte de su plantilla exigiendo unas condiciones laborales dignas. No aceptamos como cotidiano que los sindicatos se reúnan con el consejero para ver el alcance de los recortes que afectarán a nuestras escuelas. Y no aceptamos todo esto por coherencia con la responsabilidad social que se nos supone.

Primero, porque en los últimos años hemos oído a unos y a otros proclamar a los cuatro vientos que la educación y la investigación son los motores y acicates que nos alejarán de la crisis. Y resulta que los primeros recortes los hemos sufrido docentes e investigadores, tanto en sueldos como en recursos. ¿Nos mintieron? Posiblemente, pero no nos engañan.

Segundo, nuestras aulas se llenan de ecos que claman, definen, dibujan y ensalzan al ciudadano crítico, activo y reflexivo que ayudará a construir el maestro o la maestra que nosotros debemos formar. ¿Qué tipo de docente deseamos o ideamos desde nuestras atalayas? Al menos nos conformamos con uno que se pregunte el porqué le recortan el sueldo, el porqué le retiran apoyos y sobre todo el porqué sus alumnos deben estudiar sin calefacción. Pues, imagino que el invierno es duro en Valencia, pero no más que Potes, Ramales o en Campoo. Tercero, nos negamos a aceptar que ninguna autoridad pública tilde de “enemigos a nuestros estudiantes”, pues porque si hay futuro es a ellos a quién les pertenece. Y si quienes ostentan algún poder los sitúan en campos de batallas, nuestro futuro será más cercano a esos lugares donde vivió y murió Marie Colvin, lugares donde solo hay una voz y una verdad, la del más fuerte. Por todo esto y en honor a nuestra responsabilidad pedimos y exigimos que quienes han sido designados para representarnos en la difícil y ardua tarea de solucionar los retos sociales, que no solo económicos, a los que nos enfrentamos, cumplan su palabra. Y apuesten por la educación e investigación como nortes que nos marquen las nuevas rutas a seguir.

Por último, recordamos a nuestras autoridades que ya hubo extrañas costumbres para calentar bancos, como las que vivió Fray Luis de León en sus clases, pero lamentamos informarles en pos de nuestra capacitación pedagógica que los gases lacrimógenos, botes de humo, pelotas de goma y porras de caucho o madera quizás calientan pero no encienden la chispa del saber que toda clase necesita. Es más, creemos que dichos métodos podrían encender otras mechas de artefactos mucho más volátiles que los pilares de la educación que nosotros ansiamos construir en los futuros ciudadanos de este país. Por eso ahora más que nunca pedimos más educación y mayor compromiso social de sus docentes.





¿podemos o debemos hacer algo, maestr@s?

20 02 2012

Buenas noches compañeros,

Hace ya años, en el Instituto Javier Orbe Cano recibí la mayor lección de mi vida. No acabé COU, pero dos profesores me hicieron sentir lo que significa ser ciudadano. Después de dos años de periplo por la FP, llegué a la universidad con ganas de encontrar debate y activación ciudadana. Con ganas de ser y hacerme útil para mi comunidad. Aún recuerdo mi decepción al comprobar que poco se diferenciaban nuestros pasillos de los de la academia donde conseguí el acceso a la facultad.

Hoy os escribo para preguntaros: ¿podemos hacer algo? o mejor incluso ¿debemos?

Ayer varios alumnos, que podrían ser los nuestros, eran reprimidos duramente en Valencia, hoy anuncian que “recortan” a varios compañeros en centros de toda Cantabria, y que a otros les derogan sus privilegios alcanzados, hace ya más de un año entregaron parte de nuestro salario a otros fines,…¿qué será lo próximo? No lo sé, pero lo que si creo es que nuestra respuesta debe ser otra. O quizás me equivoque y no tengamos nada que decir….

A muchos de vosotros os he oído quejaros, indignaros, preguntaros sobre qué podemos hacer; otros me habéis hecho reflexionar el porqué ser maestro; algunas de vuestras palabras, que azuzaban mi responsabilidad social, me hicieron soñar con una cultura, una democracia y una escuela para todos y de todos; en algunas de vuestras clases comprendí  lo que espera un ciudadano de un maestro como el que vosotros describís cuando enseñáis; algunos decís que de mayores no vais a ser como os vaticina la ANECA; otros luchasteis por derechos que ahora son reformados; otros disfrutamos de derechos que dimos por nuestros sin saber que habían sido previamente conquistados… ahora me pregunto, ¿todo eso para qué si ahora callamos?

Hace no mucho, quizás alguno lo vivió, la universidad era cuerda vocal ante las injusticias, ahora ya no somos ni altavoz, ni eco siquiera. ¿será que de verdad, no tenemos nada que decir? ¿Quizás sean nuestros alumnos reflejo de sus profesores?

Yo creo que ya debimos decir algo antes, cuando las plazas jugaron a ser ágoras. Y como sigo creyendo en vuestras palabras, las que compartís y las que enseñasteis en vuestras lecciones, os pregunto: ¿podemos hacer algo? o mejor incluso ¿debemos?

Me cuesta resignarme y aceptar que nada podemos hacer, me siento violento e incoherente para entrar a mi aula e impartir doctrina como si nada afuera nos afectase….como siempre que me acechan las dudas, me gustaría oíros.

Motivos tenemos para parar mañana 10 minutos a las 12 horas en la puerta de entrada. Pero, ¿es eso lo que debemos hacer?

¿servirá esto para algo?

En abril del 2007,  con uno de sus mejores Stradivarius, Joshua Bell amenizó durante 43 minutos a los transeúntes de una parada del metro de Washington. Solamente una persona se paró a escucharlo durante más de 30 segundos. Puede ser que no podamos o debamos hacer nada, pero también puede ser que como dijo Lenon la vida sea eso que pasa mientras estamos ocupados en hacer otras cosas. Y si podemos o debemos y  en cambio renunciamos, ¿para qué continuar?

Encantado de escucharos, buenas noches compañeros.








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