De justicia: ¿culpable o inocente, sus señorías?

No me da igual que de nueve solo cuatro pensasen que era culpable. No me da igual que el firmase una carta de culpabilidad justo antes de dimitir por ser inocente. No me da igual que se riese al decirlo, no me da igual que se sienta victorioso.  No me da igual, que sus delitos queden impunes. No me da igual que ahora reclame justicia para su deshonra. Si que me es muy indiferente lo que ya pueda hacer, porque cuando alguien desciende tanto es capaz de todo, ¿verdad mi Dante?.

Pero, lo que no soporto, ni pienso aceptar, ni dejar la oportunidad de recriminar cada vez que pueda, es el ejemplo que ha dado a este país. Con su actitud desafiante a quiénes le juzgaban: negándose a rendir cuentas a quiénes se debe, interrumpiendo, haciendo muecas y usando el móvil delante sus señorías. Y mostrando el menor  de los respetos por lo que supone ser ciudadano de este país. Si él, presidente de una comunidad de este país; él cargo público, mayoritario y reelecto que dice renunciar por el bien de la nación, si él que dice querer a quien le compra; si él que no rinde cuentas a quién le sustenta; si él que se erige en mártir nacional actúa así. ¿Qué no van a hacer otros? ¿Qué tipo de ejemplo está dando a esos que yo ayudo a entender y sobre todo sentir que es ser ciudadano?

Me lo imagino quejándose de jóvenes y extranjeros que faltan al respeto de lo que él considera su patria. Incapaz de reconocer que mayor cáncer y mal para una democracia que él no existe. Qué su ejemplo, es el peor de los estímulos para que jóvenes y extranjeros respeten algo que él mismo ultraja. Pero, reconozco que pedirle esto sería demasiado, más aún cuando a quiénes roba, defrauda, miente y engaña, le reconocen inocente, y vuelven a depositar una vez más su confianza en él.

Lo más paradójico es que deba agradecerle a él, el ejemplo. Pues ahora más que nunca siente y se, que la patria no existe y que quienes más la dicen defenderla son los primeros en violarla.

Nada me puede sorprender ya en este país, del cuál volveré a irme en cuanto pueda. Pues lo que reconozco en él está muy lejos de lo que pretendo en mí, y busco, encuentro y hallo en los míos.

Disfrute de su impunidad muy señor mío pues a este ritmo que vamos, va a vivir en lo que usted es, en una pocilga para piara sin par.

Buenas noches señores del jurado. Me acuesto tan feliz de la educación que recibí, que cuando obré mal me hizo tan consciente de lo que hacía como cuando obre bien, tan feliz que soy hasta capaz de perdonarles. Lo que nunca podré hacer es entenderles.

Un mundo lleno de cosas, por ver, vivir y disfrutar.

Juro que yo lo vi, juro que lo leí, que me gustó y que lo quise para mí. Me encantó su idea, su apariencia y su mensaje. Había un video, una ilustración, creo que hasta una taza con la imagen. Era sobre un manifiesto sobre la era que vivimos. Lo había hecho un estudio de diseño. Hicieron también un video, y me encantó porque salían muchas personas con bicis, muchas sonrisas empeñadas en disfrutar el día.

He estado buscándolo hoy varias veces. Busqué en mi Facebook, miré en mis bolsillos, revolví mi Dropbox, revisé todo el cuarto, la mesa, el correo, mi youtube. Repase mi historial en los dos navegadores, di otra vuelta al Facebook, en el Twitter no me sonaba, ¿debajo de la cama? Tampoco, repasé correos, redes, y también el Delicious. Y nada, no lo encuentro.

¿Pendrive? Ya no los uso, pero por si acaso…Madre, ¿dónde lo habré metido? ¿lo linkeé, lo etiqueté, lo compartí, agregué a alguien? No creo que lo doblase…nada no hay manera. Se que lo puse en algún lugar, pero no lo encuentro.

Recuerdo hasta la cara de la madre que salía en el video, ¿ lo habré metido en otro canal? Eso puede ser, quizás en la lista de ver más tarde….tampoco. ¡Qué pena!

Quería ponerlo en el despacho, busco en el Finder, que no encuentra nada…pero, ¿dónde lo habré puesto? Tampoco en favoritos, quizás se lo envíe a nadie. No he mirado ni el maletero, ni el arcón de la moto…pero ahí no va a estar.

Juro que lo vi, era un manifiesto, hecho en New York, te lo enviaban a casa, y yo copié la foto. También hicieron un video….pero en esta mundo lleno de cosas, no soy capaz de saber dónde lo guardé…¿en el bolsillo de la chaqueta?…jo, tampoco.

De noches de este mundo viejo que no cambia.

¿Conoces esas noches en que no puedes dormir? Yo sí, intento apagar, pero no encuentro el interruptor. Estoy a oscuras, cierro los ojos, pienso en blanco, pero las ideas siguen ahí, no hay forma de dispersarlas. Quizás sacando alguna, las otras se den por vencidas, pienso y con ello genero otra idea…

¿Habrá muerto Castro? Que más da, hace tiempo que no es de nuestro tiempo. Solo por eso será una gran pérdida. Libertad es entender y aceptar que no todos tienen que hacer las cosas del mismo modo…y justicia es reconocer que algunos haciendo las cosas como nadie las hace han conseguido mucho más que otros haciendo lo que todos creen y dicen que se debe hacer. En el colegio del granero de USA que enseñaba, el 11% del alumnado iba al centro a comer. En el corazón blanco de la América salvada por dios hay personas y niños que pasan hambre…

Ayer vi Fair Game y me pareció tan evidente e inspiradora…que llevo todo el día perspicaz. Corrí la San Silvestre, contra pronostico, la acabé y con muy buenas sensaciones. Muy contento recogí la bolsa de avituallamiento, la abrí y me pregunté: ¿es necesario?

Este año había que pagar 5€ de inscripción para correr, en el imaginario se decía que eran para fines benéficos. La verdad es que de los cinco, tres se destinan a pagar un chip que mide el tiempo y puesto de cada atleta, otro a pagar el seguro del corredor y el último se dona a fines benéficos.  Este es el mundo en el que vivimos, un mundo en el que para celebrar corriendo que acaba el año necesitamos pagar 3€ para saber el tiempo y el puesto en el que quedamos. Un mundo en el que destinamos dinero a fines y actos superfluos y banales mientras donamos miserias para causas justas y necesarias.

¿Es necesario que nos den y nos hagan esperar para recoger una bolsa al acabar la carrera? ¿es necesario que la dichosa bolsa este llena de basura?

¿Un aquarius?, bien, lógico, ¿un sobao?, rico, tradicional. ¿Agua? Para qué, eso no es de modernos, ni de ricos. ¿Una bandera de Monstruos S.A, un peluche cartera de un oso enorme y un llavero de no sé que ostias? ¿es necesario?

Más de 4000 personas corrimos el último día del año, más de 4000 osos, banderas y mierdas varias…¿para qué? Para generar, basura, pero que más da, más madera. Bolsas llenas de mierda, para llenar otras de basura. Así educamos a nuestros hijos.

No es económico el mayor problema que tenemos, tenemos un problema de rumbo. Y de timoneles más aún. Sabemos que las zancadas que dimos no nos llevaron a ningún lado, y en vez de andar más despacio para buscar otro camino, hacemos que otros corran más para caer antes que nosotros, mientras nosotros intentamos mantener el ritmo corriendo como pollos sin cabeza viendo cada vez más cerca el final del callejón y no queriendo buscar otra salida.

Aunque vuelvo a poder correr, sé que no sirve de nada hacerlo y que el único secreto es tratar de uncir estos bueyes que nos han tocado y esperar que algunos de los renglones salgan torcidos para poder disfrutar de un trozo de Tierra poco surcado.

¿Habrá muerto Castro? Creo que ya voy a dormir y a soñar con el amanecer de este nuevo año, un gran amanecer amarillo. Laila tov.

De Aprender y Servir.

En un colegio, no muy lejos de aquí, una profe buscaba un método para que sus alumnos aprendiesen a leer mejor. En ese mismo cole, otra profe de infantil anhelaba que a sus peques les contasen cuentos. Pero, cuentos de verdad, historias contadas cara a cara, piel a piel. En esas estaban, cuando un día compartieron sus penas y encontraron sus alegrías. ¿Quieres saber que hicieron? Pues, seguid leyendo perezosos.

Lo que hicieron fue unir sus problemas para encontrar su solución. Planearon que durante un día a la semana sus clases se juntasen para que los alumnos que tenían que aprender y practicar a leer, fuesen quiénes contasen cuentos a los peques. De esta manera las dos esperaban solucionar sus problemas. En el caso de la profe de infantil, es evidente que su problema se disipó. Pues, ahora iba a tener a toda una clase dispuesta a leer cuentos a sus peques. Pero, en cambio, ¿por qué la otra profe, la de los mayores, por qué ella pensaba que sus alumnos iban a leer mejor al leer para los peques?

¿Quieres saberlo? Pues, tendrás que leer toda la historia…

Convencidas e ilusionadas las profes organizaron todo. Asignaron a cada niñ@ mayor, otro pequeño  y les dijeron que tenían que preparar un cuento para leerles, pues ahora se habían convertido en sus tutores de cuentos. ¿ te imaginas? ¿Ser tutor de cuentos de alguien estando en 1º de Primaria?,… eso sí es responsabilidad.

Bien, pues durante todo un mes, durante dos horas semanales, los tutores de cuentos prepararon sus historias para leer. Uno de los ejercicios que hicieron fue leer en voz alta a sus compañeros y luego estos les decían que les había parecido. ¿Suena “diver”, verdad? Pues, lo es y además, muy enriquecedor. ¿Quieres saber por qué digo esto? Pues, lee, lee, no seas vaga.

Lo digo, porque en la clase de Primaria había un niño al que algún psicolisto le había comentado que sus problemas de lectura eran porque era hiperalgo. Este niño , llamémosle H, leía mal, porque le costaba concentrarse. Pero, un día fue capaz de hacer que todos sus compañeros le aplaudiesen después de leer para ellos. ¿ Quieres saber el porqué? Anda no pierdas tiempo, continúa.

Un día cualquiera, cuando solo quedaba una semana para ir a leer a los de infantil, la profe les preguntó a los tutores de cuentos que quién quería comenzar a leer en alto para hacer la prueba final. Y para sorpresa de todos, H fue el primero. Se levantó y dijo: “yo, yo leo”. Todos se miraron sorprendidos, y se prestaron a escucharle. H leyó, leyó como leía siempre ( no muy bien), pero esta vez de un tirón, leyó convencido y con voluntad. Casi no había acabado cuando toda la clase irrumpió en un colosal aplauso que hizo voltear las campanas del campanario próximo, pues estaban encantados de ver por primera vez a su compañero leer con voluntad propia y con la intención de dar lo mejor de sí.

Al finalizar la clase, la profe curiosa como pocas y atenta como todas, le preguntó a H:

-“H, ¿ Por qué has sido voluntario para leer hoy?- quiso saber la profe.

¿Quieres saber lo que respondió H?, ¡venga lee!.

-“ Porque, yo también quiero ir a leer a infantil y hacerlo bien”- respondió H con ese aire distraído que  tienen quienes saben que hay poco tiempo para concentrarse en todas las cosas que hay en el mundo.

No sé si te habrá gustado la historia, lo que si sé es que ya has leído mucho, y  que no puedes pararte. Porque ahora, yo voy a intentar a explicarte porque la profe sabía que su clase iba a leer mejor si sus alumnos leían para los de infantil.

Cuando hacemos cosas para los otros asumimos una responsabilidad, y nuestros aprendizajes pasan a ser obras, regalos, acciones, ayudas, o bienes que van ayudar a otros. Y a todos nos gusta que quién depende de nosotros se quede satisfecho. Por eso, ponemos más ahínco para aprender. Por eso, y porque al aprender de esta forma, ¿cómo nos sentimos? Nos sentimos útiles, porque podemos sentir que con nuestras acciones transformamos un poco la realidad. Y sentirse capaz de hacer algo así, es el primer paso para pensar en cambiar el mundo…hasta el infinito y más allá.

Esta forma de aprender no es ningún invento, es una nueva receta con viejos ingredientes: el aprender mediante la práctica y el realizar un servicio a la comunidad. Por eso, esta metodología se llama Aprendizaje-Servicio (ApS),  y consiste en unir a los aprendizajes formales, compromiso social. O en otras palabras, es una propuesta educativa que combina procesos de aprendizaje y de servicio a la comunidad en un solo proyecto bien articulado donde los participantes aprenden al trabajar en necesidades reales del entorno con la finalidad de mejorarlo.

¿Tú para que vas a la escuela? ¿Para ser más sabio o para ser mejor persona? ¿Quién es mejor ciudadano uno que sabe mucho u otro que ayuda mucho?  ¿ Cuál es el fin último de la educación? Como casi todas las grandes preguntas de la vida, la respuesta la tenemos que encontrar cada uno…pero quizás con el ApS tengamos una oportunidad de sentir por donde debe ir el camino…

Colorín colorado, este cuento aún no acabado, porque mira lo que acaba de escribirme una amiga que fue y es muy buena estudiante a la par que maestra:

Pero, sea como sea, la punzada que siento en el corazón cuando todavía paso por allí me recuerda que solo si quieres ser útil, lo consigues. Y ser voluntario es el primer paso.

¿Te imaginas una metodología docente que aproveche el potencial educativo del voluntariado y lo vincule con objetos de aprendizaje formal? No sé si existe, pero si existiese debería llamarse Aprendizaje-Servicio (ApS).

Ahora que  ya sabes, si quieres, puedes.

Gonzalo Silió Sáiz

ApScantabria

Si quieres saber más sobre Aprendizaje-Servicio visítanos en www.apscantabria.tk

De lugares, personas y mares.

No sé explicar el porqué, pero creo firmemente que existen lugares a los que estamos plenamente conectados. Lo sentí de golpe, de lleno, por sorpresa, cuando ya lo había experimentado con anterioridad en el mismo lugar.

Zurriola

Tiempo muerto en Donosti,  vago sin rumbo, como siempre, acabo dirigiéndome al Kursaal. Una vez más, me detengo fascinado  contemplando como el Cantábrico chocha con el Urumea, en una lucha sin cuartel que siempre gana el mar, y nunca la pierde el rio.  No sé explicar porque, pero  me fundo con el puente de  Zurriola y disfruto de cada momento de impertérrito testigo. Desearía poder unirme a ellos, pero cada segundo que pasa deseo menos y contemplo más. Y al cabo de un rato, me siento tan en paz, que ya no sé si soy Urumea o Cantábrico. Lo que sí sé, es que no puedo explicar el porqué me siento tan conectado a ese lugar.

He visto varios océanos, y he probado varios mares. Incluso he visto el mismo océano en diferentes mares, y aún así por más que veo, más claro tengo el mar al que pertenezco. No soy hombre de mar, más de montaña me siento. Pero en Cantabria, es difícil escoger. Nunca sabes donde vas a acabar, si en las Montañas más altas o en el inmenso Mar. Ambos imponentes fines, en uno sientes un silencio rotundo, en el otro un continuo rugido. En ambos lugares sabes que poco tienes que decir. Ayer, hoy y espero que mañana saboreé salitre. No hace falta mojarte, para sentir el Cantábrico. Son de esas pocas cosas en la vida que nunca engañan.

Desde que me asomo a él y sé que ya no estás, siempre te recuerdo. Fuiste un alumno de esos que te hacen agradecer el ser maestro. No de esos que son tan tontos que sacan todo sobresaliente, sino de esos que les brillan los ojos cuando tu hablas, aunque no te escuchen. Pues, piensan, luego son. De esos, que sabes que cuando levantan la mano, no quieren respuestas sino nuevas preguntas. De esos, que lo que menos le importa es la nota, o el tiempo de clase que queda. De esos que hacéis que a veces las clases sean eternas. Eras de esos que hacen que cuando llegas al despacho, la visión de la lección sea otra debido a tus preguntas. Nos recuerdo hablando varias veces de cosas que surgían de la clase y que iban mucho más allá. Pues, para tí la clase fue siempre más jaula que una meta.

Cada vez que veo las olas chocar, cada vez que oigo al mar rugir, no puedo evitar pensar que tú estas ahí con él. Que él te eligió para tenerte a su lado. Seguramente no hay ningún porqué, pero no por eso cejo de preguntarme porque tú. Tampoco nos conocíamos tanto, pero lo suficiente para saber que cada momento que viviste lo disfrutaste hasta el final. Por eso lamento tu ausencia, porque personas como tú son los que hacen buena nuestra profesión. Personas que como el mar siguen batiendo una y otra vez hasta que consiguen abrir brechas para que los otros puedan crecer.

http://vimeo.com/33431895

Seguiré disfrutando siempre que pueda  de este mar que hemos tenido la suerte de conocer, y estoy seguro que en algún momento, todos los días que lo  vea cara a cara, reconoceré en alguna ola, espuma, vaivén, chocar o batir ese destello de tu ingenio, ese bienhacer de tu presencia que no dejaba a nadie indiferente. Desde hace un tiempo para mi y desde hace nunca para ti, el mar cantábrico susurra y ruge tu nombre en memoria de lo egoista que fue al llevarte con él. Marcos, donde quieras que estes, descansa en paz.

 

Piolas comidas porteñas

Bifé de Chorizo, empanadas de cebolla con queso, lomo, lomitos, matahambre, pizza fugazzeta, dulce de leche, tortas, tartas, choclo, facturas, costillas, mediaslunas, alfajores, humita, arrope, migas, milanesas y surprise. Buenos Aires es un festín, manjares con personalidad criolla y manufacturas artesanales.  Si comer es un placer, Buenos aires es la Sodoma de la gastronomía. No basta, Sodoma no basta, grande Buenos Aires, Gomorra también pues.

Comencé con unas mediaslunas y mate cocido con leche, siempre me gustó probar y tengo que reconocer que la calidad de la repostería argentina me encantó: facturas, tortas, havanets, galletitas de limón, me parecieron siempre “riquitísimos” y muy artesanales. En especial, recomiendo cerca de mi hotel: Panadería, Confitería y Rotisería La Orquídea en Rodríguez Peña, 474. Quizás no sea la mejor, ni la más bonita, ni antigua, pero sus dependientes son de toda la vida. Despachan con amabilidad, sin sonrisas forzadas, ni falsas modestias, y todos sus productos son una tentación que se convirtieron en mi primer destino por la mañana y mi última parada por la tarde.

Ya sabéis que una buena comida cuando más se  saborea es en buena compañía, y que con buenas charlas no solo se digiere mejor, sino se crece. Yo comencé en Montserrat, avenida de Mayo sobre el 1156, con una milanesa de cine y un puré de puro teatro. Buenos Aires, pura comida y arte, el local es un homenaje al mundo de la escena. Más sobrio y moderno, un poco más arriba y otro día, en Rivadavia con La plata disfruté de sabrosas costillas que me hicieron ya dudar. Soy del norte, de buena carne, pero aquí la deben cortar los ángeles. Suma y sigue.

Mala experiencia en Pippo´s, 69 años de tradición porteña en Montevideo con Corrientes. El número y la tradición fueron buenos augurios. Contradictorio resultado. No recuerdo un local donde me tratasen peor. Por no hacer, no me hicieron nada, fui inexistente durante toda la cena. De forma anodina me sirvieron, me cocinaron y me cobraron. Ahora, si la carne, aunque buena, se me atragantó por el servicio, el dulce de leche fue supremo y con cada cucharada me olvidaba más de los tristes y grises camareros. En toda mi estancia, el dulce de leche fue tan común como el cachopo cuando estuve en Asturias. Pero aunque ya lo conoces, no dejas nunca de querer probarlo y no pierdes oportunidad de deleitarte con su sabor en tus labios. Son sabores que son especiales porque los haces tuyos, y no serán los mejores, ni más intensos que otros, ni más novedosos, son simplemente los que tú quieres, los que esperas, por eso son especiales.

Carne buena la qué disfrute en la Boca, esquina del estadio junto a las vías del tren. No me gusta sentirme mosca, y a riesgo de arañas abandone rápido y decidido caminito, buscando un lugar real donde comer. Esta vez lo encontré. El local es un homenaje al equipo y el camarero un homenaje al cliente. No es ni guapo, ni educado, no parece especialmente pulcro, ni limpio, pero te trata con la cercanía justa que te hace sentirte casi como en casa, o al menos como una visita deseada. Tuve el gusto de comer mientras compraban, partían, asaban y cobraban la misma carne que yo estaba comiendo. Un gusto, che.

 

Por exigencias del guión comí varios días a la carrera. Buenos Aires es grande, y yo solo tengo una vida. Me gusta comer, pero más levantarme y andar. Eso es vida, ¿verdad Lázaro? Todo un mundo para ver, viejo. Así que algún día, lo confieso, comí sobre la marcha. Y la verdad me fue rebien, gordo. Comí cosas piolas en el mercado tempranero de Balcarce, ricas migas, facturas y tartas en el final de Santa fe, también en Pueyrredón y Córdoba, y a pesar de tanto andar me quedó Tira la vaca en Puerto Madero que pospuse por occidental. En cambio, me llevaron al Querandi en Perú, San Telmo donde  no solo se siente la historia de Buenos Aires, sino se come tan bien que la comida es lo de menos. Pura historia del Tango, baile para sentir, ver y oír. Hubiese gustado caer por algún gallego, español o asturiano porteño. Pero, ¿viste gordito? Buenos Aires tiene casi tantos platos como calles. No se puede comer todo lo que se ve.

Antes de despedirme, me recomendaron una mítica pizzería: El Cuartito en  Talcahuano 937, Recoleta ya. Sabor, historia y deporte, local clásico donde la pizza reniega de su condición de comida rápida, tanto por su calidad como por lo que tardan en atenderte. Merece la pena.

Bifé de Chorizo, empanadas, lomo, lomitos, matahambre, pizza fugazzeta, dulce de leche, tortas, tartas, choclo, facturas, costillas, mediaslunas, alfajores, humita, arrope, migas, milanesas y surprise. Buenos Aires bien merece un festín.

La empatía del facebook, de redes y diretes.

Ayer me topé en mi facebook con una foto de una antigua alumna de mis tiempos de profesor de español en Indiana, USA. Había colgado una foto de un compañero de clase, bastante obeso y con dificultades tanto para entrar en la silla como para cubrir su orondo trasero con la ropa que llevaba puesta. Los comentarios jocosos del post y el buen recuerdo que tenía de la alumna, más como persona que como estudiante, me llevaron a preguntarla si su compañero sabía que se había publicado su desnuda retaguardia en el facebook. Y que si no era así, me parecía muy desagradable. Ya que colgar fotos que denigran la imagen de otros sin su consentimiento, me parece convertir facebook en un lugar poco deseable. Ya que cualquiera puede tomar una foto de cualquiera en un mal momento y hacerla pública…
Solo dije eso, y fue suficiente para encender un acalorado debate. Obviamente mi tierno inglés está oxidado para desenvolverme entre rápidos e ingeniosos comentarios de adolescentes. Así que acabe incómodo con toda la conversación, tanto que finalmente opte por recoger velas y lamentar no haber mordido mi lengua o la tecla antes. Quizás haber denunciado la foto como inmoral hubiese sido lo más eficaz, pero llevo un maestro en mis venas y traté de crear una reflexión sobre ello. Acabé incómodo y molesto, pues me sentí impotente, no tanto por el idioma, pero si porque no fui capaz de hacerles ponerse en los zapatos del otro, en las posaderas, mejor dicho en este caso. Pues como eran obesas, quienes opinan lo veían culpable y no víctima de lo que le acontece.
La chica en cuestión aceptó mi comentario y se exculpó diciendo que el chico lo sabía, que le habían avisado de que su culo era público y notorio y que como no se había tapado le habían hecho la foto. En ningún momento, pensó en retirar la foto. Además, vi sorprendido una foto más suya donde retrataba a otra compañera obesa. Ella es guapa, seguro se cree más, pero no es delgada tampoco. Por eso me extraña, su actitud, la recordaba como una persona cercana, amable y divertida. Pero, se ve que la imagen es la imagen y que el facebook no paga a traidores.
Hubo dos personas que se sintieron aludidas por mis comentarios y pasaron al ataque. El uno es un adolescente que dice ser libertario, vegetariano y defensor de las personas por encima de los estados, según su perfil. Pues bien, defendía el publicar fotos de los otros para así mediante el escarnio público animar al resto a cambiar y según él conseguir un mundo mejor. Cuando le comenté que no estaba seguro de ser yo juez para decidir qué aspecto deben tener los otros, es más, creo que nadie posee esa potestad le dije; y que por otro lado, el burlarse o vejar a alguien nunca ha conseguido ningún cambio positivo para el mundo, comunidad y humanidad. Él paso a burlarse de mi inglés, ante lo cual seguí su broma y pasó a la historia. Pues, lo siento Freire, pero hay personas que ni pueden, ni quieren crecer. Qué se le va a hacer. Eso sí, me abstuve de decirle que ya que no hace un mundo mejor con sus pensamientos, ni obras, ni con su sonrisa, quizás si usase una bonita careta alegraría el día a alguien. Pero, como era responderle con su medicina y no iba a captar la ironía, me mordí la tecla esta vez. De narcisos y egocéntricos es difícil esperar que entiendan la relatividad de espejos y comentarios de abuelas…
Cuando me aferraba a la explicación de la juventud para poder comprender a este chico, la otra, que también defendía el uso de la imagen, abuso diría yo, puesto que es ilegal, me recordó que la incultura, la estrechez de miras, la pobreza de experiencias y la falta de empatía son mayores causas de actos inmorales que la juventud.
Pues la susodicha, entendía el mundo desde su persona. Y cómo ella decía tener decoro y sensibilidad, a la vez que aseguraba ser muy consciente de su imagen pública, entendía y justificaba que aquellos que no poseían esas cualidades podían ser objeto de burla para evitarles que agrediesen al resto con sus actos. La agresión fue esta vez el estar gordo y enseñar la raja y media hucha al sentarse, suficiente para ser objeto de escarnio por sus compañeros. Ella justificaba sus argumentos por haber sido madre hace cuatro años y por haber tenido alguna experiencia en educación…ella no tenía duda, no hablaba de bulling, ni discriminación por raza, ni sexo, ni religión. Pues estos actos son injustificables, ahora aquellos que enseñan el culo en la High School estando gordos….esos pasan a ser culpables y no victimas. Hay cosas que no se pasan, cuando estás en una High School. Además, en tono paternalista entendía mis preguntas éticas como producto de mi poco dominio del inglés y de mi poco conocimiento del país, pues era un recién llegado…
Justo en el momento en que mi cuerpo me pedía rememorar mis 15 años trabajando en educación, el haber trabajado en todas las etapas educativas o citar los 4 países donde pude dedicarme a enseñar y aprender…pensé. Y callé.
Nunca la había visto y sabía quién era. Son personas que han recibido más rayos catódicos que solares, que huyen del calor al aire acondicionado y del frio a la estufa en invierno, que buscan el porqué del mundo en la tv y que no saben que la MTV no existe y que la realidad catódica está más deformada que las paredes y sombras de las cavernas. Por eso para ellos, están importante la imagen, imagen que persiguen y nunca alcanzan pues el photoshop y los efectos especiales no sobreviven al contacto con la atmósfera. Por eso, sabía que todo esfuerzo para alcanzar un punto en común iba a ser fatuo e inocuo. Es más, cuanto más sencillas y loables eran mis preguntas más amenazados se sentían. De hecho les pregunté si no tenían una foto suya que no les gustaría que fuera pública y como les sentaría si alguien la publicase…antes muerta que sencilla, fue su respuesta.
Incómodo e impotente me sentí de no poder hacer comprender algo tan evidente. Pero, ¿por qué? ¿Tan difícil es entender que usar la imagen de otra persona sin su consentimiento es poco ético? ¿Y qué hacerlo para mofarse o burlarse es inmoral? Afortunadamente la ley nos ampara, hasta el momento. Pero, ¿quién llega a todos los rincones de la red?

En el documental Fábrica de famosos se explica muy bien cómo puede ocurrir que haya personas que se conviertan en escaparates de sí mismas, y hacen, viven y sienten tanto en cuanto publican. Más barniz y menos madera. ¡Qué falaz es el mundo mediático al que tantos idolatran! Un no señor agrede a otro metiéndole el dedo en el ojo, y medio mundo idolatra el acto…
Desde hace años vivo sin tele, y cada vez más en la red. No sé ustedes, pero creo firmemente que nos falta aún mucha formación y educación en lo cibernético, y que cuanto más tardemos en conseguirlo más nos vamos a sorprender de las consecuencias que tengan para nuestras nuevas generaciones. Privacidad, autoimagen, malediciencia, respeto…límites difusos en los mundos virtuales que generan consecuencias en los reales, ¿o alguien piensa que los programas tipo La Esteban y Cacas Deluxe son inocuos para nuestros niños y jóvenes? Recordar al viejo Karl, lo que hacemos va por delante de lo que pensamos. Yo seré más cauto, para opinar, pensar y decir en estos mundos de redes y diretes.

Este país viaja en combi.

Cerrito con Viamonte, teatro Colón, vereda del nueve de julio. Aquí se toman las combis para el conourbano. No hay cola, ni conductor, pregunto y muy amables me orientan en todo. Tanto que no me quieren explicar más y me dicen que ellas se encargan. Bonarense a bonarense se llena la combi. Combi germana, limpia, nueva y cuidada. Sube el conductor vivo reflejo de su auto, muy educado y atento. Le ponen al tanto, llevamos a un gallego perdido que nunca montó en combi en este país (en Perú, fue horrible) que quiere bajarse en el Coto de Temperley. Impresionado me deja la amabilidad con la que me tratan, también lo amables que son con el conductor y él con ellos. De repente un coche se cruza y nos molesta, pues se saltó un semáforo. Nada extraño en esta jauría sin carriles, ni intermitentes. Y el conductor se transforma en un ser listo para la brega. No importan los hechos sino como los interpretamos. Hacia minutos él mismo se había saltado dos, sin cruzarse a nadie, si, pero semáforos al fin y al cabo. Así somos, muy relativos.

La combi germana funciona como un reloj, no es barata, pero si eficaz y segura. Las personas amables y cercanas, diferentes mismo, pero cercanas. Me pregunto: ¿Podría ser una metáfora de este país? Un país rico y con recursos, varios y abundantes, espacioso y seguro. Si podría ser, pero no han querido.

Las combis surgen principalmente del desmoronamiento del servicio que daba el tren público. Que Menem convirtió en carencia, privada, eso si. Poco sé de este país, pero creo que Menen fue el gran cáncer. Cuando pudo realizar un gran proyecto de país, organizó un mercadillo y lo vendió en lotes de pingues beneficios. ¿Para el país? No mujer, no, para él, los suyos y los de afuera. Y ahí sigue, velando por la democracia como senador. Curiosas democracias padecemos.

Este país no entra en una combi, se quedan fuera quienes no quieren y quienes no pueden. Los unos, que son muy pocos y cada vez menos, viven al margen en su burbuja donde viajar por tierra y en colectivo es ordinario y un engorro. Los otros, que son muchos y cada vez más, no van en combi. Porque por no tener, no tienen ni a donde ir. Y así con muchos fuera de onda, este país sigue adelante. Y cuanto más distancia haya entre los que se quedan fuera, más difícil será vivir para los que están dentro. Los de arriba tendrán más, pero vivirán peor y los de abajo seguirán mal, que peor no se puede, pero se quejaran más.

Y así poco a poco todo seguirá dando vueltas. Coto de Temperly ¿Alguien quiere bajarse?

De postre una de provincias, hasta pronto Argentina.

Si el menú de este viaje en Buenos Aires fue exquisito, el postre fue dulce de leche. Despedí Argentina desde la provincia, allá donde no llegan los porteños. En Temperly, disfruté de vivir en familia con argentinos. Argentinos hijos de inmigrantes, que siguen en los remos desde donde tuvieron que reinventarse dos veces, que gustan de bailar en boliches y que al segundo de sentirte cercano “dejás” de ser Gonzalo y pasas a ser “Gonci” o “Gonza” para los más comedidos. También, así me llamaron en CLAYSS y SES, y así me sentí.

Cambió el lugar, se acabó la capital sin dar ningún descanso, desde Avellaneda a Temperly, sin interrupción se derrama la capital por los anillos conourbanos. Cada vez menos porteños, menos cajetillas, menos compadritos. Siguen los deliverys, y entramos en el reino de las combos y remix. Respuestas populares al derrumbe del estado que permiten a las personas seguir laburando, dejoda, dequeseyo y porahís, remando al fin y al cabo.

Las personas cambian, también las caras, los colores, ritmos y aspectos. “¿Son todos argentinos?” pregunté extrañado. Entendí porque Tévez es el indio y que no está solo. Argentina no es Buenos Aires, La Matanza es el clamor del país, a quien vota La Matanza, le eligen presidente. Buenos Aires está llena de argentinos que se mezclan con porteños y bonaerenses. El BSCH publicita en Ezeiza que diariamente más de doscientas mil personas en el mundo abandonan sus pueblos para vivir en ciudades. Ellos dicen abrir un mundo de posibilidades. Yo he visto a miles de esos cientos consumir sus vidas en villas, favelas, parques y semáforos. Si, con la ayuda de BSCH, of course. Víctimas, que no culpables.

Me gusta la diversidad de actividades que hacen los pibes acá después de la escuela. Desde mil y un tipos de baile, no solo Tango y folklore, a varias modalidades deportivas. Quien lo puede pagar claro, el resto tiene fútbol. Me gustan las escuelas públicas que manifiestan su orgullo en sus paredes. Me gustan los nombres laicos de las escuelas. Gusté de oír como me contaron aquellos que apostaron por formarse durante el corralito, salieron adelante gracias a lo que estudiaron. Me gusta creer, y más sentir, que la educación hace de nosotros un mejor mundo. Por eso, me sorprende que Buenos Aires no sea una arcadia, pues está llena de librerías que presumen de Borges, principitos, Mafaldas, Machado, Sábato, Benedetti, Freire,….¿Se pueden leer estos libros y no ser mejor persona? Ya sé, Alberto, ya sé, los imponderables condicionan nuestros actos. Obvio, Karl, lo que hacemos precede a lo que pensamos.

Me invitaron a un boliche, provincia pura buscando joda, más ritmo que color. Mil y una tribus unidas por un credo: el baile.Todos argentinos, cada uno de una casa. Sufrí de nuevo una megáfonía digna de Videla, mucha bachata, poca samba y nada de tango. No me gustan como bailan aquí, lo hacen bien, o muy bien incluso. Pero los que bailan, bailan para fuera, son bailes centrípetos que buscan que les mires. Gestos raros, posturas forzadas insinuaciones varias. Cuyo único objetivo es atraer miradas. A mi me encandila el baile cuando quien lo baila se funde en el movimiento. Eso es puro Tango. Pero, vivimos en mundos panógticos, y nada vale si los otros no te miran. Captadores de seguidores somos, my friend. Se acabo el baile en pareja.
Me gustó saber de Lecop y Patacones, ¿Podrías imaginar que de un día para otro tu dinero no vale nada? ¿ Qué se inventan monedas que no valen en el barrio de al lado? El viejo Henry lo dijo hace mucho, si la gente supiera como funciona el sistema….¿Educamos para saber?

Me sorprende esta Argentina, donde me parece hay pocos espejos y menos modistos. Si claro, la excepción la tienda Oliva en Callao 800. Aunque quizás me equivoque y resulta que el invierno no cae bien por estas latitudes. No lloraré por ti, pero te volveré a pasar por el corazón siempre que piense que vivimos en un mundo lleno de gente buena.

Maldita la gracia: de Ratón a Mourinho pasando por Rouco y su jefe.

No me gusta, me duelen incluso, las notas que me llegan desde casa. ¿Qué tipo de país tenemos?
En todo el Levante español un toro está haciendo furor. Su nombre es Ratón, ¿Su mérito? Haber matado a dos personas y haber herido a más de 30 de cierta gravedad. Su dueño dice que a él le duele lo ocurrido, pero que como le ofrecen el triple por Ratón, no puede decir que no. ¿Quién no dice que no? Nadie. Nada dice la ley que lo permite y juzgad vosotros lo que dicen los cargos públicos que deben velar por el bien público:

“Lo lamento muchísimo”, dijo ayer el alcalde de Sueca, Salvador Campillo, del Grup Independent Sueca Perelló i Mareny (GISPM), recordando la muerte provocada a un joven de Algemesí por el morlaco Ratón el pasado sábado en Xàtiva, “pero no creo que sea motivo para que Sueca deje de ver a su toro más famoso”. (el país )

No conmigo. Yo lo tengo clarísimo, no tengo nada en común con personas que no son capaces de entender que la vida es más valiosa que un espectáculo. Paren que me bajo, ¿Es posible que haya gladiadores en el siglo XXI? ¿ Es posible que no tengamos ley que nos proteja? ¿Tienen que ser los regidores guardianes de la razón o voceros del clamor? Hay veces que cuanto más veo, menos entiendo.

El representante de dios (no es nombre propio, sino común) en el mundo nos visita y clama por la radicalización de sus fieles. Uno de sus secuaces, poco vivido y menos dotado, implora castidad y anima al matrimonio. Miles de personas les aclaman y otras tantas les rechazan. El país se olvida de si y se centra en debates efímeros, ilusorios de fatuas divinidades que lejos de solucionar agravan nuestros problemas. ¿La radicalidad?, lo siento monseñor, Hamurabi nos quedó lejos ya. No conmigo, lo tengo clarísimo. Paren que me bajo, ni toros, ni dios, ni curas, no conmigo.

Y tampoco fútbol, ¿De verdad que nadie va a parar a Mourinho? “Ha creado un clima de miedo. La gente no dice nada por miedo a un despido y los jugadores están abducidos”, resume un empleado del Madrid. ¿Y el club, los aficionados, sus dirigentes, socios o los jueces?. El Madrid presumía de ser un club señor y campeón. Tristemente no es ninguna de las dos cosas ya. Y parece que la primera le importa bien poco.
Quién me conoce sabe que adoro el fútbol, pero prefiero tener al papa ( de los cristianos no al mío) todo el año toreando en las Ventas que tener que oír los debates y otras inmundicias varias. Todo lo que toca Mourinho apesta a él. ¿Será verdad que se siente como en casa?
No conmigo, hagan lo que quieran que en esto, yo ni sumo, ni sigo. Me bajo. Por favor, ¿Hendaya a cuánto queda?

Didiers, yo también quiero ser feliz, digo francés. Por cierto, el Pocero ( este también es común, catetos y jetas tenemos muchos, pero es mayúsculo) ya vende sus pisos. Que se los hayan legalizado es normal, en esta putrefacta Españistan, pero de verdad, ¿Va haber gente que se los compre? Yo cada vez entiendo menos, lo dicho, me bajo, no quiero saber más. Una de pan y circo, por favor.

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